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El ex vicecónsul de la embajada de Nicaragua en San José, Guillermo José Matus Cortez, fue separado de su cargo por presiones del embajador Harold Rivas Reyes, luego de que supuestamente el funcionario diplomático reclamara por el uso indebido de las funciones consulares para beneficio de la familia del presidente magistrado de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes.

Matus Cortez fue declarado en “Disponibilidad por Conveniencia del Servicio” por el Ministerio de Relaciones Exteriores en febrero pasado, por tres años sin goce de salario, luego de que su nombre apareciera mencionado en las investigaciones periodísticas del diario costarricense La Nación, como testaferro de un lujoso vehículo BMW que ingresó exonerado y se registró a su nombre, pese a que era para el uso exclusivo de los hijos del funcionario de facto del Poder Electoral.

Fuentes diplomáticas nicaragüenses, informaron que el funcionario Matus Cortez, a raíz de las publicaciones, informó a la Cancillería nicaragüense por el uso indebido de las funciones consulares para cubrir negocios de la familia Rivas Reyes, sin tener estos el fuero diplomático para recibir exoneraciones o beneficios propios del cuerpo diplomático.

El informe de Matus Cortez fue del conocimiento del embajador Harold Rivas Reyes, hermano del magistrado de facto del CSE, quien según las fuentes diplomáticas del servicio nicaragüense, reprendió al funcionario y le retiró toda autoridad para ejercer sus actividades consulares.

Por el despacho del ahora ex vicecónsul, pasaban documentos y gestiones de la familia Rivas Reyes, razón por la cual su cargo era considerado de extrema confianza para el embajador Rivas Reyes, quien estaba enterado de todos los trámites para introducir los vehículos de lujo provenientes de Nicaragua a Costa Rica para uso familiar.

Tras la salida formal del funcionario Matus, quien asumió mediante acuerdo ministerial del Ministerio de Relaciones Exteriores como Cónsul General, fue la esposa del embajador Rivas Reyes, Jeanette Pérez Vega, o la señora Jenny, como le llaman los trabajadores de la sede.

Según reportes de prensa anteriores, la esposa del diplomático tenía tanta influencia en la Embajada en San José antes de asumir formalmente el cargo, que intervino activamente en el despido de varios funcionarios que estaban al mando de la antigua cónsul, Leticia Herrera, quien dejó el consulado y fue trasladada a Panamá.

Pérez y Herrera tenían contradicciones ideológicas históricas, ya que la esposa del actual embajador es hija de un alto oficial de la extinta Guardia Nacional, muerto en el operativo de un comando sandinista en 1978, mientras que Herrera, ahora desplazada por Pérez, participó activamente y fue destacada guerrillera del FSLN en la lucha insurreccional de los años 70.