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Periodistas de Bluefields que se desempeñan como corresponsales de medios nacionales mostraron solidaridad con Silvia González corresponsal de EL NUEVO DIARIO en Jinotega,  quien  decidió refugiarse en otro país ante las constantes amenazas de muerte que estaba recibiendo por su labor periodística.

Ileana Lacayo, corresponsal de Canal 2, lamenta que Silvia y su familia hayan tenido que emigrar a otro país por la situación de seguridad, “los periodistas no tenemos ningún tipo de seguridad, por ejemplo aquí en Bluefields hemos vivido varios momento críticos, sobre todo con el tema del narcotráfico y nos sentimos desprotegidos”, sostuvo Lacayo, quien manifestó que esto no debe de ocurrir en un Estado que promulga la libertad y la democracia”

Lacayo señala que en nuestro país esto no debería seguir pasando, "comprendo y entiendo la preocupación de Silvia, especialmente por la seguridad de tus hijos y familia, mi solidaridad y que espero que pronto pueda sentirse segura y regresar a nuestro país y dejar de ser una exiliada más”, comentó.

Amenaza al periodismo nacional

Sergio León, corresponsal del rotativo La Prensa, sostuvo que la agresión a Silvia González es una amenaza al periodismo nacional “tuve la oportunidad de laborar con Silvia y somos testigos de la objetividad y ponderación que ella realiza como periodista, este caso no es aislado esa una agresión a todo el periodismo del país y el gobierno está obligado a poner un alto a las agresiones”, aseveró León, quien afirmó que la violencia es fatal para todas las partes.

Erwin Espinoza colaborador de Radio Ya en Bluefields manifestó que el caso de Silvia es una muestra del ejercicio del periodismo “la verdad es que ningún periodista está protegido, es lamentable lo que ocurre con ella y nos solidarizamos con ella, casi siempre en ningún caso cuando los periodistas hacemos denuncias, tenemos resultados, la policía no tiene capacidad para resolvernos y protegernos”, declaró Espinoza, quien recordó que en la recién visita del ex presidente Arnoldo Alemán le llamo desocupado cuando le preguntó por la poca concurrencia partidaria.

Silvia González había denunciado ante organismos de derechos humanos y autoridades de Policía las amenazas de muerte recibidas, pero la policía de Jinotega, no brindó protección a la periodista amenazada, dos días antes de su exilio recibió una cabeza de gallina ensangrentada envuelta en un papel en el que estaba escrito su nombre: “Silvia”.