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El rastro destructivo dejado por la lluvia que cayó la madrugada del viernes sobre la capital podría elevarse en las próximas horas. Se pronostican precipitaciones tan intensas como la que anegó barrios, dañó casas, destruyó calles y otras obras en cuestión de una hora.

Debemos prepararnos, coinciden expertos, asegurando que estamos frente a una situación que fue advertida cuando la Cuenca Sur de la capital comenzó a ser blanco de un aprovechamiento desmedido y motivado por el interés de lucro.

“Desgraciadamente la Cuenca Sur nos está pasando la cuenta”, valoró el ambientalistas Kamilo Lara, quien no tiene previsiones alentadoras para esta etapa del período lluvioso, cuando se espera que la frecuencia e intensidad de las lluvias se eleve.

El ingeniero hidráulico Carlos Laínez coincide con Lara respecto a que los daños, tanto a la población como a la infraestructura urbana, son resultado del mal manejo de la Cuenca Sur.

“Están motivados por el desarrollo acelerado y desordenado al margen de los factores ambientales”, consideró.

Explicó que el crecimiento urbanístico de Managua se ha hecho obviando las limitantes del medio ambiente de esta cuenca potencialmente frágil a los procesos erosivos, lo cual sumado a la carencia de un sistema de drenaje integral que contemple el manejo de las aguas en el marco de su conservación, protección y aprovechamiento racional, resulta en los desastres de los que estamos siendo testigos.

Corrientes más violentas

De acuerdo con Lara, con las escorrentías y las cárcavas abiertas en el corazón de la Cuenca Sur, se impacta de manera más violenta la infraestructura, alguna incluso levantada en el propio parteaguas de la cuenca, como calles y áreas residenciales.

Todo eso explica por qué hace 10 años las aguas que bajaban de la Cuenca Sur en los días de fuertes precipitaciones alcanzaban una velocidad de  80 metros cúbicos por segundo, en cambio la velocidad reportada el viernes alcanzó los 105 metros cúbicos por segundo.

Para Lara, allí está la explicación del por qué mucha infraestructura cedió con la caída de una lluvia intensa, aunque no se mantuviera por un período prolongado.

“Lo que se refleja es el golpe y violencia del agua en sus ansias y búsqueda de salidas”, porque ya el suelo no tiene capacidad de infiltración.

Para el ambientalistas es crucial vía decreto se frenen obras en las partes altas de la cuenca pues  son sitios vulnerables a deslizamientos que de presentarse causarían una verdadera calamidad.

Lainez también coincide en que se limite el crecimiento urbano de Managua más arriba de la cota 400.

“Por cada kilómetro cuadrado que se está urbanizando se están generando escurrimientos superficiales más allá del 60%, que es la causal de todas las inundaciones que se han venido dando e incluso se está promoviendo posibles deslizamientos”, es la advertencia de Lainez, quien si bien reconoce que se trata de un problema devenido de años de malos manejos, tiene soluciones técnicas científicas, pero aún no ha habido voluntad.

El factor basura

El mal manejo de la basura de la población capitalina es otro aspecto que influye en la situación de vulnerabilidad de Managua frente a las lluvias. Diariamente la capital produce 1,800 toneladas de basura, pero la municipalidad solo tiene capacidad para recolectar un máximo de 1,500 toneladas. El resto termina en los cauces, calles y botaderos ilegales y cuando caen las lluvias es arrastrado por las corrientes.

Lara recomienda hacer estudios de medición de las profundidades del lago Xolotlán, porque el incremento de su nivel que incluso ha terminado “tragándose” viviendas, no necesariamente puede estar asociado con que está captando más agua, sino a que las cantidades de basura y los sedimentos que arrastran las corrientes podrían estar limitando la capacidad de su olla.

Más lluvias y tormentas

Mientras un sistema abandona el país, otro lo sustituye y no solo viene con lluvias, sino con fuertes tormentas eléctricas que se mantendrán durante amplios lapsus en diferentes partes del país. Así lo señala la meteoróloga de turno del Instituto de Estudios Territoriales, Ineter, Rosalba Silva.

Ayer en horas de la noche, Ineter pronosticaba lluvias con actividad eléctrica en las zonas de Occidente y la parte Sur y Norte del país, mientras hoy auguran en horas de la mañana un cielo medio nublado, pero caluroso,  que fomentará la fuerte evaporación de agua que se verá reflejada en horas de la tarde, cuando se presenten fuertes probabilidades de lluvia.

Silva precisó que las lluvias del viernes por la madrugada se debieron a un eje de vaguada estacionario que apenas ayer en horas de la noche salió del país por el Océano Pacífico.

“Mañana por la noche (hoy) se espera el ingreso de un nuevo eje de vaguada, que se desplazará desde la Costa Atlántica. Este nuevo sistema estará afectando el territorio nacional con lluvias”, agregó Silva.

Las lluvias de los últimos días han causado graves daños en la capital, la comuna capitalina espera culminar este periodo con al menos 300 millones de córdobas invertidos en el mejoramientos vial, donde se priorizarán las vías por las que circulan las distintas rutas de trasporte colectivo.

Solo en el último trimestre del año, la municipalidad espera la reparación de 65 kilómetros de calles asfaltadas, los cuales alcanzarán la suma de 164.4 millones de córdobas, mientras el próximo año se prevén más obras de mitigación en las zonas riesgosas de la capital.

Hace unos meses, la municipalidad en conjunto con los cuerpos de rescate diseñó el plan de intervención ante el invierno 2011, donde se contemplaba la limpieza de las 17 micropresas de la capital y los cauces revestidos y no revestidos para mermar la cantidad de inundaciones. A pesar de ello, los problemas cada vez son más “crónicos”.

Con las últimas lluvias, los barrios más afectados han sido los de los distritos II y V, el primero cuenta con varias sitios clasificadas en zonas A de riesgo, como es el “Juan Emilio Menocal”, donde 79 familias, además de vivir inundadas, están asentadas en las faldas de un cerro que poco a poco se está derrumbando.