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El número de personas infectadas con el VIH crece a un ritmo que puede ser alarmante en el país, según explicaron especialistas en un estudio denominado “Factores que incrementan el uso de drogas y la epidemia del VIH en Nicaragua”, promovido por la fundación Nimehuatzin.

Pascual Ortells, especialista que participó en la investigación, explicó a EL NUEVO DIARIO que el exceso de alcohol y de drogas como marihuana o cocaína, hacen que las personas que las consumen, bajen los niveles de prevención  en las prácticas sexuales, dejando abierta la posibilidad a las infecciones con el VIH.

“Puede que la persona tenga el conocimiento de cómo prevenir un contagio, pero por efectos del estos factores se bajan los niveles de prevención y protección en las relaciones sexuales. Esto es más marcado en personas con niveles de adicción a drogas como crack y los denominados éxtasis”, señaló.

Ortells dijo que uno de los aspectos que lograron comprobar es que el uso de drogas que se inyectan ha incrementado en el país, una vía directa de transmisión del VIH. El especialista explicó que la investigación abarcó un periodo de tres años (2007-2009).

Danilo Norori, quien también participó en la investigación, explicó que el grupo de los jóvenes es el que corre más riesgo de contraer el VIH, puesto que están expuestos al uso de drogas y alcohol de una manera directa.

“La tendencia es el policonsumo, la mezcla de ambas sustancias pone en mayor riesgo a los jóvenes y a las personas en general, quienes pierden el control y se vuelven más vulnerables a los contagios”, añadió.

Norori dijo que, en estos momentos, el país no tiene un programa de políticas públicas claras que ayude a prevenir el uso de drogas y de alcohol. “Las cifras  oficiales del gobierno establecen que hay cerca de tres a cinco mil personas que conviven con el VIH. Pero nosotros consideramos que existe un amplio subregistro que eleva las cifras en el país hasta las 50 mil personas que conviven con este virus”, dijo.

Retos
Ortells señaló que el gobierno debe empezar a considerar como una problemática de salud pública el uso de drogas en el país, y promover campañas más agresivas que ayuden a incidir en los jóvenes, y que estos desistan en adquirirlas.

“El Ministerio de Salud puede atender el problema de la adicción como un enfermedad para ser atendida.  En 2008 se consideraba una infección de VIH diaria; en estos momentos hablamos de 2.6 infecciones, un promedio de 956 por año, para un incremento de 300 por año”, destacó.

Mariana Aburto, participante del estudio, explicó ayer que la fundación Nimehuatzin plasmó el estudio en el libro “Por un Chingastito, man”, para lograr hacerlo llegar a un público juvenil.

Agregó que dentro de las recomendaciones que se establecen, están: elevar la cantidad de acciones encaminadas a prevenir el uso de alcohol y de drogas en la juventud. “Todo este trabajo va encaminado para atender y manejar esta problemática; estamos hablando de dos epidemias que se retroalimentan (drogas y alcohol, y VIH), que afectan a la juventud y que necesitan ser combatidas”, destacó.