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Yazker Blandón Torres confesó haber asesinado al sacerdote Marlon Pupiro García, a la vez que pidió perdón por el daño causado, pero los familiares del religioso quedaron inconformes, porque sospechan que el criminal no ha dicho la verdad.

 

Mientras, las autoridades policiales todavía no informan del registro de las llamadas telefónicas que el padre recibió antes de su misteriosa desaparición.

“Acepto los cargos que se me imputan, acepto los cargos de robo agravado y asesinato, y quiero en estos momentos pedir perdón por el hecho que cometí, pedir perdón a los familiares del padre, a  la Iglesia Católica y a mis familiares, es lo único que tengo que decir”, expresó Blandón.

Luego, el asesino confeso se sentó, retomando su posición de permanecer cabizbajo, y solo asentía cuando escuchaba algún consejo de su defensor privado, William Sequeira Baltodano.

La decisión de Blandón provocó la inmediata reacción de los familiares del sacerdote Marlon Ernesto Pupiro, presentes en la audiencia.


Dudan de su arrepentimiento
“Yo se lo dejo a Dios”, dijo escuetamente don Pablo Ernesto Pupiro, padre del sacerdote asesinado, al ser preguntado por los periodistas en torno al perdón pedido por Yazker Blandón, al confesar la autoría del crimen.

Por su parte, María Lesbia Pupiro, hermana del presbítero, dijo no creer en la confesión hecha por Blandón, por considerar que no lo hizo de manera sincera.

“Yo no creo en la confesión de ese hombre, porque él no está siendo sincero, porque está encubriendo a otras personas”, manifestó María Lesbia Pupiro ante los hombres y mujeres de prensa.
Mientras, en las afueras del Complejo Judicial de Nejapa, donde se apostaron varios feligreses llegados de

La Concepción, Masaya, la noticia de la confesión de Blandón fue recibida con gritos de: “¡Queremos la verdad!” y “¡Justicia!”.

El abogado Francisco Fletes, quien se presentó a la audiencia inicial en calidad de acusador particular, dijo que a pesar de la confesión de Yazker Blandón, siempre pedirá la pena máxima de 30 años para el asesino confeso.

Pendiente informe de llamadas
La confesión de Blandón no necesariamente significa que la historia en torno al crimen del padre Pupiro haya concluido, porque todavía está pendiente que la Policía informe del registro de las llamadas telefónicas que recibió el sacerdote el viernes 20 de agosto y la madrugada del día siguiente, cuando desapareció.

Sobre esta demanda de la familia doliente, la jefa de la Dirección de Auxilio Judicial Nacional, DAJ, comisionada general Glenda Zavala dijo que el referido informe no tiene mayor importancia porque el acusado ya confesó su culpabilidad.

Luego de conocida la confesión de Blandón, la jueza Henriette Casco siguió con la audiencia inicial para Jasson Obando Rocha, René Martínez, alias “Changuelo” y Mario Cajina Valle, acusados de tráfico ilícito de vehículos y receptación de objetos robados.

A estos la jueza Casco los remitió a juicio para el próximo 12 de octubre, pero bajo arresto domiciliar bajo la vigilancia de dos custodias personales y con prohibición de salir del país.