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El “reacomodo” de las fuerzas políticas el próximo año en la Asamblea Nacional definirán las inhibiciones post electorales, según el análisis político del jurista Manuel Aráuz, en respuesta al anuncio que hiciera ayer el presidente con término vencido del Consejo Supremo Electoral, CSE, Roberto Rivas Reyes, en torno a la posibilidad de despojar de su diputación a aquellos que resulten electos en representación del Partido Liberal Independiente, PLI, y que no cumplan con los requisitos de ley.

De cómo vayan a quedar “las fuerzas políticas en la Asamblea Nacional, de ese reacomodo va a depender la permanencia de algunos diputados en el Parlamento”, señaló Aráuz, quien, además, hizo una valoración jurídica en el caso de la disputa interna del PLI.

El jurista indicó que, pese a que Rivas hizo alusión al antecedente del diputado conservador Alejandro Bolaños Davis, quien fue despojado de su condición por haber mentido acerca de su nacionalidad, eso no constituye aún una resolución.  Aráuz recordó que, en última instancia, el CSE en pleno es el que deberá emitir la resolución correspondiente.

Sin embargo, Aráuz no descartó la posibilidad de que el CSE utilice el antecedente de Bolaños Davis para despojar de su diputación a quienes resulten electos el próximo 6 de noviembre y que no cumplan, a consideración del Poder Electoral, con los requisitos de ley.

En la parte  jurídica, Aráuz explicó que lo ideal sería que la Corte Suprema de Justicia, CSJ, no resuelva el conflicto de las tres fracciones del PLI que se disputan la representación legal, y, por ende, los derechos sobre la casilla, los sellos y símbolos del partido, sino que el máximo tribunal devuelva el caso al CSE, considerando que se trata de un tema electoral y de la regulación de la vida los partidos políticos.

En otras palabras, el jurista señala que no es competencia de la Corte Suprema resolver asuntos electorales, o de la vida de los partidos políticos, sino del Poder Electoral.

Resolver contra sus mismas disposiciones
Por su parte, el director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, Mauricio Zúñiga, explicó ayer que el CSE no puede emitir un dictamen en contra de sus propias disposiciones, anulando diputados electos, en alusión a las declaraciones de Rivas, quien admitió la posibilidad de anular a los diputados que resulten electos de la Alianza PLI, como pasó alguna vez con la diputación de Bolaños Davis.

“No puede haber ninguna resolución, sea cual sea, que altere lo que ya está ocurriendo, cualquier decisión, si la hubiera, tendrá un efector posterior a las elecciones, pero no puede haber efecto retroactivo…”, dijo Zúñiga.

Agregó que de acuerdo con el calendario que publicó el CSE, no pueden emitir un dictamen en contra de sus propias disposiciones. Aun así, no quiso profundizar sobre la litis del PLI, porque no conoce los detalles del conflicto.

Aunque el PLI está participando en la contienda electoral con alianzas políticas que respaldan la candidatura presidencial de Fabio Gadea Mantilla, aún se mantiene un litigio interno que ha dividido a la organización en tres facciones: la que respalda la Alianza PLI de Fabio Gadea; otra que es liderada por Rollin Tobie, quien está participando en unidad con la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, y otra que es encabezada por Balmore Balladares, quienes están participando en la contienda electoral con la Alianza Partido Liberal Constitucionalista, PLC-PC.

Por otra parte, Azahalea Solís, miembro de la Unión Ciudadana por la Democracia, dijo que aunque la Ley Electoral no otorga facultades al CSE para anular una diputación ganada, sabe que lo pueden hacer, porque el CSE ha demostrado que es “impositivo” y “emite y obedece disposiciones antojadizas”, como la candidatura ilegal de Daniel Ortega, la cancelación de la personalidad jurídica al Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y la misma cancelación de la diputación de Bolaños Davis “fue ilegal”, entre otras irregularidades que enumeró.

Mientras tanto, el jefe de campaña del PLI, Eliseo Núñez Morales, considera que “este es un tema que se está metiendo con el fin de desincentivar el voto por el PLI; es para mí un intento desesperado de Ortega por ganar una elección que ya está perdiendo, según sus propios sondeos, y es una tendencia irreversible”.