•  |
  •  |

Los nicaragüenses corremos el peligro de que la intolerancia política y la aparición de una “cultura de amenazas y acoso” degrade las buenas cartas de presentación de Nicaragua, respecto de naciones vecinas, donde la violencia causa estragos, consideraron representantes de organismos que trabajan el tema de seguridad ciudadana y religiosos, en relación con las amenazas de muerte que han recibido algunos sacerdotes de la Iglesia Católica.

Solo en este año, los altos jerarcas como el Obispo Auxiliar, monseñor Silvio Báez, han denunciado robos en el Seminario Nacional Arquidiocesano “La Purísima”, también, la sustracción de su maletín cuando lo tenía dentro de su camioneta, y la amenaza de muerte que sufrió cuando tres hombres lo encañonaron en la Carretera Norte, al detener su vehículo ante la luz roja de un semáforo.

Leonel Úbeda, Presidente del Foro Permanente de Seguridad y pastor de la Iglesia Centro Vida, considera que las amenazas a los sacerdotes no son casuales ni aisladas, y él lo atribuyó al contexto electoral en que vivimos. “Es una cultura que se puede venir consolidando aquí, amenazar y luego matar, y se necesita un plan nacional para defender la integridad de las personas”, dijo.

Úbeda señaló que las amenazas a los sacerdotes son vistas como advertencias por los pastores de la Iglesia Evangélica, y aunque no son políticas, aseveró que al menos tres pastores han recibido amenazas y chantajes.

Hay muchos intolerantes
En otro orden, delincuentes desconocidos se introdujeron en la habitación que el Obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, tiene en casa de su mamá; en otro momento, un maleante le robó su computadora portátil al meterse a la iglesia que dirige, posteriormente el aparato fue recuperado por la Policía, pero ya no tenía la información personal del religioso.

Para la teóloga Michele Najlis, las amenazas a los religiosos se deben al análisis y a los cuestionamientos que estos hacen, desde los púlpitos, acerca de las injusticias que ocurren en nuestro país, sobre todo en este momento de elecciones. Para Najlis, si antes en los años 80, en el contexto de una guerra civil, hubo represión del partido de gobierno a la Iglesia, y más recientemente hubo golpes a un muchacho amarrado a un monumento, “es lógico que uno piense que viene de allí”.

Amenazas y armas, una combinación fatal
El párroco de la iglesia de Nindirí, Edwin Román, dijo, sin identificar, que un supuesto funcionario del Frente Sandinista habría dicho que él la estaba “encabando”. Román ha recibido mensajes ofensivos y hasta le han advertido que le podría pasar lo mismo que al finado párroco Marlon Pupiro.

Monseñor Eliar Pineda, Vicario de la Diócesis de Jinotega, denunció que solicitó el paso a un policía que se encontraba en una calle, y que este, lejos de ser cortés, lo ofendió, lo obligó a hincarse y hasta lo amenazó con un fusil AK. Aseveró que interpuso la denuncia ante las autoridades policiales, pero nunca obtuvo respuesta a su queja. Pineda aseguró que en los últimos seis años la iglesia que dirige ha sido víctima de al menos diez robos.

Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia Ceprev, manifestó su preocupación por las acciones en contra de los sacerdotes y por la incidencia de armas ilegales en las calles. “La situación política y la cantidad de armas en manos de la población es una combinación altamente peligrosa, por lo que hacemos un llamado a actuar más enérgicamente, y que la Policía recoja esas armas y se llame a unas elecciones en calma”, exhortó Zalaquett.    

Martes a poner denuncia
El párroco de la iglesia San Antonio, en Jinotepe, Rafael O´Farril Bermúdez, aseguró que su sacristán fue agredido por delincuentes desconocidos, quienes supuestamente pretendían robar en la parroquia. El sacerdote Luis Alberto Herrera, párroco de la iglesia de Masatepe, ha alertado públicamente sobre llamadas mudas que ha recibido, sobre la presencia de un vehículo que se parquea frente a la casa cural a media noche, y el timbre que suena insistentemente a esa misma hora.  

Además, al sacerdote y escritor Ernesto Cardenal le robaron su computadora. Cardenal ha denunciado que ha sido víctima del gobierno del presidente Daniel Ortega, por el hecho de denunciar algunas injusticias.

Algunas de las víctimas han dicho que no interpondrán la denuncia ante las autoridades policiales, ya que en otras ocasiones no han dado respuesta a sus quejas, no obstante, monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, dijo que recomendarán este próximo martes a los religiosos que formalicen las denuncias. Insistimos en diversos momentos en conocer la posición de la Policía sobre este tema, pero el comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la institución, manifestó estar en reuniones.

Documentar hechos
“Sea quién sea que vaya a interponer la denuncia en la Policía, te hacen perder tres horas para después decirte que no hay un oficial que reciba la denuncia, entonces la gente está perdiendo la confianza de poner la queja, gracias a Dios este es un país seguro, pero que cada día se está volviendo inseguro”, cuestionó Úbeda.

Para Zalaquett, a pesar de todo, los sacerdotes deben interponer la denuncia ante la Policía y hacer presión con los medios de comunicación para obtener respuesta a sus demandas, mientras Najlis recomendó que todos estos hechos deben quedar documentados ante las autoridades policiales y organismos de derechos humanos, para así poder tener argumentos al momento de señalar la inoperancia de una institución.