•   WASHINGTON / AFP  |
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Diez años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, EU y América Latina siguen sin encontrar un marco diplomático estable para relanzar sus relaciones, reconocieron protagonistas de la década y expertos.

La obsesión estadounidense por su seguridad interna durante la presidencia de George W. Bush llevó a presidentes y a diplomáticos latinoamericanos a quejarse de que EU había olvidado a la región, o incluso que la menospreciaba.

Otto Reich, que dirigió la política del Departamento de Estado hacia América Latina entre 2002 y 2004, acepta la noción de que se dejaron escapar oportunidades, pero no cree que se deba al gobierno Bush.
“Si hubo una ‘década pérdida’ fue por falta de liderazgo de los presidentes latinoamericanos”, aseguró Reich en entrevista con la AFP.

Poco después de llegar al poder, Bush hizo su primer viaje al extranjero, a México, algo sin precedentes y que no gustó nada a Canadá, recuerda Reich.

El fracaso del ALCA
Rápidamente empezó a preparar el terreno para una reforma migratoria, y propuso un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

“El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas es el perfecto ejemplo” de esos errores diplomáticos de América Latina, a juicio de Reich.

El ALCA fracasó estrepitosamente en la Cumbre de las Américas de Mar de la Plata (Argentina), en noviembre de 2005.

Para Reich, países como México o Brasil “perdieron de vista la importancia de la relación con Estados Unidos”, algo que se tradujo en ignorancia mutua.

“Hay que tener un poco de perspectiva histórica. ¿Cuándo no hubo algo de antipatía hacia Estados Unidos desde América Latina?”, se preguntaba la entonces secretaria de Estado Condolezza Rice, en una entrevista concedida a la AFP en diciembre de 2008, poco antes de abandonar su cargo.
Para Christopher Sabatini, director de temas políticos del Consejo de las Américas, ni Estados Unidos ni

América Latina tienen la culpa de ese desencuentro, sino que la agenda política cambió por igual para unos y otros.

Viraje sin precedentes en AL

La región protagonizó un viraje a la izquierda sin precedentes, al mismo tiempo que la agenda de Estados Unidos tras el 11 de septiembre cambiaba dramáticamente.

Pero “la política unilateralista de Estados Unidos tras el 11 de septiembre fue planetaria” no antilatinoamericana, recuerda Sabatini.

Fue la famosa y polémica frase de Bush a la comunidad internacional, tras los ataques: “o están con nosotros o contra nosotros”.

México y Chile no apoyaron la invasión de Irak en los decisivos debates del Consejo de Seguridad de la ONU en 2003, pero Reich insiste en que el gobierno Bush no pasó factura por ello.

Pero el propio Bush le aconsejó a Fox que no se aliara con Francia en esos decisivos momentos, según reconoce en su libro de memorias (2011) “Decision Points”.

El ALCA fracasó, la región se desarrolló por su cuenta, y China ha acabado reemplazando a Estados Unidos como principal socio económico de América Latina.

Cuando Barack Obama llegó a la presidencia prometió, en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago (2009), “empezar de cero en la relación bilateral”.

Sin embajadores en países ALBA
Más de dos años después, “nunca tuvimos una mejor imagen entre los latinoamericanos”, señaló en mayo pasado a la AFP el encargado de la diplomacia para América Latina, Arturo Valenzuela, poco antes de dejar su cargo.

Pero “el capital político es valioso solo si lo utilizas”, matiza Sabatini. Estados Unidos sigue sin tener embajador en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, recuerda este experto.

Y al mismo tiempo, América Latina no ofrece tampoco una voz única frente a Washington. Numerosos países en la región prefieren mantenerse al margen del bloque Unasur que Venezuela pretende dirigir.

Y otros desafíos han aparecido en los últimos años, como la violencia sin precedentes del crimen organizado en México y Centroamérica, que requieren de nuevo la colaboración de Estados Unidos.

“La respuesta honesta es que nos necesitamos unos a otros. Y que (en Estados Unidos) estamos condenados si actuamos, y también si no lo hacemos”, resume Reich.