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Johnson David Ríos Ortiz, originario de Chinandega, se fue a México en busca de una mejor vida para su familia, pero desde hace ocho años no se conoce su paradero.

Martha Ortiz, madre del joven de 32 años, recuerda que telefónicamente fue la última vez que escuchó su voz, diciendo que estaba a punto de cruzar la frontera. Ella lo extraña mucho y aún tiene la esperanza que esté en algún lado y que volverá a verlo.

Ese es el deseo de todos los familiares que, en la incertidumbre, sufren por no conocer qué sucedió con sus padres, hijos, maridos o esposas. Diez de ellos, del municipio El Viejo, Chinandega, se reunieron el viernes con el Servicio Jesuita para Migrantes, con el fin de contar sus experiencias en un foro, como parte de las acciones para encontrar ayuda en la búsqueda.

El padre José Luis González, responsable del área sicosocial de acompañamiento pastoral del Servicio Jesuita para Migrantes en Nicaragua, señaló que en el trabajo realizado en Chinandega se han encontrado con un problema que nunca creyeron que era tan grande: la desaparición de algunos que dejan su patria en busca de mejores condiciones económicas.

“Nos dimos cuenta en los talleres que realizamos y en la atención a los migrantes, que (las desapariciones) es una de las principales demandas, y con la experiencia de Honduras --donde primero se organizaron en la búsqueda de sus desaparecidos, a través del Comité de Familiares de Migrantes El Progreso--, buscamos conocer sus procedimientos y metodologías para usarlas en Nicaragua, con el fin de encontrar a los nicas”, dijo el padre González.

El jesuita comentó que están comenzando a organizar a los familiares para tomar acciones concretas, sin embargo, aún no hay cifras de la cantidad de desaparecidos.

500 desaparecidos en Honduras
Erica Guerra, del equipo de reflexión, investigación y comunicación del Servicio Jesuita para las Migraciones en Honduras, señaló que en su país se registran anualmente 500 migrantes desaparecidos, y de ellos, tan sólo a  60 se les ha logrado encontrar.

Mencionó que están por la creación de un comité regional, y se están realizando las alianzas necesarias, ya que Nicaragua también padece este mismo problema.

Guerra señaló que su flujo de migración es hacia Guatemala y México. En el caso de Nicaragua, se ha diversificado a El Salvador, Guatemala, México, Costa Rica y España, pero el problema se mantiene, sobre todo, debido a grupos como los Zetas y los tratantes de personas.

Nuestra entrevistada indicó que ellos implementan el llamado tren de búsqueda, a través del cual los familiares viajan para buscar a sus desaparecidos.