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La  Policía de Bluefields detuvo este jueves al taxista Elmer Antonio Hodgson, a Karen María Rocha Omier y a Ludell Campbell, acusados por ejecutar el crimen en contra del líder misquito Ronald Davis, Vicepresidente de la Junta Directiva Awaltara (Awaltara Luhpia Nani Tasbaya o La Unidad de los Hijos e Hijas del Río Grande de Matagalpa) y síndico de la comunidad de Betania, de la Cruz del Río Grande.

Según el comisionado mayor Guillermo Saballos, jefe policial en el Atlántico Sur, se presume que el móvil del crimen fueron los reclamos que hacía el síndico o líder comunitario a la empresa de madera ubicada en la comunidad de Betania.

“Nosotros presumimos que sea un problema de madera, el lunes 19 de septiembre, la víctima llegó a la Fiscalía e interpuso una denuncia en contra de la empresa maderera de Betania, en la que alegó que esa empresa no le entrega  el 15%  de las utilidades producto de la venta de madera que habían extraído de la comunidad”, dijo Saballos, quien argumenta que el 16 de agosto, Davis envió una carta a la representante de la empresa, Celeste Campbell, en la que le manifestaba el reclamo de los impuestos para la comunidad.

Lo emborracharon para matarlo

Según el jefe policial, el complot para asesinar al líder se organizó en el bar “China Nica”, y estuvo a cargo de Ludell Campbell (autor intelectual), quien contrató a un sicario de quien no dieron ninguna información; al taxista Elmer Antonio Hodgson, para hacer los movimientos la noche del crimen (acusado como cooperador necesario), y a la joven Karen María Rocha Omier, a quien se le asignó la tarea de persuadir a la  víctima para que saliera del hospedaje 4 Vientos, donde se encontraba.

La noche del crimen, la mujer emborrachó a la víctima en una serie de bares de la ciudad, y todo culminó en el “Bar el Gemelo”. Desde ese lugar, Karen le chateó al taxista --quien andaba con un pasajero-- que ya estaba lista, y luego de hacer recorridos en las calles, se lo llevaron a la trocha que conduce a Nueva Guinea. El pasajero (hasta ahora no identificado) disparó un balazo de 9 mm en la frente de Davis, quien cayó al instante.

Con tono de inseguridad, el taxista Elmer Hodgson, le preguntó al asesino: “¿Estás seguro de que ya está muerto?”, por lo que el sicario procedió a dispararle otro proyectil en el pómulo izquierdo. Después del hecho, el grupo de criminales se encontraron con Ludell en el Hospedaje Campbell, del barrio Fátima, y ahí se realizaron los últimos pagos. El taxista recibió 500 dólares; Karen recibió 150 dólares, y se desconoce la suma que recibió el autor material.