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Integrantes del Movimiento Católico por la Dignidad del Padre Pupiro, MDPP, de La Concepción, Masaya, se presentaron ante organizaciones de derechos humanos para denunciar situaciones anómalas que han amenazado la seguridad de varios de sus miembros.

Kamila Calero Canda destacó tanto en la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, como en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, que hay grupos radicales e intolerantes que al amparo de la noche y el anonimato han realizado diferentes acciones contra el MDPP.

Señaló que uno de los primeros casos ocurrió el 13 de septiembre, cuando a eso de las 7:20 de la noche, en la carretera La Concha-San Marcos, dos individuos armados encañonaron a Ricardo Hernández y a su esposa, Jenny Sevilla, que pertenece al MDPP, pero al ser iluminados por otro vehículo, los sujetos decidieron huir.

Posteriormente, el 23 del mismo mes, al regresar de la segunda audiencia realizada en los Juzgados de Managua por el caso del crimen contra el padre Pupiro, miembros del MDPP fueron seguidos por dos individuos en una moto sin placas. Se detuvieron en el tranque que el movimiento hizo para protestar, y al momento que se les acercaron para interpelarlos, hicieron dos disparos antes de huir, algo que ocurrió a vista y paciencia de agentes policiales.

Extrañas llamadas
El 28 de septiembre, la señora Nereida López recibió una extraña llamada, en la cual escuchó el llanto de una mujer que gritaba “mamá”. Algo que la puso nerviosa, dado que tiene una hija adolescente que en ese momento estaba en el colegio. Nunca supo de qué se trataba la llamada.

Al día siguiente, aparecieron papeletas en las calles con calumnias contra la Iglesia y algunos de los dirigentes del Movimiento.

Según algunos pobladores, dichas papeletas fueron distribuidas por un grupo de jóvenes que se movilizaban en una camioneta.

María Lesbia Pupiro García, hermana del asesinado padre Marlon Pupiro, recalcó que lo que exigen es que se esclarezca la muerte de su hermano, ya que existen muchas incongruencias en el caso y piden un informe integral de los hechos.

Verónica Velásquez, representante del movimiento mencionado, rechazó los señalamientos de Aníbal Ballesteros, propietario del Centro Recreativo La Borgoña, donde trabajaba Blandón, alegando que ellas no han atacado a nadie, ni han amenazado, ya que su bandera es la de la Iglesia y no portan armas.

Seguirán reclamando
Expresó que no tienen temor de seguir exigiendo a las autoridades, justicia por la muerte del padre Pupiro, y que lo seguirán haciendo hasta que tengan una respuesta satisfactoria.

Añadió que hubo un altercado por los ánimos caldeados de algunos ciudadanos, pero que ellos no optan por la violencia.

Marcos Carmona, Director de la CPDH, destacó que darán acompañamiento a las denuncias ante las autoridades, para que se siente un precedente de las situaciones de amenazas que han vivido y para exigir a la jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, claridad en las investigaciones del caso, y que no quede como otros, en intrigas e incertidumbre.

Señaló que de esto enviarán un informe a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a Amnistía Internacional.

Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Cenidh, dijo que existe mucha evidencia de la participación de más de una persona en el crimen, y que darán seguimiento al proceso investigativo e intervendrán para las autoridades velen por la seguridad de las personas amenazadas.