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Lágrimas que resbalan en los rostros de Ana Julia Sandoval, de 45 años, y de su esposo, José Dolores Almendárez Díaz, de 35, reflejan el temor y la incertidumbre que sienten hoy por el futuro de su entorno familiar, luego que José Dolores quedara en silla de ruedas después de sufrir un disparo en la “dejada” de Santo Domingo de Guzmán.
José Almendárez celebra hoy su cumpleaños, pero lejos de sentir alegría, le angustia no saber quién lo baleó y lo dejó en silla de ruedas.
Almendárez Díaz es uno de los dos jóvenes que resultaron heridos de bala en el enfrentamiento que sostuvieron personas aparentemente vinculadas con el partido de gobierno, y miembros de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, el pasado 10 de agosto en las inmediaciones del restaurante El Quetzal. Pero las autoridades del Ministerio Público y la Policía Nacional desconocen quién desgració su vida.
“Nosotros íbamos a pasar por el lugar donde ocurrió la balacera, pero de repente  escuchamos el primer balazo, vimos a la gente retroceder y correr, fue cuando retrocedimos, y de pronto sentí el balazo y corrí. No pude ver quién me disparó, porque yo iba de espalda (al lugar de la balacera)”, recordó Almendárez.

Acusación con “lagunas”
En este caso quedaron algunas lagunas, ya que el Ministerio Público solo acusó a Edwin Antonio Altamirano, escolta del diputado Enrique Quiñónez, por los delitos de portación o tenencia ilegal de armas de fuego y lesiones leves en contra del joven Erick Antonio Canales Velásquez, quien recibió un balazo en el hombro izquierdo.
Pero las autoridades policiales no determinaron quién disparó a Almendárez.
La Fiscal Departamental de Managua, Blanca Salgado, aseveró que las investigaciones de la Policía indican que hubo otro pistolero en el hecho, ya que en la escena del delito encontraron casquillos de otro tipo de arma.

Video de cinco pistoleros
Aunque no sabe quién le disparó, Almendárez aseguró que cuando fue llevado a la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, de la Policía Nacional, observó un vídeo que refleja al menos a cinco personas disparando un arma de fuego.
Sin embargo, la Policía solo ha podido identificar al escolta del diputado Quiñónez.
“La Policía debe seguir investigando, porque eso no puede quedar así…, en el vídeo se miraban y se les veía la cara a los que estaban disparando, no sé si la Policía quiere proteger a alguien”, dijo Almendárez.
El comisionado general Javier Meynard, Subdirector de la Policía Nacional, aseveró que están anuentes a recibir información que amplíe el caso.

Somoza: “Alguien más le disparó”

Las autoridades policiales no entrevistaron a Quiñónez ni a Álvaro Somoza por este hecho.  Este último es jefe de campaña del primero.
Somoza consideró que no era necesario que los entrevistaran, debido a que ellos son víctimas de las agresiones y no victimarios, y que Almendárez pudo haber sido baleado por otra persona.
“Él (Almendárez) estaba viendo hacia la tarima cuando ocurrió el hecho, y su cuerpo presentaba pólvora, lo que significa que alguien tuvo que haberle disparado de cerca y a sus espaldas”, consideró Somoza.
Dijo conocer que el escolta de Quiñónez solo realizó tres disparos preventivos al aire, pero que no hirió a nadie, y que, por el contrario, en las celdas de la DAJ quisieron obligarlo a firmar un documento que hacía constar el involucramiento de su persona y de Quiñónez en la balacera.

Muchas necesidades
Ahora José Almendárez dice estar a la espera de justicia, y exige a los dirigentes de ALN que lo indemnicen por los daños causados. Su esposa afirmó que la familia necesita una silla plástica especial, que es utilizada para bañar a las personas con esta discapacidad, además de una cama ortopédica.
José recordó que desde pequeño iba a las fiestas de Santo Domingo junto a su mamá. En estos últimos 10 años lo hacía ejecutando el baile de las “vacas culonas”, para pagar una promesa hecha a “Minguito”, a quien atribuyen la cura de una enfermedad que padecía su hijo de 11 años.
Contó que los meses de fin de año eran prósperos para él, porque era el tiempo en que más “rumbitos” (trabajos) de albañilería, pintura y electricidad realizaba, pero lamenta que ahora no podrá hacerlo.
A pesar del tormento que le toca vivir y de que los médicos le han dicho que no podrá volver a caminar, José aseguró que no dejará de asistir a las fiestas del patrono de miles de capitalinos, Santo Domingo de Guzmán.