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El gobierno del presidente Daniel Ortega, en su quinto año de administración, no ha honrado la promesa electoral de 2006, cuando pregonó el mensaje de “corrupción cero”, según el criterio de analistas y observadores en temas de transparencia.

De acuerdo con el jurista Sergio García Quintero, la actual Administración que culmina en enero de 2012, se ha caracterizado por ocultar, callar y minimizar las denuncias de corrupción, al tiempo que critican, amenazan y atacan a quienes la denuncian a través de los medios de comunicación.

Según García Quintero, las constantes denuncias de enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, peculado, lavado de dinero, malversación de caudales, delitos electorales, asociación ilícita para delinquir y más figuras delictivas que se han denunciado en la actual Administración, “son tan o más actos de corrupción que los denunciados en gobiernos neoliberales y otros más antiguos, como cuando Somoza”.

Tan corruptos como otros…
“Si uno analiza el comportamiento de este gobierno, y de las instituciones del Estado en este período, vemos que no hay diferencia entre las denuncias que se hacen contra los funcionarios públicos por actos de corrupción”, dijo, criticando de paso a sectores opositores en la contienda electoral que a su criterio “no denuncian la corrupción porque no hay autoridad moral para tirar la primera piedra”.

Eso lo dijo en alusión a la observación de otros expertos que señalaron que el tema de la transparencia en el gobierno, como eje de campaña, está abandonado en la actual contienda electoral.

De igual modo, Gonzalo Carrión, Director Ejecutivo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, consideró  que la corrupción en la esfera pública ha avanzado en los últimos años. El desarrollo del fenómeno, a su criterio, ha ido de la mano con un “gran retroceso en los mecanismos para luchar contra este flagelo”.

Carrión se refirió también a otro tipo de corrupción que escapa a la tradicional de extraer fondos de las cuentas públicas: el manejo arbitrario de los procedimientos para hacer cumplir las leyes.

“El derecho queda relegado, pisoteado. En este país, no es suficiente tener la razón sino la argolla, que es el poder y es parte de la corrupción”, expresó el activista de derechos humanos.

Hay que hacer notar, según Carrión, que el incumplimiento de las leyes genera un tipo de corrupción que permite la impunidad para los acusados de actos ilícitos.

 

La otra corrupción…
“Hay una corrupción que tiene que ver con la malversación, el robo del dinero, el saqueo de los bienes públicos, los millones que no son invertidos en salud, en educación” dijo, agregando que el otro tipo de corrupción es aquella que desde el poder utiliza los instrumentos e instituciones para no investigar esos actos denunciados.

Agregó que la lucha contra la corrupción es nula bajo la actual Administración: “Solo basta hacer un monitoreo para confirmarlo, pues se conocen los niveles de corrupción por la labor de los medios de comunicación”.

Un recuento de los más grandes actos de corrupción denunciados por los medios desde 2007 a la fecha, indica que de 11 grandes casos denunciados y documentados por diferentes medios de comunicación, ninguno ha sido condenado, mucho menos investigado por la actual Administración.