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Desde las 11 de la mañana de este sábado, la Antorcha Centroamericana recorre el suelo nacional con la flama dorada que encendió el 2 de septiembre en la ciudad de Guatemala y que recorrió El Salvador y Honduras, atizando el sentimiento independista, de paz y unidad, que hace 190 años lo hicieran los próceres que prendieron en la gran patria.

Después que la ministra de educación, Miriam Soledad Ráudez Rodríguez la recibiera de su homólogo hondureño, José Alejandro Ventura, ella la depositó en las manos del estudiante Rudy José Malespín, quien arrancó su maratón y la Tea alzó su llama con el fresco viento de las montañas de Dipilto. Con el relevo sucesivo de muchachos y muchachas el símbolo patriótico llegó al Parque Jardín “19 de Julio” de Ocotal, donde hubo un homenaje.

Cultura y regalos en acto de Las Manos

Como ya es tradición, en Las Manos, del lado hondureño, se realizó el acto con presentaciones culturales de jóvenes artistas de los dos países, e incluyó El Guegüense, Obra Intangible de la Humanidad, según la Unesco.

No faltó el intercambio de regalos entre excelentes estudiantes de primaria y secundaria, así como entre las autoridades, donde estaban presentes alcaldes, jefes militares, de Policía y periodistas de diferentes medios.

El canto de los himnos de Honduras, Nicaragua y la Granera Centroamericana correspondió a la banda filarmónica del Ejército de Nicaragua. Uno de los momentos que resaltó emoción entre los presentes, fue cuando los pabellones nacionales de los dos países se entrecruzaron, formando un azul y blanco único, infiriendo que las líneas fronterizas ya no deben existir entre los centroamericanos.