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“¡Con la comida no se juega!”, gritaban comerciantes de pollo que la mañana de ayer se tomaron los portones del  mercado capitalino “El Mayoreo”, en rechazo al incremento de la libra, entre 2 y 2.50 córdobas. Sin embargo, en la noche, a última hora, se conoció que el gobierno permitió la importación de 1,150 toneladas del apetecido producto. El detalle de esta información se puede leer en la sección de Economía. Ahora, la libra se venderá entre 17 y 18 córdobas la libra.

En las primeras horas del día, los protestantes quemaron llantas y bloquearon los accesos provocando malestar entre el resto de comerciantes que aducían afectaciones en las ventas por el no ingreso de clientes, un día que por ser feriado tenían expectativas de “mover” sus productos, sobre todo los perecederos.

El plantón que se desarrollaba en calma terminó con un intercambio de empujones y gritos lo que motivó una reunión donde acordaron que hoy, mañana y hasta que gobierno y comerciantes logren acordar con la empresa privada respeto al acuerdo de los precios anteriores.

Su posición es que no comprarían una libra más de pollo a las avícolas y estaban dispuestos a arreciar las protestas con el respaldo de los comerciantes de otros mercados de Managua.

Pastrán consideró que la afectación al consumidor,  como estaba planteado, es enorme porque de una libra de pollo solo les queda ½  “porque tiene 4 onzas de hielo y 4 onzas de hueso” y encima deberán pagar más plata.

Caen ventas
De no ser escuchados, dijeron, en tres días difícilmente los managuas encontrarían pollo en los mercados que es el tiempo que estiman podrían “realizar” lo que les quedaba en inventario.

El rechazo a esta alza en el pollo lo motiva el comportamiento de las ventas del primer día del incremento, pues los vendedores experimentaron bajones dramáticos.

El presidente  de la Cooperativa para el Consumo Solidario del Oriental,  Juan Caldera,  indicó que en promedio  venden 100 mil libras de pollo, a diario, en los ocho mercados de la capital. “Sin embargo, con el nuevo incremento del producto,   hay  una reducción aproximada del  30 al 40%  en ventas y en algunos casos el bajón es mayor al 50%”, sostuvo.

“La verdad es que la gente está dejando de comprar porque no ajusta.  Hay que recodar que los salarios no suben, así que ningún alza es sostenible para los hogares nicaragüenses”, insistió.

Antonia Bermúdez, quien  vende pollo en El Mayoreo,  pasó de facturar entre 180 y 200 libras, que es su promedio diario, a 60 el  martes pasado,  cuando ya se había aplicado el incremento al pollo, pese que hasta el miércoles fue oficializado por las avícolas.

Los comerciantes  del Mayoreo  que venden de 1,000 a 3,000 libras también experimentaron bajones en las mismas proporciones.

“Los clientes que venían por 5 libras, compraron solo 3”, expuso Bermúdez y por eso prefiere dejar de vender unos días que ver afectadas sus ganancias permanentemente.

Al ser consultado sobre el tema, el director ejecutivo del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor, Indec, Marvin Pomares,  enfatizó en que “no hay argumentos”  para el incremento en el pollo.  

“No podemos permitir otra alza, especialmente en un producto que es consumido por la gente más pobre del país, porque el pollo es la carne más barata que se vende en los mercados.  Si hay que movilizarse para demostrar el rechazo al alza, hay que hacerlo, ya que se afecta al bolsillo de los  consumidores y al de  los comerciantes”,  puntualizó.

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