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La corresponsal de EL NUEVO DIARIO, Silvia González, se habría convertido en la periodista número 650 de todo el mundo, que se exilia de su país por motivos de protección a su integridad, por razones de sus funciones periodísticas, según registró el no gubernamental Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Carlos Lauría, el coordinador senior del programa de las Américas de dicha organización internacional, dijo a EL NUEVO DIARIO que la dramática decisión de González resultaba alarmante al haber sido obligada “a abandonar el país incluso después de haber hecho públicas amenazas contra ella”.

La organización exhortó a las autoridades nacionales a intensificar la investigación sobre el caso.

“Las autoridades nicaragüenses deben tomar todas las medidas necesarias para asegurar que los periodistas pueden cumplir con su trabajo informativo sin temor a represalias”, dijo Lauría en nombre de la organización.

Silvia González, corresponsal de END en Jinotega, denunció el mes pasado que como resultado de su trabajo periodístico, crítico contra el gobierno y contra las autoridades locales, comenzó a recibir llamadas telefónicas anónimas en las que la amenazaban de muerte a ella y a su familia: “donde más te duele”.

La amenaza llegó a niveles de terror cuando empezaron a mandarle mensajes con su hija, y cuando lanzaron en su casa la cabeza de una gallina con un mensaje escrito con su nombre.

Ante el asedio y las amenazas por parte de un sujeto al que algunos señalan de estar ligado al partido de gobierno, y la lenidad de la Policía Nacional en no prestarles seguridad a ella y a su familia, Silvia salió del país y solicitó a sus parientes y a la dirección de EL NUEVO DIARIO, no revelar su destino.

Silvia, la exiliada 650
La extrema decisión de González no es única. De acuerdo a un estudio realizado hasta el 31 de mayo del 2011, del Comité para la Protección de los Periodistas, antes de Silvia, 649 hombres y mujeres de prensa de todo el mundo habían tomado la drástica decisión de abandonar su país por el peligro que corren sus vidas o las de sus familias.

Según el informe, presentado en junio de 2010, 67 periodistas fueron forzados a exiliarse en los últimos 12 meses, más de la mitad procedentes de Irán y de Cuba, dos de los países más represivos del mundo para el periodismo.

“Irán, que ha emprendido un masivo asalto contra la prensa independiente en los últimos dos años,  y Cuba, que liberó a periodistas de prisión para forzarlos a abandonar el país, han enviado cada uno a 18 periodistas al exilio”, reportó el informe.

La prisión o la amenaza de cárcel fueron los principales motivos para que los periodistas abandonaran sus países de origen durante el período examinado por el CPJ-1 --de junio de 2010 hasta 31 de mayo de 2011--, lo que constituye el 82% de los casos.

Otro 15% se exilió luego de ataques físicos o de amenazas de violencia; acoso prolongado como interrogatorios frecuentes o seguimiento constante, llevó al 3% de los periodistas a abandonar sus países, según el informe.

La gran mayoría de los periodistas, alrededor del 91%, no ha podido regresar a sus hogares. El estudio está basado solo en casos documentados por el CPJ, que sirven de base para delinear tendencias globales. Otras organizaciones, utilizando un criterio diferente, citan a un número mayor de periodistas en el exilio.

Caso en instancias internacionales
El caso de Silvia, según confirmó EL NUEVO DIARIO, ya fue consignado a otras organizaciones internacionales de periodismo, como Reporteros Sin Fronteras, Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, reveló ayer que ellos se encargaron de notificar del caso de Silvia a la CIDH.

El abogado Norwin Solano, que lleva el caso del Cenidh, indicó que el problema se agravó por las presiones que continuaban contra la periodista, pero principalmente porque no hubo protección por parte de las autoridades, lo que elevó el riesgo al que se exponía la comunicadora.

“Enviamos comunicación a la Relatoría de Libertad de Expresión de la CIDH, que solicitará información al Estado de Nicaragua, con lo cual hacen un informe que pasa a la Asamblea General , de la Organización de Estados Americanos, OEA. Lo relevante de esto es el hecho propio de que el Estado de Nicaragua queda expuesto ante la OEA, como un país que no respeta la libertad de expresión y no le da seguridad a los hombres y a las mujeres de prensa”, dijo Solano.

El abogado agregó que por esta actitud de omisión se violenta la libertad de expresión en el país, lo cual significa que no se está garantizando seguridad al ejercicio de la profesión periodística.

Destacó que el autoexilio es el reflejo de la inseguridad y de la ineficacia de las autoridades nacionales, y que la situación ha resultado en que periodistas tengan que salir huyendo para proteger su integridad física.