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Unos 200 comerciantes durmieron a la intemperie durante casi ocho días para poder conseguir espacio en la calle principal que llega a la “Feria de la Niñez Feliz”, que será inaugurada hoy, pero a pesar de que le pagaron impuestos a la municipalidad para estar en ese lugar, las autoridades ahora quieren sacarlos, aduciendo que hay zonas vacías donde pueden meter a otros vendedores.

En cuanto se supo que se iba a instalar con dos meses de anticipación la feria, pobladores de los barrios aledaños empezaron a colocar piedras, palos y hasta butacas para reservar espacios, no para su uso, sino para poder vendérselos a las decenas de comerciantes que año con año llegan a buscar cómo ganarse algo a ese lugar.

Juan Ramón Torres pagó C$500 para poder tener un espacio. Otros comerciantes que querían un área más grande tuvieron que desembolsar entre C$1,500 y C$2,000, pero una vez que se empezaron a ubicar, autoridades municipales del Distrito I se presentaron a cobrarles el impuesto de C$100.00 por mes para que pudiesen permanecer en el sitio.

En el caso de los vendedores ambulantes, tienen que cancelar C$150.00 por los tres meses que van a llegar a comercializar sus productos en la zona.

“No hemos comenzado a trabajar y ya estamos pagando”, señaló Torres, al mismo tiempo que aseguró que el jefe del área de medioambiente y urbanismo de dicha delegación municipal, Efrén Castillo, quien firmó los recibos donde pagaron el impuesto, ahora quiere desalojarlos.

“Este es el primer año que están cobrando, ya pagamos, así que nadie va a salir”, relató Reyna Flores, otra de las afectadas.

Los comerciantes acusaron a Castillo de estar fomentando el desorden, porque la idea de desalojarlos radica en el apuro de meter a otros vendedores que este año llegaron tarde y no lograron encontrar lugar.

Pide protección a policías
Castillo se presentó al lugar a realizar una supervisión de los improvisados puestos de venta, momento en que los comerciantes aprovecharon para reclamarle por las anomalías e intentos de desalojo.

Los ánimos se pusieron caldeados y el funcionario mandó a llamar a agentes policiales del Distrito II para que lo resguardaran a él y a otros trabajadores de la municipalidad, uno de las cuales, con un talonario de recibos, pasaba por los lugares instando a pagar el impuesto para que no los desalojaran.

“Vayan al Distrito y hablen con el delegado (Erick Canales)”, fueron las únicas declaraciones que musitó Castillo.

Otros comerciantes acusaron a un vendedor de estar usando “influencias”, para conseguir lugares que ya han sido ocupados.