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El diputado José Pallais aseguró en una entrevista que brindó a EL NUEVO DIARIO, que el desarrollo turístico que se había contemplado en las zonas costeras de los municipios San Juan del Sur y Tola se han estancando, según él, por la existencia de una supuesta mafia de traficantes de tierra y por la inseguridad jurídica que  está espantando a los inversionistas.

De acuerdo con Pallais, cuando presidió una comisión especial de la Asamblea Nacional, que investigó los casos de extorsión del proyecto turístico de Arenas Tola, constató que en las zonas costeras del Pacífico se mueve  una mafia de traficantes de tierra. De acuerdo con sus palabras, esta la integran operadores políticos,  bufetes, testaferros, y campesinos que son fácilmente manipulados. Asegura que en la cima hay gente de poder que ejerce sus influencias en la justicia para obtener decisiones judiciales favorables, y concluyen en el registro de la propiedad con  expropiaciones.

“Estas acciones han creado una imagen negativa a Nicaragua. Ya la falta de justicia abiertamente afecta a la inversión extranjera, y el potencial de las zonas costeras de Tola y de San Juan del Sur se ha perdido por la colección de artimañas, porque el Poder Judicial se mueve a sus anchas, y esa falta de justicia es de lo más dañino para los inversionistas”, señaló.

Agregó que producto de las artimañas judiciales, hasta la Policía Nacional ve su imagen afectada, ya que aseguró que “esta institución es usada  para realizar intimidaciones, cometer abusos  de poder y realizar desalojos dirigidos por quienes gozan de las influencias, y para favorecer intereses clandestinos”.

De acuerdo con el diputado Pallais, producto de esta inseguridad jurídica muchos inversionistas que estaban por poner un pie en nuestro país, y otros que ya estaban buscando cómo invertir millones en zonas costeras, se han retirado de Nicaragua y se han trasladado a República Dominicana, Costa Rica y Panamá.

Explicó que la fuga de inversionista de Nicaragua es enorme, y como ejemplo manifestó que cuando nuestro país ya había empezado a desarrollar sus zonas costeras, Panamá andaba en pañales. “En estos últimos cinco años nos dejaron, y todo lo que se pudo haber ganado en empleos, en desarrollo, en negocios, en riqueza, se ha perdido”.