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Ocho policías heridos y 39 personas detenidas fue el saldo de más de dos horas de enfrentamiento que protagonizaron los “caponeros” de Tipitapa y los agentes del orden público que resguardaban la seguridad del reo Douglas Manuel Moreno Rosales, de 38 años, alias “La Mosca”, quien fue acusado ayer por la Fiscalía por los delitos de violación agravada y lesiones síquicas gravísimas, contra una niña de ocho años, hecho ocurrido el martes pasado.

La batalla se produjo porque los tricicleros, junto a pobladores de Tipitapa, querían quitarle a la Policía al reo para lincharlo.

La Policía del Distrito Ocho hizo dos intentos fallidos por sacar de los juzgados de aquel municipio al hombre que ahora está con prisión preventiva, y que por su seguridad fue trasladado a la Cárcel Modelo.

El jefe de la Policía de Tipitapa, comisionado mayor Alejandro Díaz, trató de persuadir a los enfurecidos caponeros, pero no fue posible.

A la protesta también se unieron madres de familia que gritaban “¨¡Justicia, justicia, justicia!”, y se infiltraron delincuentes que la arremetieron contra los uniformados.

Inició la protesta
La audiencia preliminar se llevó a cabo en el Juzgado Distrito Penal de Audiencias de Tipitapa, a cargo de la doctora Victoria López, quien le dictó prisión preventiva al acusado, y programó la audiencia inicial para el próximo viernes 16 de septiembre a las 9:00 de la mañana.

En las dos entradas del local se aparcaron los caponeros, quienes querían dejar claro que por la depravación de uno, no los podían juzgar a todos.

“Somos padres de familia, no estamos de acuerdo con lo que hizo ese hombre. Nosotros no estamos en apoyo a él, sino a  la niña, y queremos que se limpien nuestros nombres, porque nosotros nos ganamos la vida dignamente”, aseguró Carlos García, uno de los tricicleros.

A medida que pasaban los minutos y con la música de José Luis Perales, “Que canten los niños”, el ánimo de los protestantes se iba intensificando.

Corrió un rumor y ardió Tipitapa
De pronto, alguien entre la multitud comenzó a correr la voz de que la niña había fallecido, y fue cuando todos, al unísono, pedían a la Policía que les entregara al reo para hacer justicia por sus propias manos.
“Que nos lo presten unos minutos a las mujeres que estamos aquí, y va a sentir ese desgraciado lo que le vamos a hacer. Es que deberíamos quemarlo para sentar precedente, y que los violadores la piensen una y mil veces antes de volver a cometer semejante aberración”, declaró María López.

Los primeros refuerzos de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional, DOEP, no fueron suficientes para controlar a la multitud que se congregó entre los juzgados y el cuartel de la Policía.

Los antimotines comenzaron a hacer uso de las bombas lacrimógenas con precaución, para no afectar a los pobladores aledaños, pero la “lluvia” de piedras, morterazos y hasta bombas molotov, hicieron que los agentes se replegaran y tuvieran que pedir más refuerzos.

A la 1:30 de la tarde, los oficiales del Distrito Ocho, boinas rojas de la “Ajax Delgado” y antimotines, por fin controlaron la situación y realizaron varias capturas, la mayoría de chavalos menores de edad.