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A diferencia de 2010, cuando la temporada lluviosa no dio tregua a los capitalinos, este año apenas han sido siete las ocasiones en que las precipitaciones han hecho correr a los órganos de protección y rescate hacia los barrios vulnerables, pero a pesar de ello, los daños no se han hecho esperar, y algunos proyectos de mitigación han ocasionado caos y malestar entre la ciudadanía.

Jazmina Flores ya se acostumbró a ver las fuertes escorrentías que dejan la mitad de su patio bajo agua; año tras año asegura que la situación es la misma, razón por la cual indica que las autoridades de la comuna ya los tienen desatendidos. Ella vive a un costado del embalse de Ayapal, el cual este año tiene una nueva imagen: en lugar de un inmenso agujero lleno de monte ahora cuenta con un muro perimetral y malla.

“El dique está rebasado, en algunas casas cuando llueve, el agua llega hasta las rodillas, ¡quién sabe cómo amanezcamos mañana…! La bomba casi nunca la encienden, si hace sol, se seca, pero es un proceso lento”, agrega Flores.

El embalse de Ayapal mantiene con el “Jesús en la boca” a los pobladores, que viven en medio de aguas residuales que salen de los  manjoles en mal estado de la zona, sumadas al agua de lluvia que baja a grandes velocidades del barrio “Mirna Ugarte”, y parte de las colonias de Carretera Sur.

La última lluvia dejó como resultado, según informó el coronel Néstor Solís, cuatro viviendas (26 personas) con anegaciones prolongadas, mientras 13 viviendas (74 personas) resultaron con inundaciones temporales.

Desde 2008 y durante tres años se destinaron jugosas partidas presupuestarias a este proyecto, las que sumaron 52 millones 261 mil 632 córdobas, pero cuya ejecución ha dejado mucho que desear entre los mayores afectados: la población.

El delegado del Distrito Tres, Yáder Prado, en recientes declaraciones aseguró que la bomba achicadora se mantiene encendida permanentemente, algo que fue desmentido por los afectados.

Más dinero para ampliación
Otro punto que presentó serios problemas con las lluvias fue El Paraisito, donde según Solís, cuatro viviendas quedaron anegadas, el cauce fue un detonante para el surgimiento del problema.

En el Plan de Inversión Anual de 2009, se destinó una partida de un poco más de 46.5 millones de córdobas para el proyecto “Ampliación de Cauce Oriental y Obras Complementarias”, pero en la página de la comuna se detalló que la inversión sería de 27 millones; en 2010, para la segunda fase, se otorgaron 9.4 millones de córdobas, aquí se completó la expansión de una sección del cauce que creó un efecto embudo en un punto, lo que ocasiona las inundaciones en El Dorado.

Para intentar mermar esos problemas, la comuna espera destinar 20 millones de córdobas para este proyecto, que se extenderá unos 500 metros lineales  desde El Dorado hasta el puente vehicular de El Paraisito, donde se han estado reportando las inundaciones. Este proyecto ha sido uno de los más emblemáticos ejecutados por la municipalidad, por la gran cantidad de problemas que causa.

Prevenidos ante posible crecida
El coronel Solís detalló que la crecida del lago Xolotlán hasta los 42.76 metros sobre el nivel del mar (msnm) en 2010 obligó la implementación de un plan de prevención; este año el lago ya está en 41.50 msnm, pero si las lluvias de octubre ocasionan otra cíclica crecida, ya están en vigilancia de aquellos barrios ubicados a unos 44 msnm.

Este año, según reportan las autoridades, los puntos críticos pasaron de 57 a 64, pero Solís asegura que las diferentes instituciones trabajan para que este año queden resueltos definitivamente 11 puntos.

“En algunos habrá reubicación, como en el “Juan Emilio Menocal”, y, en otros, obras de mitigación para superar el nivel de riesgo”, detalló Solís.

Según Solís, este año el único refugio nuevo es el del Polideportivo España, donde hay 25 familias (132 personas), que salieron del asentamiento El Chorizo.