•  |
  •  |

Según el doctor Jaime Íncer Barquero, la advertencia sobre el comportamiento errático del clima que afectará la producción de alimentos son efectos pronosticables y esperados.

Dijo que los países tienen la tarea de prepararse para los períodos de “El Niño”,  donde el invierno se corta y se presentan períodos secos que impiden el desarrollo de las cosechas; así como para “La Niña”, con una estación lluviosa muy intensa que provoca pérdida de cultivos y hace los caminos intransitables, lo cual impide sacar la producción.

Según el experto, ya sabiendo que vendrán períodos climáticos extremos, lo que corresponde es tomar medidas de adaptación de los cultivos, sobre todo porque aun si toca “Niño” o “Niña”, sigue siendo un dato impredecible, como cuando se tira un dado “a ver cómo cae”.

El experto agregó que el impacto “obvio” en la producción alimentaria pone de frente el reto de tomar las medidas de adaptación que permitan aminorar el efecto negativo que ya se advierte. Además, aseguró que necesitamos planificar y apoyarnos de la tecnología para afrontar el fenómeno.

 

Tecnología de siembra
Estudiar las capacidades territoriales de cada zona productiva ante sequía o extrema lluvia es fundamental, consideró, pues eso permitirá replantearse métodos y tipos de cultivos, apuntando sobre todo los más vulnerables como el maíz, el frijol y el café.

“La tecnología de la siembra tiene que cambiar”, dijo Íncer, reconociendo en la genética una oportunidad para garantizar o minimizar los impactos en la producción, apuntando a considerar variaciones de cultivos que sean resistentes a los comportamientos extremos del clima.   

 

Desarrollar conciencia ambiental
Milton Camacho, consultor de la Red de jóvenes ambientalistas, recomendó que para paliar la situación del cambio climático, es necesario implementar actividades que eviten la reducción de la cubierta vegetal, y tecnificar los cultivos que dependen de las precipitaciones, por medio de la creación de represas, para aprovechar el agua de los períodos lluviosos y usarlos en las temporadas de sequías.

También recomendó dar talleres y capacitaciones a los campesinos para hacer uso adecuado de las quebradas de agua y contar con una contraparte gubernamental para otorgar préstamos a los pequeños y medianos productores, y evitar así la práctica del monocultivo.

Maura Paladino, del Centro Humboldt, insistió en la necesidad de impulsar la agroforestación, es decir, actividades agrícolas que vayan de la mano con las plantaciones forestales.

También señaló la importancia de la diversificación para evitar la erosión de los suelos y la contaminación de las fuentes de agua, así como la preservación de la misma mediante el manejo adecuado de las partes altas de las cuencas hidrográficas, donde están ubicadas las zonas de descargas acuíferas, para disminuir las escorrentías.