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No se sabe con exactitud cuándo llegaron al país, pero desde que los ciclotaxis y mototaxis proliferaron, se han convertido en una opción que “saca de apuros” a la población.

Sin embargo, el auge de las mismas ha sido casi incontrolable y aunque ha habido intentos, no se han podido ordenar, pero nuevamente se trabaja en planes para el mejoramiento y control del servicio a nivel capitalino y del municipio de Tipitapa.

En el caso de Tipitapa, donde según datos de la municipalidad existen unos 435 ciclotaxis verificadas, y al menos unas 80 que circulan de manera ilegal, el ordenamiento se volvió una necesidad, a raíz de un acto ilícito que efectuó un cadete de las también llamadas “caponeras” el pasado 6 de septiembre.

En horas de la tarde de ese día, Douglas Romero, de 38 años, en estado de ebriedad, andaba conduciendo un ciclotaxi, cuando pasó cerca del colegio de Ciudadela San Martín, donde dos niñas de 8 y 9 años lo abordaron, pues iban a la casa de una tía, pero el hombre, en lugar de llevarlas a la dirección que le indicaron, trasladó a las menores a un predio baldío. Una de ellas se escapó, pero la otra fue abusada por el sujeto.

Desde ese día, la población tipitapeña perdió la confianza en los “caponeros”, y pidió medidas estrictas para los mismos, algo que llegó a oídos de las autoridades municipales, que empezaron una serie de reuniones con los cadetes para intentar ordenarlos.

Armando Velásquez, secretario general del sindicato de caponeras “José Benito Escobar”, precisó que “nosotros nos ganamos la vida honradamente, y esta persona (Douglas Romero) vino a destruir nuestra imagen. Nos hemos reunido con las autoridades municipales para ver eso”.

Caen ganancias
Velásquez refirió que a raíz del hecho, sus ganancias bajaron radicalmente de 500 córdobas al día a apenas 200, y que varios padres que les pagaban por ir a traer a sus hijos al colegio, cancelaron el servicio por temor.

El pasado viernes se realizó una sesión extraordinaria en Tipitapa, donde se especificaron las medidas y acciones para el gremio. Velásquez indicó que ellos, en conjunto con las autoridades municipales, promovieron que a cada cadete se le otorgue un número de chip para identificarlo, y que a quienes no lo anden se les multe.

“También el cadete tiene que andar un carné de identificación, sacar el récord de Policía, un certificado de salud, lo que también servirá para disminuir la cantidad de caponeras que anden sin permiso de operación”, destacó el representante de los caponeros de Tipitapa.

Asimismo, se empezará a aplicar el sistema de multas de 300 córdobas y quince días de retención de la unidad la primera vez, si no anda la identificación; en la segunda oportunidad se duplicará la cifra, y en la tercera el ciclotaxi quedará decomisado.

Por su parte, Johny Francisco Tejada, vicepresidente de dicha organización sindical, explicó que hace dos años, cuando el número de ciclotaxis apenas era de 100, la municipalidad estaba otorgando licencias especiales para operar, por lo que debían pagar 100 córdobas, pero nunca se las dieron.

Los impuestos por circulación de los ciclotaxis se mantendrán, es decir; 735 córdobas anuales a la alcaldía, pero si quiere comenzar el “negocio”, el permiso de operación le saldrá por 12 mil córdobas.

Los pagos son más caros que el ciclotaxi, cuyo precio promedio oscila entre 4 mil y 5 mil córdobas.

“No se puede dar más concesiones”
En Tipitapa, los taxis casi han desaparecido. Ahora los ciclotaxis dominan las vías, y los cadetes aseguran tener permiso para circular por todo el municipio, y que eso incluye que hagan uso hasta de la carretera, algo que en Managua se pretende erradicar.

“No se puede dar más concesiones, porque si nos ponemos en que todo hogar tenga una caponera, no se van a terminar las necesidades; y todo Tipitapa va a estar inundado de caponeras”, agregó Velásquez.

Desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde podrán circular. Más allá de esa hora estarán sujetos a multa los cadetes de los ciclotaxis, que aún son artesanales, porque aseguran que con motor sale caro, y que la municipalidad prohibió la instalación de los mismos, pues los taxistas alegaron que les estarían haciendo competencia desleal.

En este municipio la clasificación que tienen los ciclotaxis es de “vehículo de tracción humana”, pues aún no se ha reformado la Ley 424 (Ley de Transporte General Terrestre), en la que se espera que le otorguen la categoría de “vehículos livianos”.

Managua también en planes
A diferencia de Tipitapa, en la capital se calcula la existencia de unas 700 mototaxis, pero apenas 395 están registradas, y de acuerdo a la Dirección de Tránsito Nacional, esa cifra a nivel nacional a finales de 2010, llegaba a las 1,500 unidades.

Las “caponeras” circularían solo en el interior de los barrios, para evitar entorpecer el tráfico vehicular, pero esto no se ha cumplido. En el marco del proyecto “Promoción de un Transporte Ambientalmente Sostenible para Managua Metropolitana”, financiado con Fondos para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Irtramma convocó a empresas para que hicieran el levantamiento de la cantidad de mototaxis y bicicletas que hay en la capital.

En meses anteriores, los “caponeros” capitalinos realizaron protestas para exigir que el Irtramma los dejara trabajar en paz, pues los inspectores repartían multas sin justificaciones y estas ya habían alcanzado las 250, con un fuerte perjuicio para el sector.

Luis Berríos, Secretario General de la Federación de Transportistas por Cuenta Propia, indicó que “para ordenar eso, tienen que trabajar primero con la Ley 524, y luego llamar a todos los interlocutores (taxistas, buseros, mototaxistas) para ver dónde se pueden poner los ciclotaxis o las motos para que nos den un permiso de operación”.

A esta federación pertenecen mototaxis que se ubican en 28 barrios. La idea del Irtramma es hacer un inventario de las mismas.

Por su parte, para evitar la proliferación de “piratas”, los miembros de la federación están sacando licencias para los cadetes, que previamente realizan una capacitación. Esto en conjunto con Tránsito Nacional.

Josefa Flores, miembro del mismo gremio, indicó que hasta la fecha han podido sacar 87 con una categoría dos, que es para motocicletas.

El transporte informal o de caponeras se sigue incrementando, pero los transportistas de estos medios insisten en que la solución es la reforma a la Ley. Si se cambia en el artículo 3, se incluiría un ítem para las concesiones y el tipo de vehículo, una  herramienta que se ha vuelto popular entre los nicaragüenses, por ser baratas e ingresar a barrios donde ni taxis ni buses del transporte colectivo pueden o quieren entrar.