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Para expertos ambientalistas e historiadores de Río San Juan, la demanda que realizan comunitarios de la Costa Sur de Nicaragua para limpiar y “destaponear” de sedimentos el río Guacalito, traería graves consecuencias ambientales a los Humedales de Los Guatuzos y al Lago de Nicaragua.

José Luis Galeano, exsecretario de la Reserva de Biosfera de Río San Juan, expresó su inquietud por la pretensión costarricense, que data de 2006, de limpiar el río Guacalito en el trayecto nicaragüense, encontrando lo que considera una peligrosa resonancia en los pobladores fronterizos.

A su juicio, los costarricenses concibieron ese año el proyecto por encontrarse afectadas unas 19 mil familias, porque según su planteamiento toda la zona norte está intervenida con mecanización agrícola en cultivos de piña, arroz y cítricos.

“La faldas del cerro Rincón de la Vieja y el volcán Irazú están descubiertos de vegetación, desprotegidos, ocasionando la erosión, y la laguna Las Camelias, que servía de amortiguamiento para evitar y controlar las inundaciones en una área de unos 8 kilómetros, se llenó de sedimentos; entonces ellos ven como única salida el Lago de Nicaragua, lo cual sería grave para la vida de nuestras especies, porque recibiríamos, además de miles de toneladas de sedimentación, los químicos de la lista roja que utilizan”, apuntó.

Este ambientalista considera que “Costa Rica resuelva su problema, si ‘destaponeamos’ Guacalito estaríamos cargando en nuestros hombros ese problema, arriesgando a toda la población que vive en el refugio y más allá del Lago Cocibolca, el río San Juan, pues el dragado del curso tendría que hacerse de nuevo años después por la carga de sedimentos que arrastraría”.

Para Galeano, urge el Plan de Gestión Ambiental para Costa Rica, aunque Nicaragua tenga que trabajarlo, pero para identificar los lugares habitables, debe definir las zonas urbanas, y lo ideal sería acomodar a los habitantes en partes altas, donde no puedan alterar las funciones que cumple el humedal para la vida silvestre, acuática y humana.

No olvidar daños a La Uva
El ingeniero recordó cómo los costarricenses habían causado daños a la laguna La Uva, al construir dos canales que succionaban el agua, lo cual representó para el Gobierno una fuerte inversión en su recuperación. Señaló que ahora “hay afectaciones en Santa Elena y en El Coral; si ‘destaponean’ Guacalito tendríamos impactos ambientales que vamos a lamentar, incluso las afectaciones se extenderían a Rivas”.

El profesor e historiador Carlos Corea Balladares indicó que la sedimentación proveniente de Costa Rica, que ha afectado nuestros cuerpos de agua, representa un alerta, un SOS de cómo atender ese territorio que ha sido abandonado. “Es ético y moral que el Gobierno haga esfuerzos por reincorporar todo ese territorio fronterizo que se ha sentido más costarricense que nica”, e insistió en la necesidad de una política de frontera.

“Costa Rica es el principal culpable del daño ambiental que han hecho a nuestros ríos, nos han envenenado las aguas, y en vez de que la presidenta Chinchilla hable tonteras, que se siente a dialogar si es que en verdad quiere proteger el medio ambiente”, afirmó.

Corea considera que debe hacerse un estudio científico con la limpieza de Guacalito, “ya que tendríamos una de cal y otra de arena, porque hay un clamor de los nicas afectados, pero nos traería toda la sedimentación y la contaminación para acá. Al fin y al cabo, somos los que estamos languideciendo envenenados por los químicos que nos lanzan los costarricenses”.