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Segunda y última entrega

Causa escalofrío conocer los detalles de la acusación que María de los Santos Esquivel, llevó a la Comisaría de la Mujer, de Masaya, sobre los abusos contra su hija “Rosa”. Del documento se desprende que Francisco Fletes Sánchez la abusó desde julio de 2004, apenas 16 meses después de la interrupción terapéutica de su primer embarazo, ocurrido en febrero de 2003.

Sorprende también de que las agresiones sexuales de Fletes Sánchez contra “Rosa” se ponen en conocimiento de las autoridades hasta tres años después que iniciaron. En parte del relato de los hechos al que EL NUEVO DIARIO tuvo acceso se lee: “Siendo que en el mes de julio de 2004, el acusado Francisco Leonardo Fletes Sánchez, actuando con conocimiento y voluntad, accede carnalmente a la menor R.V.F.R. (quien es su hija y al momento de la ocurrencia de los hechos tenía la edad de diez años), aprovechando que la menor permanecía con él en la vivienda, la lleva al dormitorio donde dormía ella, y en ese lugar procede el acusado contra la voluntad de la menor a (…)”. Tal como dimos a conocer ayer, todo ocurrió bajo el mismo techo.

Contactaba a la Red

Pero además, el agresor de “Rosita” siempre estuvo cerca de la Red de Mujeres Contra la Violencia, y nunca, según ellas, sospecharon que agredía sexualmente a la niña. El abusador, incluso, entraba y salía de las sedes de las organizaciones y siempre les decía que la niña y la madre estaban bien, alejadas de “los ruidos” que alteraron el curso de sus vidas hace cuatro años.

“Claro que manteníamos contacto”, admite Marta María Blandón, de la Red, y quien jugó un papel determinante cuando estalló el primer abuso de la niña a finales de 2002. Incluso, afirmó que había visto por sus oficinas a Francisco Fletes Sánchez, el abusador, apenas dos semanas antes de que el caso llegara denunciado a la Comisaría de la Mujer de Masaya, el 31 de julio pasado. “Era imposible imaginar lo que estaba pasando”, explica.

La vocera de la Red, Jamilet Mejía, agrega otra cosa. Aseguró que la misma familia había pedido que los organismos se distanciaran con el argumento de que “querían llevar una vida normal”. “Ellos (la familia de ‘Rosita’) están agotados, recuerde que estuvo expuesta a los medios y dijeron hasta aquí. Se fueron alejando, era algo que debíamos respetar”, dijo.

“Mire, nosotros les damos un seguimiento, no es que vaya yo todos los días a su casa, no, no es así, ellas estaban en un programa, debían asistir, pero no es que estemos en su casa todos los días”, agrega.

¿Rosita, un caso más?

“Rosita” dejó el anonimato a finales de 2002, cuando en un poblado de Costa Rica fue abusada y embarazada a los 9 años de edad. El destino del embarazo enfrentó a las autoridades de ambos países con organizaciones que impulsaban la interrupción de su estado, bajo la figura del aborto terapéutico que en Nicaragua fue legal hasta su derogación en septiembre del año pasado.

Las organizaciones ganaron la batalla, y para febrero de 2003 “Rosita” recuperó su condición de niña. Un mes después, la Red dijo que “Rosita” volvía a su vida normal y que se mantendría clandestina por su seguridad. Investigaciones hechas públicas ayer por EL NUEVO DIARIO, revelaron un secreto ahora convertido en escándalo: “Rosita” continuó bajo abuso, y producto de ello ahora tiene una niña de 19 meses. El autor de esta agresión: su propio padrastro, Francisco Fletes, el mismo que dijo en dos documentales sobre la niña, que de tener al agresor lo habría matado él con sus propias manos.

Sorprendentemente, la Red dijo el martes que el caso de “Rosita” es para ellas sólo un caso más, “parecido a los muchos en los que intervienen como organismo”. ¿Pero es “Rosita”, recuerdan? --les inquirimos--. “Sí, pero este caso no es nada diferente a los que conocemos. Se trata de un abusador y de una víctima, una niña”, dijo Mejía, quien para nada disimuló la incomodidad que le causó esta entrevista.

¿Es que acaso “Rosita” no era símbolo para las causas que defiende la Red? --preguntamos--. “Lo sigue siendo, pero todas las niñas abusadas lo son”, respondió.

