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Cuando ha transcurrido más de un mes del asesinato del padre Marlon Pupiro, el párroco de Masatepe, Luis Alberto Herrera Jarquín, aseguró que existe un temor generalizado entre los religiosos, y, en ese sentido, él ha tomado la decisión de dejar evidencias de las situaciones extrañas que han pasado en la casa cural de este municipio.
Pero, además, el párroco de San Antonio, en Jinotepe, Rafael Ofarri Bermúdez, pidió “respeto” para todas las iglesias católicas, ante el último acontecimiento donde resultó agredido el sacristán de su parroquia.
También se percibe un temor latente en la comunidad católica, que está más pendiente de lo que le ocurre a sus líderes religiosos, y cualquier situación irregular la relacionan con amenazas.
Debido a ese ambiente, el padre Luis Alberto Herrera tuvo que aclarar ayer que sus feligreses relacionaron la muerte de su perro con lo que les había contado en la misa dominical pasada, sobre llamadas mudas, un vehículo que se parquea frente a la casa cural a media noche, y el timbre que suena insistentemente a esa misma hora.
Pero el sacerdote no los culpa, porque considera que existe un temor generalizado desde el asesinato del padre Marlon Pupiro, “que en paz descanse”.
De esta manera, el padre Herrera descartó que lo hayan amenazado directamente, pero sí quiso compartir con la feligresía las situaciones extrañas que han pasado en la casa cural de Masatepe, para dejar evidencia y no guardárselo solo él.
El padre Herrera, de 34 años, no ha hecho denuncias formales ante la Policía local sobre estas extrañas visitas a media noche, pero tampoco cree que haya sido uno de sus feligreses buscándolo por alguna emergencia, porque explica que siempre les ha dejado claro a los masatepinos que no lo busquen a esas horas.
Por otra parte, los feligreses insisten en relacionar la muerte de su perro Bóxer con un mensaje que le quieren trasmitir algunos malhechores, aunque el padre Herrera aseguró ayer que el veterinario local, Léster Ramírez, le dijo que murió de asfixia, debido a una deficiencia respiratoria.

Otro golpe profano
En esta misma coyuntura, la Iglesia Católica recibió el lunes otro golpe profano. El sacristán de turno de la iglesia San Antonio, de Jinotepe, Carazo, Juan Ramón Masís Norori, de 63 años, fue salvajemente golpeado en la cabeza por antisociales desconocidos que entraron al templo católico, presuntamente, para robar las alcancías.
El jefe de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, subcomisionado Rodolfo Vásquez, manifestó a END que reveló los acontecimientos descritos en el informe oficial, donde se relata que “el vigilante de la iglesia San Antonio fue agredido por una persona desconocida que invadió el templo. Como el trabajador no lo dejó, le propinaron tres golpes en la cabeza, presuntamente, con una llave crescent. El sacerdote José Ramón Alemán, párroco de la iglesia, no estaba en el lugar al momento del robo frustrado”.

“Pedimos respeto”
Por su parte, el párroco Rafael Ofarri Bermúdez fue quien acudió al llamado de los vecinos de la iglesia cuando notaron que el vigilante había sido agredido.
“Unos vecinos de la iglesia me llamaron, e inmediatamente me trasladé, y cuando observé que el sacristán tenía su cabeza y su rostro bañados en sangre, producto de los golpes que le propinaron, autoricé que fuera trasladado al Hospital Santiago, de Jinotepe. Pensamos que los delincuentes querían robar el dinero de las alcancías, y no sabemos si hasta el Santísimo. Pero a pesar de lo que ocurre en nuestras iglesias, pedimos que se respete a las autoridades y templos católicos de nuestro país”, afirmo el guía espiritual.
Según registros oficiales, ya son cuatro las veces que los antisociales han penetrado a la iglesia San Antonio.

Ya no podemos orar
Mientras tanto, la señora Josefa Sotelo, vecina  del templo católico, expresó que están “asustados” por lo ocurrido, porque considera que los antisociales ya no tienen respeto ni por la iglesia.
“Ahora pueden atacar a cualquiera de las personas que estemos orando, ya que la iglesia de día y de noche pasa abierta para los feligreses. En esta ocasión, el padre decidió cerrarla con candados para evitar cualquier desgracia, es lamentable esta situación”, dijo doña “Chepita”.
Las autoridades policiales de Carazo no reportaron el robo, solamente la agresión al sacristán y el robo de su celular. Tampoco existe hasta el momento denuncias por parte de líderes católicos o evangélicos que declaren haber sido amenazados por alguna persona.

Otros robos
Solo en este año, los altos jerarcas de la Iglesia Católica, como el Obispo Auxiliar, monseñor Silvio Báez, han denunciado robos en el Seminario Nacional Arquidiocesano “La Purísima”, y el de la computadora del Obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano.
También monseñor Báez denunció que le robaron una maleta de su vehículo, y al mismo tiempo reveló que una noche, tres hombres lo encañonaron en la Carretera Norte, cuando detuvo su vehículo ante la luz roja de un semáforo.

Obispo Vivas: asedio es “cobarde”

José Luis González
El Obispo de la Diócesis de León, monseñor César Bosco Vivas Robelo, calificó de “cobarde” cualquier amenaza en contra de los representantes de la Iglesia Católica, aunque no precisó nombres, ni situación alguna en particular.
El religioso instó a denunciar ante las autoridades policiales cualquier tipo de intimidación.
De acuerdo con Vivas Robelo, los ciudadanos que han recibido amenazas a través de su celular, y cuentan con el registro de los mensajes amenazantes, deben presentarlos ante las autoridades de la iglesia y la Policía.
“Creo que es fácil rastrear algunas comunicaciones y amenazas de celulares, no creo que sea imposible. Si hay amenazas, es mejor denunciar el caso a tiempo, para que sea corregido”, dijo.
“Gente cobarde”
El prelado recomendó a la ciudadanía que todo se debe hacer con serenidad, sin estar viendo por todos lados amenazas y estar con suspicacias, sospechando de todo el mundo.
 “Si las amenazas son a personas eclesiásticas, sean sacerdotes o religiosos, incluso a algún feligrés colaborador de las parroquias, estas amenazas deben ponerlas en conocimiento, y si son anónimas, deben ignorarse, porque cuando no dan la cara, se supone que hay detrás gente cobarde”, señaló Vivas Robelo.

Hay tensión
El prelado admitió que hay algunos asuntos que generan tensión y críticas que son constructivas.
“Las críticas que se vierten son con el deseo de que se corrijan los errores, y por parte de la Iglesia se han hecho estas denuncias en las cartas y documentos nuestros, pero no con el plan de provocar una ruptura con el gobierno, y menos aún, convertirnos en un partido de oposición”, aseveró el prelado.