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Las amenazas de muerte por ejercer el periodismo y el tener que exiliarse por la falta de protección a la integridad física, son cosas que no deberían darse en este país, afirmaron líderes religiosos de Nicaragua, ante el drama que vive la excorresponsal de END en Jinotega, Silvia González, que tuvo que dejar su patria y a su familia, por temor a que atentaran contra ella o contra sus seres queridos.

Tanto el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, como el reverendo evangélico Augusto César Marenco, del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, exhortaron a las autoridades a brindar más protección al gremio de los comunicadores.

Monseñor Brenes recordó la experiencia vivida en los años 80, cuando una gran cantidad de nicaragüenses tuvieron que dejar el país por razones políticas y de violencia, situación que causó muchas rupturas de lazos familiares y tristeza.

“Definitivamente, creo que en este país debe existir irrestricta libertad de expresión y no está bien, desde ningún punto de vista, la amenaza, y creo que es un mensaje muy negativo”, expresó por su parte el reverendo Marenco.

Exilio doloroso
“Cuando tú llegas a otro país, te encuentras completamente solo, y llegas a comenzar prácticamente de cero, porque aquí tienes familia y profesión, pero allá no vale esa preparación y trae muchos problemas, no solo para la persona, sino para los hijos que quedan. Por eso creo que el exilio es lo más doloroso que existe”, agregó monseñor Brenes.

Silvia salió de Nicaragua el pasado 8 de septiembre, después de recibir múltiples amenazas de muerte, a raíz de unas publicaciones por actos de corrupción de algunos funcionarios públicos, y aunque interpuso la denuncia ante las autoridades policiales de su localidad, no obtuvo respuesta a su demanda de protección.

“Yo entregué todo lo que Auxilio Judicial me pidió. Lo único que no hice fue notariar las amenazas de muerte que me llegaron vía chat, pero sí los entregué con fecha, hora y número del que provenían”, aseguró vía telefónica González.

Brenes exhortó a las autoridades a proteger a los periodistas, y a los periodistas a desarrollar un trabajo de forma objetiva y veraz.

Orar por ambiente de respeto
Para el reverendo Marenco, el periodismo es clave en este país para que pueda informar a la población, y los periodistas conforman una  visión profética, que es la de manifestar aquellas cosas que no están bien, obviamente, con responsabilidad.

“Estamos orando para que este país no esté tan polarizado y que pueda existir ambiente de más respeto a las personas. Creo que todo mundo tiene derecho a opinar diferente, decir cosas que considere que no están bien”, reiteró Marenco.

Los religiosos reiteraron que el exilio tiene muchos efectos negativos para la salud emocional de la persona exiliada y de su familia, y las autoridades deben brindar la protección debida para que la afectada pueda regresar a su país.

Silvia expresó que mientras no cambien las circunstancias de peligro en Jinotega, no contempla su regreso.