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El robo, el desmantelamiento y la venta de la camioneta que conducía el padre Marlon Pupiro García, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de María, del municipio La Concha, sacó a la luz pública el turbio negocio que existe en algunos tramos del Mercado Oriental, donde se pueden conseguir a buenos precios piezas y hasta vehículos completos obtenidos ilegalmente.

Hace exactamente un mes, la camioneta Mitsubishi blanca, placas MY0698, fue robada al religioso y vendida por el mesero Yazker Blandón, del centro recreativo La Borgoña a un chatarrero, quien junto a dos personas más procedió a descuartizar el vehículo para luego venderlo en piezas en dicho centro de compras.

Las autoridades policiales recuperaron la mayoría de las partes y detuvieron a los cómplices del robo.

Secretos a voces y Policía: “No podemos hacer nada”

Es un secreto a voces. Todo mundo lo sabe. En el Mercado Oriental venden repuestos de vehículos robados, confirma el comisionado mayor William Dávila, jefe de la Policía del Distrito Uno.

“Aquí no hay ningún negocio de ese tipo que no venda piezas robadas, pues lo difícil es demostrar qué tipo de vehículo se robaron para poder hacer la relación. Tenemos que hacer el seguimiento con los denunciantes para ver el tipo de vehículo y de repuestos, para ver si ellos lo conocen”, afirmó.

En contra de venta ilegal

Carlos Tercero, propietario del Superdesarme Automotriz, en el Mercado Oriental, asegura que no compra vehículos o repuestos de “oscura” procedencia. Considera que si la Policía realiza operativos en estos lugares, sería excelente, para que así los comerciantes deshonestos dejen de comprar repuestos con procedencia dudosa.

“Cuando son motores yo entrego mis pólizas certificadas, tenemos coordinación con la Policía y mantenemos un registro con ellos, y estamos autorizados para poder vender motores, chasis, carrocerías y todo”, aseveró Tercero.

El comerciante dijo que la persona que compró las piezas de la camioneta del padre Pupiro cayó en la trampa de la ambición, ya que las mismas se las vendieron demasiadas baratas, lo que tuvo que alertarlo sobre su dudosa procedencia.

“Por lo menos aquí, en este negocio, no se compran partes a personas que vengan a venderlas, solamente que venga con una carta de venta legalmente, con un abogado y todo, sí le compramos un vehículo”, aseguró Tercero.

Pocos casos
Alberto Chavarría, propietario del desarme “San Pedro”, ubicado en el mismo populoso centro de compras, dijo que sí compra piezas de vehículos, “pero a clientes ya conocidos”, cuya procedencia es legal, y aunque no descarta que ocurran estos hechos ilícitos, dice que son muy pocos.

“No le compramos repuestos a personas de la calle que andan delinquiendo, yo le compro piezas a las personas que son clientes de mi negocio y que lo que andan vendiendo es de su vehículo… a veces las aseguradoras venden los lotes de repuestos que tal vez tienen golpes mínimos y que son de vehículos de 2010 o de 2011, pero no necesariamente son robados”, dijo Chavarría.

Repuestos más baratos
Luis Suárez Aguirre, de 26 años, es una de esas personas conocidas como “corredores”, que  buscan y consiguen todo tipo de repuestos para vehículos en el Mercado Oriental.

Asegura que a ese lugar llegan chatarreros, mecánicos automotrices y corredores de diferentes puntos de la capital a comprar y vender piezas. Aunque negó haberse topado con un “bisne” (negocio) de un auto robado, aseveró que sí hay presencia de estos.

“Aquí vienen ‘bisnes’ que son más baratos, los ‘churequeros’ compran ejes, diferenciales, hojas de resortes, culatas, patentes y otras cosas, y después las vienen a vender; el problema es que cuando son piezas de vehículos modernos algunos son legales y otros tipo ‘bisne’, desmantelados”, indicó Suárez.

¡Cuidado con la compra!

La necesidad, las falta de dinero y las famosas “gangas”, en ocasiones, llevan a los consumidores y a los pequeños empresarios a caer en la trampa de comprar un objeto robado. Gustavo Ortega, Subdirector del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor, Indec, señaló que uno de los problemas es que los consumidores desconocen si el bien comprado en el Mercado Oriental es robado o no, ya que el interés primario es conseguirlo barato.

“Otro problema es el libre mercado, pero el dueño del negocio que compre un vehículo o partes robadas se mete a problemas, como en el caso (de la camioneta) del padre Pupiro, que se comprobó el robo y se dejó ver ese negocio como ‘tope’, lo que es penado por la ley. Si el consumidor compró, muy difícilmente caería preso, pero si por ejemplo le encuentran un chasis robado, entonces perderá su inversión”, recordó Ortega.

El comisionado mayor Dávila aseguró que para evitar la proliferación de estos ilícitos, se desarrolla un plan permanente en coordinación con la Dirección de Investigaciones Económicas, DIE, de la Policía, dirigido a requisar los negocios y talleres de mecánica automotriz usados para determinar la procedencia de las piezas que en ellos guardan.

Aunque no detalló cifras, el jefe policial aseveró que se han ocupado repuestos y vehículos robados en el Mercado Oriental, pero cuando han estado tras la pista de una denuncia específica.