•   San José, Costa Rica  |
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Monseñor Ángel San Casimiro, ahora obispo de la diócesis de Alajuela, reapareció defendiendo a los nicaragüenses con un llamado a los ticos a desterrar la xenofobia y a ser solidarios abriendo las puertas a los extranjeros que han venido a contribuir con el desarrollo de Costa Rica.

Este sacerdote de la orden de los Frailes Agustinos Recoletos, reconoció que hace pocos años, la Iglesia Católica hacía eco de la demanda de los inmigrantes, pero “hoy día hemos bajado la guardia y necesitamos recuperar la voz profética a favor del ser humano”.

En ese sentido, llamó a los ticos a ser solidarios y a “desterrar por completo la xenofobia, porque no son --discúlpenme esta palabra--, no son animales los que vienen, son personas”.

Otro llamado de quien una vez se dijo era “El Santo de los nicas”, por su discurso de defensa, es a eliminar los mitos infundados hacia los nicaragüenses, debido a que ellos contribuyen con el desarrollo costarricense.

Como ejemplo, citó que desde el púlpito de la iglesia de Ciudad Quesada, en el norte tico, donde también fue obispo hasta 2007, y donde empezó a defender los inmigrantes, les hizo ver a los feligreses qué sería esta zona sin los nicaragüenses.

“¿Cómo se imaginan Ciudad Quesada, San Carlos, sin nicaragüenses? Y comenzaron a decir entonces, ¿y quién va a ordeñar las vacas? ¿Quién va cuidar a los chiquillos? Entonces el nicaragüense es parte, precisamente, de lo que implica el desarrollo económico de este país”, recordó.

Migración favorece desarrollo
Nacido el 16 de septiembre de 1942, en Pradejón, España, dijo provenir de un país que se forjó de migrantes, y, por lo tanto, “la migración favorece al desarrollo de los pueblos”.

“Por eso hay que insistir en la solidaridad con la que hemos de recibir a nuestros hermanos, y creo que la Iglesia realmente asuma su poder profético y de reincidencia ante el poder político, para que las leyes migratorias no se fundamenten tanto en la seguridad del país, por cuanto entonces va a ser muy restrictiva”, indicó el prelado.
A juicio de San Casimiro, es normal que un país tenga políticas para regular la migración, pero lamentó que se le pongan requisitos para la regularización que muchos nicaragüenses no pueden cumplir.

“Yo creo que es una forma muy bonita de cerrarle las puertas, yo creo que hemos de buscar siempre el abrir puertas a quienes han venido a hacer de Costa Rica un país muy próspero. Yo no  digo que no hay que cumplir la ley, sí hay que cumplir la ley, pero que sean unas leyes humanas y que sea una ley con entrañas, con un poquito de solidaridad”, insistió.