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Ni una sola pista quedó de los inversionistas de dos proyectos turísticos que, en 2005, arrancarían simultáneamente junto a otros siete proyectos, que a finales de 2010 convertirían las áreas costeras de Tola en verdaderas ciudadelas compuestas por lujosos condominios, zonas residenciales y hoteleras.

Así estaban expuestos en los planos de los proyectos que presentaron ese año los inversionistas a la Alcaldía, sin embargo, los cálculos fallaron, y de los nueve proyectos,  que integraban la Riviera del Pacífico de Tola, los de Gavilán Villas Resort y El Astillero Beach Resort, ni siquiera lograron despegar.

Según el presidente de la Asociación de Desarrolladores de Tola, Antonio Granados Centeno, al final ambos proyectos fueron excluidos por problemas, al igual que Arenas Tola, aunque en la zona en que surgió este proyecto se continúa trabajando.

El Proyecto de Gavilán Villas Resort, según documentos que están en nuestro poder, estaba previsto a ejecutarse en un terreno de 2.7 manzanas ubicado al sur de la bahía de El Astillero, frente a Costa Larga o Playa Gavilán.

La obra contemplaba construir 22 edificios    con dos condominios, áreas verdes con senderos para ejercicios y caminatas, áreas de parqueo,  dos piscinas, un ranchón con bar y servicios higiénicos, y su inversión se estimaba en US$3 millones, y generaría 180 empleos.

Ni señas
anto en la alcaldía de Tola como en la delegación de Marena de Rivas se nos informó que ni siquiera existe permiso para la ejecución del proyecto, y según Gilbert Grijalva, responsable de Planificación de la Alcaldía de Tola, en el actual período edilicio de José Ángel Morales, no tiene conocimiento de que inversionistas de este proyecto se hayan presentando a sus oficinas a realizar gestiones.

END trató de ubicar a los inversionistas  a través de los números telefónicos que dejaron plasmados en sus proyectos, pero en uno de los casos, se trataba de las oficinas de un motel, y, en el otro, de una oficina de consultores de turismo donde nos señalaron que desde hacía rato no sabían nada de los inversionistas de Gavilán Villas Resort y El Astillero  Beach Resort.

 En este último caso, se decía que sería el primer hotel  de Nicaragua con la modalidad de tiempo compartido, y estaría ubicado  en la bahía de El Astillero, en un terreno de 113. 8 manzanas, que colindaría al norte con la reserva de Chacocente, y su construcción contemplaba una cancha de golf de 18 hoyos,  123 residencias de playa, 13 villas, 12 bungalows y 200 apartamentos que estarían integrados al hotel.

La obra, cuya inversión era de US$27.9 millones, crearía 200 empleos temporales durante la construcción y 250 permanentes,  y en este caso se conoció que a raíz de la muerte en un accidente de tránsito de uno de los inversionistas, el resto se marchó, y en la actualidad la zona es motivo de litigios.

De esta manera, el proyecto denominado la Gran Riviera del Pacífico de Tola, pasó de nueve a seis proyectos, debido a la salida de Arenas Tola, y el resto se ha fusionado, siendo el caso de Rancho Los Perros con  Rancho Santana, que era uno de los más avanzados en 2005.

De acuerdo con Centeno,  Marina de Guacalito, que está en proceso de construcción, se fusionó con Flor de Manzanillo, y los otros dos son Iguana Beach  y Brito Bach, el cual, según Granados, está previsto a arrancar hasta el próximo año “con una inversión de US$50 millones, y será un proyecto orientado al ecoturismo”.

De acuerdo con Granados, los pronósticos fallaron debido al daño que sufrió la economía global. Cabe señalar que cuando se presentaron estos nuevos proyectos,   abarcaban un área de 3 mil 480 manzanas de tierra y 14 mil metros de costa, y si los cálculos no hubiesen  fallado, las costas de Tola serían un centro de inversiones turísticas.