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La figura robusta de Danilo Aguirre Solís no apareció como habitualmente lo hacía a las 11:30 de la mañana de cualquier día, sin importar si fuese fin de semana o feriado. Tampoco lo hizo a las 3 de la tarde, y la noche cayó sin que el tecleo de la Olympia en su oficina interrumpiera el silencio de los aires acondicionados, como lo hacía hace casi 32 años. DAS se fue.

Fue el primer fin de semana sin su andar pausado y solemne, sin el “Harry”, “Edwin”, “Juan Ramón”, “Carlos”, “Luis”, “Vladimir” “Gustavo” o “Ernesto”, que salían repentinamente desde su oficina, buscando a alguno de los editores.

Ese escondite desde el cual “el Doctor” --como le llamamos todos-- produjo los más geniales títulos de periódico que han visto los nicaragüenses en las últimas tres décadas, y que le dan, por ello, el crédito de ser el mejor titulador del país, estuvo vacío, y tocó poner el título sin él.

Todos los que trabajamos en EL NUEVO DIARIO este fin de semana, y los que se incorporan a partir de hoy a las labores del medio, nos sentimos huérfanos de padre, porque eso era DAS para todos.

Su voz de tenor, con la que también interpreta de excelente forma sus tan gustados tangos, ya no la escucharán personalmente Hermelinda Videa o Carlos “Tranquilo” Gutiérrez en la recepción del diario, preguntando si  hay correspondencia para él.

Tampoco Lizbeth García ni María Teresa Pérez, editoras de Sucesos y de Variedades, hasta cuyos escritorios se acercaba en su itinerario de día a día con la inquietud de “¿qué me tenés? ¿nada?” Para Luego dar vuelta y buscar su oficina para conocer cómo andaba la agenda del periódico.

Su esencia
Su profesionalismo, su pasión por la profesión y su manera de abordar los temas, su forma de enseñar regañando con cariño y reconociendo con valor, así como su olfato periodístico a veces premonitorio de tanto andar y andar en estas lides --desde que fundó END junto a Xavier Chamorro Cardenal el 19 de mayo de 1980--, definitivamente que harán falta.

Su gran bagaje fue el que en múltiples ocasiones detuvo un escrito que podía narrar de manera desacertada la historia de un hecho acaecido en el pasado en Nicaragua o en cualquier país del Continente, de índole política, social, deportiva o cultural.

“El buen periodista de prensa escrita, el buen editor, es aquel que desde que se levanta tiene un periódico en la cabeza y se acuesta pensando en el periódico del día siguiente”, recomendaba de DAS a quienes tuvimos el honor y el privilegio de trabajar con él.

La noticia: “Hoy me voy”
El viernes 26 de agosto de 2011 será un día que no podremos olvidar. Llegó su última rutina. “No se extrañen, que un día me tengo que ir”, dijo el Doctor al personal el 12 de mayo de este año, cuando END había sido vendido al empresario Ramiro Ortiz Mayorga.

No fue ni será nada fácil. De un momento a otro nos hemos quedado sin uno de los últimos robles del periodismo, que combatió la sangrienta dinastía de los Somoza a base de titulares y de abordaje noticioso, que perdió a uno de sus hijos en la lucha, además de haber perdido a su compañero de mil batallas, Pedro Joaquín Chamorro, sintiendo el resoplar de los pulmones estallar de rabia y titulando: “Mandaron a asesinarlo”, sin dejar de vaticinar: “Los enterrados serán ellos”, como efectivamente ocurrió cuando triunfó la Revolución, un año y medio después de aquel fatídico 10 de enero de 1978.

Se iba el hombre que tanto entregó al país, desde su silla de director, acompañando logros del proyecto revolucionario y también criticando desaciertos.

El hombre que se opuso desde sus teclas, a la privatización de los bienes del Estado en los años 90, y que criticó la enorme corrupción de la que hicieron gala Arnoldo Alemán y sus adeptos, los “carreterazos” y gastos confidenciales de la era de Enrique Bolaños.

El que no dudó en ver frente a frente al gobierno del actual presidente Daniel Ortega, en sus violaciones a la Constitución, los negocios de Albanisa, la discriminación que nace del sectarismo con que se distribuyen los beneficios de la cooperación venezolana administrada de forma privada, y la corrupción del Poder Electoral, entre varios desmanes.

Abrazos y lágrimas
Se trata de un flashazo que nos ha dejado viendo a tientas. DAS abrazó con cariño a todo el que se le acercó para despedirse de él, no faltaron las lágrimas de los viejos y de los jóvenes, de periodistas, de diseñadores, de editores, de correctores, y hasta de los celadores. No faltaron las fotos de “la última vez”, la que siempre guardaremos. Su falta es inmensa y se sentirá en cada edición. Decir que todo será igual, sería mentirnos y mentirles a quienes nos leen a diario.

“Confío en ustedes, sé que no aré en tierra muerta, sino en tierra fértil”, nos indicó antes de salir de la redacción, estampando su último titular: “Padre fue estrangulado”. “Me toca batallar desde afuera”, dijo minutos después, rodeado de hombres y de mujeres de prensa; y de amigos, en la Peña de Periodistas, con un temple y seguridad bota montañas.
El “clack, clack, clack, clin” de su inseparable compañera, Olympia, se detuvo sin avisar.

¿Ha pensado alguna vez que el que escribe podría ser su último titular?, le pregunté en mayo de 2010, cuando le hice la única entrevista que brindó sobre su bello arte de titular.

“Murió al pie del cañón”, me respondió, con la ilusión de morir frente a su escritorio en END.

