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Que por nervios seis personas hayan perdido la vida, no es la explicación que esperaban escuchar casi un año después, los familiares de quienes murieron en el río Tecolostote, cuando formaban parte de una misión humanitaria de la Cruz Roja Nacional, CRN.

Don Marcos Rodríguez, padre de Doris Rodríguez, Presidenta de la Juventud de la CRN (q.e.p.d.), se declaró decepcionado tras leer las declaraciones dadas a EL NUEVO DIARIO por Jaime Bow y Edgard Bermúdez, miembros de la Comisión de análisis del caso, en las que insistieron que no hubo negligencia por parte de quienes dirigían la misión, sino que los nervios no les permitieron actuar, aun cuando contaron con un margen de tiempo prudente para poner a salvo a todo el equipo.

“Me preocupa que hayan dicho que una cosa es verla venir y otra platicar con ella’; significa que su personal (CRN) solo está teóricamente preparado… Si no son capaces de sacar a seis personas a dos metros de la orilla del río, entonces no serían capaces de realizar rescates en otras condiciones más complejas”, cuestionó don Marcos.

Para Roberto Maradiaga, hijo de la fallecida periodista Ana Luvy Urbina, “sería más honroso si reconocen el error que decir que a la hora de una necesidad se ponen nerviosos y no saben cómo reaccionar”.

El padre de Doris, además, lamentó lo que considera una “respuesta poco seria” y no a la altura de una institución como la CRN, sobre un hecho tan lamentable, por lo que está decidido a no permitir que el caso se cierre, como han manifestado los funcionarios encargados de hacer el “análisis” de las circunstancias en que ocurrió la eventualidad.

Pero el insistir en que se castigue a quienes iban al frente de la misión no es compartido por todos los familiares de quienes perecieron en el río el 2 de octubre del año pasado. Maradiaga, por ejemplo, compartió que su familia tomó la decisión de retirarse de la demanda de búsqueda de sanciones para “dejar descansar a mi mamá y ya no seguir afectando emocionalmente a mis hermanos”.

“Estamos convencidos de que ellos actuaron mal, no reconocen que hubo negligencia, no vamos a seguir insistiendo, nos cansamos”, se quejó Maradiaga, asegurando que tampoco asistirán a ningún acto convocado por la institución, como la inauguración del monumento en honor a las víctimas, que se piensa realizar entre el 2 y 8 de octubre.

“Solo pedíamos sanción”
A don Marcos se le ahoga la voz cuando repasa la versión que reconoce como la verdad sobre el accidente donde perdió la vida su hija. No se resigna a que la CRN no busque cómo corregir la falta, cuando para él está claro que pese a las advertencias de los lugareños y de la petición de que los dejaran salir de la ambulancia, más las intenciones de solicitar socorro vía celular que manifestó Ana Luvy; quienes dirigían la misión actuaron con intransigencia y con falta de profesionalismo.

Don Marcos se refiere a Erving Chévez, Director de Socorros; Aldry Flores, técnico en rescate, y Adolfo Machado, miembro del equipo nacional y regional de intervención, quienes según la versión que conocen los familiares, nunca escucharon las advertencias de peligro.

 “No pedimos nada del otro mundo, sino sancionar a los tres que representaban a la dirección de la misión”, demandó molesto, porque no se resigna a que digan que este es un caso cerrado y hasta valora recurrir a la vía penal.