•   SAN CARLOS, RÍO SAN JUAN  |
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Las prácticas agrícolas de productores costarricenses en la zona fronteriza, quienes han sostenido el dragado constante del río Guacalito, han provocado inundaciones en unas 3 mil manzanas del territorio nicaragüense, encontrándose anegadas unas 30 viviendas, donde aún habitan unas 300 personas.

La grita de los comunitarios nicaragüenses de El Coral, Flores de Mayo y aledaños, por donde circunda el Guacalito, un río tributario del Cabeza de León, que nace en Costa Rica y desemboca en el Lago Cocibolca, es que el Gobierno de Nicaragua realice la limpieza en el trayecto de donde se ubica el mojón 13.5 hasta su desembocadura, para que pueda circular el torrente acuático, o sugieren aceptar el apoyo que dicen haberles ofrecido los parceleros ticos al poner a su disposición las retroexcavadoras.

Los pobladores aseguran tener tres meses de enfrentar las inundaciones, siendo el peor el último mes, y advirtieron sobre la gravedad para la vida familiar, pues están de brazos cruzados, han perdido los cultivos de frijoles, arroz, quequisque, plátano, cacao, y no habrá siembra de apante.

“Estamos fregados”
Dionisio de Jesús Álvarez Herrera, coordinador de la comunidad de El Coral, vive en la guardarraya fronteriza y está batallando con el agua. Calcula que unos 180 parceleros nicas “estamos fregados, tenemos un mes de estar zambullidos”, y resiente que los productores vecinos les hayan echado el agua, pues con la baja del precio del ganado diversificaron la producción y mantienen las retroexcavadoras limpiando constantemente el río Guacalito.

Alejandro Amador Mendoza, José Alfredo Canales y José Valeriano Muñoz, son líderes que también se pronunciaron por la urgente limpieza del río, mientras esperan tiempos duros, al perder gran parte de la producción y no poder sembrar para apante.

Inspección “in situ”
La grita de los lugareños que habitan el Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos, tuvo eco con la llegada de una primera comisión interinstitucional, integrada por autoridades de Río San Juan hace un poco más de un mes.

Mientras EL NUEVO DIARIO realizaba un recorrido por la zona, el pasado lunes llegó hasta el lugar la ministra del Ambiente y los Recursos Naturales, Juana Argeñal, al frente de una comitiva compuesta por el alcalde de San Carlos, Johnny Gutiérrez, por Omar Brenes y por Javier Salas Arana, delegados del Marena y del Inpesca, respectivamente.

Además, por Luis Coronel Cuadra, candidato a diputado del partido gobernante y líderes locales.

Tras escuchar el clamor de los pobladores de las comunidades de Jumusa, Santa Elena y El Coral, la titular del Marena estuvo en la guardarraya fronteriza, donde constató in situ las afectaciones causadas por la alta sedimentación proveniente del río Guacalito desde territorio costarricense, lo que a su juicio ha provocado que se cierre el paso del caudal normal, impidiendo su salida al Gran Lago.

“Queremos trabajar en paz, vivir en armonía con nuestros países vecinos” apuntó la ministra, al explicar que les corresponde elaborar un Plan de Gestión Ambiental, donde “podamos definir dónde y cómo se debe hacer la limpieza, pues no puede ser artesanal, hay que meter maquinaria para poder sacar la sedimentación de un lecho de unos 300 metros, y disponer el sitio adecuado para la deposición de los desechos”.

Agregó que el plan se le daría a conocer a la Cancillería de la República para que lo valore, y no nos vayan a acusar de que estamos haciendo otra cosa.

Johnny Gutiérrez, Alcalde de San Carlos, refirió que en la primera visita también les acompañó la Procuraduría General de la Republica y el Ejército de Nicaragua, para hacer una valoración técnica legal y tomar las medidas necesarias.
Calculó en unas 3 mil manzanas el área afectada, parte de ella cultivada, y otra que disponían para la siembra de apante, así como 300 personas damnificadas.