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Las cárceles preventivas de la ciudad de Rivas tienen capacidad para 36 detenidos, sin embargo, durante esta semana, las mismas alojaban a 46, denunció Norwin Solano, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

El funcionario del organismo de derechos humanos dijo que realizó una inspección en el lugar, y que incluso se encontró con dos migrantes indocumentados del Nepal, que estaban hacinados junto a reos comunes.

Solano comentó que el Cenidh realiza visitas a las estaciones policiales para observar las condiciones en que mantienen a los detenidos, y en esta ocasión se encontraron con la sorpresa de que el nivel de detenidos había excedido el 200% de su capacidad en las celdas.

“El oficial a cargo nos explicó que el problema se debe a que el Sistema Penitenciario, SPN, que le corresponde, en Granada, no acepta más privados de libertad, pues la prisión estaba sobrepoblada”, dijo Solano.

Agregó que el SPN de Granada tiene capacidad para al menos 800 privados de libertad, y desconocen el verdadero nivel de hacinamiento que actualmente tiene.

Indicó que las situaciones en las prisiones preventivas en otros departamentos tampoco son las mejores, pero en Rivas la situación se puede denominar muy grave.

De los 76 detenidos en la prisión preventiva había 14 que tenían condena, 55 cuyos casos estaban en proceso y también debían estar en el SPN. Asimismo, estaban los dos migrantes de Nepal sin ningún proceso en su contra, y el resto esperaba dilucidar sus casos.

Trato debe ser humano
Señaló que el Estado de Nicaragua y sus instituciones tienen la responsabilidad de dar un trato humano a los privados de libertad, y, al mismo tiempo, tener el personal necesario para el resguardo y la seguridad de los privados de libertad, e incluso para seguridad de los mismos oficiales.

Añadió que en Rivas --para los 76 detenidos-- solo había dos agentes policiales destinados para su vigilancia.

Destacó que esto es un problema en casi todas las cárceles preventivas, principalmente en el SPN, y recordó que este año, en Chinandega y en Matagalpa, este año se dieron dos intentos de motín por las condiciones infrahumanas en que están los reos, mientras en Bilwi se han reportado varias fugas.

Sobre los dos migrantes de Nepal, Solano expresó que fueron retenidos junto al “coyote” de nombre Haninton Marvin Espinosa Gutiérrez, quien fue acusado por tráfico de migrantes, pero apenas estuvo unas horas en prisión, pues se le concedió casa por cárcel mientras llega la hora de la audiencia para el caso en su contra.

“Lo contradictorio es que el traficante, quien supuestamente cometió un delito, fue enviado a su casa, pero los ciudadanos de Nepal, que no tienen ningún proceso en su contra, tienen más de siete días tras las rejas. Esto porque el juez pidió que no fueran enviados a Migración, como debe ser, y que se les retuviera para que se presentaran como testigos en el caso contra Espinoza. El problema es que los migrantes sin documentos están con los reos comunes; entre ladrones y violadores”, apuntó.

Solano expresó que al recordarle al jefe policial que en Nicaragua la migración indocumentada no es un delito, y que los ciudadanos Moni Y Lal, de 34 años, y Jeevan Guremg, de 26, no debían estar en prisión, estos fueron enviados a otra área de la delegación de Rivas.