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Desde el púlpito de la Iglesia Inmaculada Concepción, del municipio de La Concha, monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua, habló de perdón, pero también habló de verdad y de transparencia. Algo que han demandado a las autoridades, porque sigue sin convencerles la versión oficial sobre el asesinato atroz del párroco Marlon Pupiro.

“No se puede perdonar sobre una mentira, no a un falso culpable que se autoacusa”, fueron las contundentes frases que el Obispo Auxiliar expresó a la nutrida concurrencia, la mañana del domingo, puntualizando que la Conferencia Episcopal no se ha echado atrás en la demanda de verdad y de justicia: “Seguiremos exigiéndola hasta el final, la posición de los obispos no ha cambiado”, les aseguró.

En la audiencia inicial por el asesinato del párroco Pupiro, Yazker Blandón Torres abogó por el perdón, tras declararse único culpable, pero monseñor Báez insistió en que quieren conocer verdaderamente a “quién y por qué perdonar”.

“Lo mínimo que pedimos es la verdad sobre el perdón que ofrecemos como creyentes”, enfatizó.

Citando al papa Benedicto XVI expresó que “la Iglesia busca la verdad, se alegra cuando la encuentra y no la negocia con nadie”, pero prefirió no opinar respecto a si sospechan de intereses particulares de algunos sectores que estén impidiendo a las autoridades de justicia esclarecer los puntos en cuestionados de las averiguaciones.

“Nunca hemos querido especular si hay intereses… no hemos señalado a nadie con el dedo y le hemos pedido a la gente que tampoco lo haga”, declaró concluida la misa.

“No a la violencia”
Ante una feligresía indignada, sedienta de justicia, inconforme por la manera como las autoridades han manejado el asesinato del guía religioso, monseñor Báez también hizo un llamado a la calma y a la no violencia, recordándoles nuevamente que “no podemos usar las mismas armas que usan contra nosotros”.

La indignación, ira e impotencia son sentimientos lógicos y naturales ante un hecho de tanto dolor, les dijo, haciendo énfasis en que eso no debe motivar reacciones vengativas.

“Acojan el perdón, pero exijan la verdad, exijan la justicia”, repitió durante el sermón dominical a los creyentes católicos, cuya conducción será asumida a partir del próximo sábado por el párroco Elio Cortez, hasta ahora al frente de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar de Managua. Un “sacerdote humilde, bueno, con buena formación, con espíritu de trabajo y con un gran deseo de venir a este pueblo y continuar la obra del padre Marlon Pupiro”, expresó el Obispo Auxiliar.

Policía prometió no cerrar caso

Monseñor Báez aseguró que la Policía les ha prometido no cerrar las averiguaciones. “Creemos que en el proceso judicial hay que abrir todavía la investigación… nosotros esperamos que se pueda esclarecer aún más”, confió.
Al final, recordó que el clamor de justicia externada por la Iglesia es el eco de todo un pueblo. “Es todo un pueblo el que no está satisfecho con la investigación realizada. Creemos que no se ha llegado a fondo en las investigaciones, que hay personas que podrían aportar nuevas luces y se podría ahondar todavía en algunos detalles que aún no cuadran”.

Pobladores de La Concha, como Wilmer Ortiz, aseguraron que estarán pendientes y que no piensan declinar de su demanda de correcta aplicación de justicia bajo pruebas que les resulten creíbles.

La supuesta llamada que recibió el clérigo y que motivó su salida en la madrugada es una inquietud que tienen los pobladores. También cuestionan las condiciones y circunstancias en que el sacerdote salió de La Borgoña, así como los resultados de la inspección de la cabina de la camioneta, lo mismo que el largo periplo que hiciera el asesino transportando al religioso ya muerto.

Un grupo de pobladores expresaron estar siendo víctimas de acoso policial, de intimidación. Moseñor Báez les invitó a no dejarse provocar, a ser prudentes y a no tener temor.

Los concheños advirtieron que se han contenido en emprender acciones como levantamientos “por obediencia a la Iglesia”, no porque no sean un pueblo aguerrido ante la injusticia.