•   Masaya  |
  •  |
  •  |

La feligresía católica de Nindirí, La Concha, Jinotepe y hasta de Managua, expresó durante una procesión, su pleno respaldo al párroco Edwin Román, quien denunció haber recibido serias amenazas, casi un mes después del asesinato del sacerdote Marlon Pupiro.

Doña  Jacoba Membreño, pobladora de Nindirí, dijo que es una bendición que la Virgen de Cuapa llegara a Nindirí, porque este municipio “necesita paz, tranquilidad y muchas bendiciones para que se termine todo lo que le están haciendo al padre Román”.

Según la devota, “la Virgen de Cuapa es milagrosa, y esto es lo que necesita el pueblo de Nindirí, porque no queremos amenazas, no necesitamos pleito, no queremos nada” de eso.

Por su parte, doña Lidia Rayo, miembro de la adoración perpetua que organizó la procesión, dijo creer que “Nindirí, como todos nosotros, estamos necesitando de la paz y del amor que la Virgen de Cuapa nos trae, por eso el objetivo es una romería mariana para expresar el júbilo, la alegría de ser católicos”.

Agregó que esta demostración de fe es un respaldo a la Iglesia Católica, por lo que están demostrando que la feligresía está con el  sacerdote Román. “El padre no es político, y sus homilías son llenas de paz que reconfortan”.

 

Amenazas no continuaron

El sacerdote Román dijo que en estos días no ha recibido amenazas, y que la última fue después que llegó a Nindirí una delegación de católicos de La Concepción a apoyarlo, pero señaló que él no tiene miedo, y que seguirá adelante como lo ha venido haciendo.

La procesión se produjo en un momento de tensión debido al acoso sufrido por el párroco de la iglesia de Santa Ana de esta comunidad, que ya fue reportado al mundo por agencias internacionales de prensa.

De acuerdo con feligreses, la actividad estaba planificada desde hace dos meses, y ya que se produjo en medio de esta atmósfera de asedio y de temor, fue un día muy bueno para Nindirí, porque se demostró el cariño y el respaldo al párroco.

Los devotos en su demostración, principalmente los de La Concha, portaban  fotos del padre Marlon Pupiro, y mantas donde pedían que el caso siguiera abierto y que se castigue “a las otras personas que son cómplices de Yazker”, porque están seguros de que él no lo hizo solo.

La procesión concluyó con una misa en la iglesia Santa Ana, presidida por un clérigo que no ocultó su gozo por las muestras de aprecio de gente, que llegó de muy largo para decírselo personalmente.