Red no esta bajo ninguna sospecha

La Red de Mujeres Contra la Violencia ha reaccionado molesta con las investigaciones de END sobre la vida actual de “Rosita”, incluso ha dicho que estas investigaciones han colocado al organismo “bajo sospecha”. Nada más alejado de la verdad.

El mismo abusador las señala como las responsables de una “conspiración” en su contra. Fletes Sánchez llegó a acusar a la Red de “esconder a su señora” (María) para evitar el “fin de las medias verdades”. ¿Las señoras de la Red sabían lo que pasaba en su casa? --le preguntamos--. “Hay muchas cosas que ellas saben, pregúnteles. Hay muchas preguntas que ellas deben responder”, nos contestó. “Él puede decir cualquier cosa, es el abusador”, se defiende la vocera de la Red.

De forma separada, unas dicen que vieron crecer sin espasmo el vientre de la niña por segunda vez, mientras otras que “abrieron el nacatamal hasta el día de la denuncia”. “Es que no teníamos por qué dudar, si los padres no se alarmaron”, explica Blandón.

“De todo nos damos cuenta hasta ahora que doña María pone la denuncia, todo lo desconocíamos. Incluso llegamos a preguntarnos, ¿y qué pasó con esta familia? Es la familia de Rosita”, expresa la vocera de la Red.

Azalia Solís, también de la Red, dice que el contacto con la familia de la niña se había perdido, y que hubo un intento de acercamiento cuando la niña de “Rosa” nació. Solís incluso llegó a decir que visitaron a las dos niñas en la vivienda de Las Flores. “Supimos de su existencia hace meses, y nos dijeron que era de un muchacho de su edad, del colegio”, dijo.

“El abusador estaba en casa”

Aunque Mejía dijo en un primer momento que la separación de la Red había sido en concurso de todos los miembros de la familia de “Rosita”, al final de la entrevista admitió que fue Fletes Sánchez el que lo impidió. “Es que él sabía lo que estaba pasando”, advierte.

¿Y no fue eso una señal que las cosas no marchaban bien? --le preguntamos--. “El abusador siempre es un persona muy hábil, inteligente y bastante manipuladora”, responde. “Hay una verdad aquí, este agresor nos burló a todos”, dijo.

Un diálogo incriminante

Sobre Fletes Sánchez ayer por fin un juez de Masaya giró orden de captura y lo calificó como una persona peligrosa. Hasta la hora de nuestro cierre, su detención había sido imposible, según nos informó nuestro corresponsal en Masaya, Ricardo Cuadra. Con eso y que desde las primeras horas de la tarde, agentes de inteligencia acordonaron los alrededores de su casa.

El martes en la mañana se comunicó con nosotros por última vez. Entonces ya había admitido que era el mismo “padre” que protagonizó la historia de “Rosita”. En esta oportunidad habló de la madre de “Rosa”, de “Rosa” y de su niña, tres vidas que él cambió para siempre. Ésta fue la conversación con el hombre más buscado de Masaya desde ayer, una vez que el juez de Audiencia de Distrito de lo Penal, Leonel Alfredo Alfaro, mandó detener por violación contra “Rosita”.

¿Hay alguna verdad distinta de la que cuenta la mamá de “Rosa”?
Sí, la de que fui absuelto de todo lo que me acusan.

¿Sos inocente también del abuso de “Rosita” en Costa Rica?
Si la niña ya dijo que fue otro, entonces fue otro.
Ella sufrió un segundo abuso, ¿fuiste vos?
Eso es un invento. Lo que pasa es que la María (la madre de Rosa) esta despechada. Yo nunca hice nada con ella (con la niña).
¿Y por qué estaba celosa?
No sé, hay que preguntarle a ella. Yo te puedo decir que me la ponen 15 minutos y lo que te va a contar es otra cosa.
¿Cómo es eso?
Hablar con ella, eso, díganle a la Red que me dejen verla.
Esa niña de Rosa, ¿de quién es?
No sé, ella estaba en clase… ahí tal vez. Mirá, la María maltrataba a la Rosa.
¿Y por qué no la denunciaste?
Porque yo la adoro. A mí ella me apuñaló, yo nunca la traicionaría, ella sí lo hizo. Eso fue.

¿Sobre la niña de Rosita, te harías un ADN?
No sé. No sé en qué confiar, hablen con ella, con la Rosa, lo que ella diga.