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En Nicaragua cada dos horas con 38 minutos ocurre un delito sexual, y una buena parte de estos tienen como víctimas a niñas y adolescentes, quienes deben arrastrar de por vida este trauma que se trasladará a la sociedad, según la organización Aguas Bravas, que atiende a sobrevivientes de este flagelo.

Según las estadísticas de la Policía Nacional, de los 4,013 delitos sexuales denunciados en 2010, fueron violaciones 1,829, cifra que en comparación con las 1,229 violaciones reportadas en 2001, representa un incremento del 33.3%.

El total de violaciones registradas en la última década asciende a 15,372 víctimas, y según estudios estadísticos, se estima que por cada caso reportado hay dos no denunciados que sufren el horror del silencio.

Según Amnistía Internacional, más de dos tercios de las violaciones denunciadas entre 1998 y 2008 se cometieron contra niñas menores de 17 años. Esto significa una importante cantidad de víctimas, que se suman a las sobrevivientes de las décadas anteriores que hoy son adultas.

“Hay que imaginarse y ponerse en el lugar de una niña, que está descubriendo la vida y que venga alguien y le destruya su confianza, su integridad y su vida”, dijo la sicóloga Nora Ligia Rugama, coordinadora de Aguas Bravas, durante el foro contra la violencia sexual hacia la niñez y adolescencia, realizado en la Universidad Centroamericana, UCA.

Rugama señaló que su organización busca hacer visibles las graves consecuencias de ese tipo de experiencias traumáticas que las sobrevivientes deben pasar a lo largo de sus vidas, y destacó que la prevención es elemental para evitar que más niñas y adolescentes sigan siendo víctimas.

La coordinadora de Aguas Bravas mencionó que romper el silencio es difícil, pero es el primer paso, así que su labor es con mujeres sobrevivientes, a quienes dan apoyo y seguimiento. A lo largo de trabajo que inició en 2007 en Nicaragua, han organizado al menos diez grupos, en los cuales participan 15 mujeres.

Sobrevivientes no están solas
“Las sobrevivientes no están solas, y les digo: trabajando en su problema se puede seguir adelante con una mejor calidad de vida, a pesar de esta experiencia traumática”, expresó Rugama, invitando a quien esté interesada, a acercarse a sus oficinas, llamando al teléfono 22510110. La organización tiene presencia en Managua, León, Matagalpa, Estelí.

Ruth Marina Matamoros, representante del Grupo Venancia, especificó que el abuso sexual es una problemática muy seria que se enfrenta en Nicaragua, y cada vez hay más casos, y va en aumento el número de víctimas menores de edad.

“Las secuelas del abuso sexual infantil hace que las personas no puedan desarrollarse plenamente, y marca las pautas que seguirá la vida de la persona, y dependerá si encuentra o no apoyo, pero también se necesita que la sociedad escuche, comprenda y no revictimice”, dijo Matamoros.

María Elena Domínguez, como parte de la coordinación de la Red de Mujeres contra la Violencia, alertó la falta de acción de las autoridades antes los embarazos en niñas y en adolescentes que continuamente llegan al sistema de salud, sin que se sigan los protocolos de atención establecidos en estos casos.

“Nunca ha sido prioridad de las instituciones atender los problemas de las mujeres en violencia. La prevención debe venir de todo el sistema gubernamental”, expresó la representante de la Red de Mujeres.