“Pero ese titular ya no voy a ser yo quien lo va a poner”, añadió, con una sonrisa que daba por concluida aquella conversación.

No murió al pie de cañón, pues sigue rebosante de vida “y más vivo que nunca”, según declaró el mismo el 29 de mayo, cuando se le rindió un homenaje. Su cañón está en él mismo, en su espíritu, en sus titulares.

Una despedida para cada quien
Luego de la reunión de editores la tarde del viernes, me quedé viendo con él la jerarquización de las noticias políticas del día, como siempre lo hacíamos. Me vio y me dijo: “Hoy es mi último día, Juan Ramón”. Asentí por el respeto a él. Guardé silencio. Me corrió una descarga violenta en mi espina dorsal. Juan Ramón Huerta, editor de Política.

La llamada para que llegara a su oficina, casi a minutos de retirarme, a las siete de la noche, hizo confirmar lo que presentía sin que nadie me lo hubiera dicho. Era la despedida del doctor Aguirre, quien conociendo a cada uno, le dijo a Ernesto: “Llamame a Carlitos…”. La noche del 26 entonces se hizo más oscura. Carlos Martínez, editor.

Me lo encontré en las escaleras de END. Me detuvo, me echó el brazo sobre el hombro izquierdo y me dijo de golpe: “Vladimir, hasta hoy trabajo con ustedes. Voy de vacaciones y no regreso”. “¡¿Ideay?!, le pregunté, “es que es mejor así, ya lo decidí”, me explicó. Nunca había sentido tan largas y pesadas esas escaleras. No fue ni será fácil asimilar su partida. Vladimir López, editor Internacionales.

“Me dijeron que se iba, fui a su oficina, lo abracé y él me dijo, ‘muchas gracias Carlitos, por todos los servicios ofrecidos’”. Carlos “Tranquilo” Gutiérrez, conserje.

“Me sentí golpeado al escuchar que él se retiraba del medio siendo un maestro y fundador. Me llamó como siempre, creí que era para ver el diseño de la portada, pero no, era para tomarnos una foto de despedida que mis compañeros habían solicitado. La cámara sonó y yo no salía del asombro”. Harry Calero, jefe de diseño.

“Siento lo mismo como cuando en mayo pasado fueron retirados varios compañeros de Redacción. Se fueron esos talentos y tanta experiencia, como hoy se marcha el doctor Danilo Aguirre. Él desarrolló su marca: notable trabajador, un intelectual de alto calibre. Cuando se escriba la historia del periodismo nicaragüense, su nombre, creo yo, estará entre los tres primeros, me atrevería a asegurarlo. Edwin Sánchez, editor.

El exdirector de END explica su salida del periódico que fundó en 1980:
“Solo cierro un ciclo más de vida”

José Adán Silva
La salida del fundador de EL NUEVO DIARIO, doctor Danilo Aguire Solís, no fue un acto intempestivo ni violento, sino un proceso que venía siendo analizado desde que se conoció que el periódico había sido ofrecido en venta por iliquidez económica, confirmó ayer el histórico exdirector de este rotativo, en la comodidad de su hogar.

Aguirre Solís estuvo en el cargo de director-fundador hasta el viernes 26 de agosto, cuando cerró su última edición y tomó vacaciones acumuladas, tras las cuales se hará efectiva su renuncia al proyecto periodístico que ahora es administrado por un nuevo grupo económico encabezado por el empresario Ramiro Ortiz Mayorga.

“Yo ya había manifestado (mi intención de retirarme) desde que END se había intentado vender a un grupo político, y cuando se dio la noticia de que sus acciones habían sido vendidas a nuevos dueños, tenía pues, un tiempo prudencial para retirarme del periódico”, dijo Aguirre.

Añadió que la decisión la contempló personalmente al enterarse de que hoy asumirá una nueva Junta Directiva y nombrarán un nuevo Consejo Editorial.

“El peso mío sobre el periódico era muy grande, y aprovecho con esto, para aclarar una lluvia de rumores, y afirmar que de los nuevos dueños yo no he recibido nunca reclamo o presión, jamás recibí una llamada o una palabra de atención para que en el periódico no se publicara algo”, explicó, tras dejar claro que tampoco hubiese aceptado ninguna imposición.

“En honor a la verdad, las únicas manifestaciones que he tenido de los nuevos propietarios, por medio de algunas de las personas con que he tratado, han sido respetuosas y hasta con admiración, algo que es poco modesto de parte mía”, indicó Aguirre, de 71 años.

Admitió que se llevó muy bien con el actual director de END Francisco Chamorro, a quien reconoció por el alto respeto que mantuvo, y que se fortaleció hasta el último momento.

“Nunca tuve problemas con Francisco, él me respetó y yo lo respeté”, aseguró.

Mantener viva marca del diario
“Yo tengo confianza en que los compañeros colegas periodistas, muchachos limpios y profesionales, valientes y comprometidos con Nicaragua, van a mantener viva la parte fundamental de EL NUEVO DIARIO, que ha sido una lucha permanente por las libertades, por la democracia y por los principios de legalidad, Estado de Derecho y Justicia”, exclamó Aguirre, para quien se cierra una nueva etapa de su vida, para dar paso a otra.

“He cumplido un ciclo más de mi vida, como he cumplido y cerrado otros”, expresó.

“Pedí vacaciones, pero tené la plena seguridad de que en dos cosas me van a ver, en algún proyecto relacionado con la comunicación y en alguna trinchera luchando por la transformación social de este país, ahora que no tengo el impedimento o el compromiso de ser el director de un diario pluralista para expresar mis ideas políticas, pero voy a seguir luchando”, concluyó.