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José Leonel Mendoza
Corresponsal Costa Rica

“La justicia tarda pero llega. Ya ve lo que está pasando allá (Nicaragua), siempre dije que era inocente, no me creyeron y afectaron toda mi vida”, comentó impresionado, cuando le informamos lo que esta ocurriendo con la niña “Rosita”.

Aún no termina de asimilar “la bendición que le dio ‘La Negrita’” (Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica), cuando el pasado 3 de julio un tribunal lo exoneró de la presunta violación a la niña nicaragüense conocida como “Rosita”.

Alexis Barquero Cascante, de 24 años, fue señalado, encarcelado y hasta procesado porque se presumía que fue el autor de la violación en contra de la menor que en ese entonces tenía 9 años. Sin embargo, tras más de cuatro años del proceso judicial, lo declararon inocente.

“Fue una desgracia. Perdí mi trabajo, algunos me señalaron, tuve que cambiarme del lugar donde vivía porque hasta me despidieron por esa falsa acusación. No podré recuperar todo eso, pero ahí esta Dios”, expuso calmado, pero
con rostro de ansiedad y satisfacción.

Actualmente reside y labora en actividades agrícolas, en Las Colonias de Tuis, en La Suiza, jurisdicción de Turrialba, de la provincia de Cartago, junto a su esposa Dora Payán Jiménez y tres hijas.

Se quería suicidar

Narra que desde que lo acusaron, su vida se transformó en un infierno, llegando incluso al extremo de querer suicidarse. “Los tres meses y días que permanecí en la cárcel fueron horribles, hasta trataron de hacerme daño los otros reos porque me creyeron culpable de tal atrocidad”, recuerda.

A pesar de la dura situación que atravesaba, destaca que siempre tuvo el respaldo de su familia y esposa. “Siempre me creyeron. Incluso algunos amigos me apoyaron porque creyeron en mi inocencia”, reflexionó el joven campesino.

“No sé por qué me quisieron hacer daño si nunca tuve trato con esa chiquita, casi ni la conocí. Siempre me puse a la disposición de las investigaciones y que me practicaran los exámenes que quisieran. Es un daño que no tiene nombre ni valor el que me hicieron”, recalcó Barquero Cascante.

Explicó que antes no quiso dar muchas declaraciones a los medios de comunicación para no seguir exponiéndose, pero que ahora cree justo que publiquen la verdad y que “lo reivindiquen aunque el daño está hecho”.

“Nunca podré olvidar esa pesadilla, aunque ahora estoy un poco más tranquilo.

Nunca supe por qué lo hicieron (los padres de Rosita), porque hasta se fueron del lugar y no regresaron. Solo me hicieron el mal”, señaló.

Agregó que no espera disculpas y que no le guarda rencor a nadie, pero que lo conveniente es que reconozcan el error cometido.

El comienzo del drama

Su pesadilla, como él la llama, comenzó el 14 de enero de 2003, cuando a “Rosita” la llevaron a un centro médico por una infección vaginal. Sin embargos los análisis médicos arrojaron varias enfermedades venéreas y un embrión de dos meses y medio, es decir, estaba embarazada a los 9 años.

A partir del hallazgo las autoridades del centro notificaron a la Fiscalía y comenzó la investigación, resultando Alexis implicado porque la menor en su testimonio lo señaló de la violación.

Al ser requerido el 16 de enero de 2003, Alexis negó la acusación y declaró (según el expediente), que nunca la había tocado y mucho menos violado.

La versión inicial de “Rosita” de que fue violada cuando venía de una pulpería, fue cambiada por ella misma el 11 de febrero de ese mismo año, al señalar que fue cuando regresaba de la escuela.

Durante las indagaciones Alexis fue sometido a varios exámenes médicos a fin de verificar si poseía las mismas enfermedades venéreas detectadas en la menor, pero las pruebas dieron negativo.

Reza en la investigación que después que “Rosita” fue tratada de las enfermedades, sus familiares optaron por irse del lugar y poco después se la llevaron a Nicaragua.

La absolución

Esto provocó que el proceso tuviera sus inconvenientes, pues la familia nunca más regresó, y, peor aún, cuando la fiscal del caso solicitó pruebas de ADN para verificar la paternidad, éstas no fueron enviadas por las autoridades de Nicaragua.

Al debate del juicio, por ende, tampoco asistieron los familiares, concluyendo con esto un proceso en el cual quedaron muchas dudas que despejar.

La Fiscalía de Turrialba consideró que la acusación era muy débil y que no existían los elementos para sentenciar a Alexis Barquero Cascante, por lo que solicitaron absolución.