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Un estudio científico del Centro para la Investigación de Recursos Acuáticos de Nicaragua (CIRA), adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), realizado entre el primer semestre de 2006 y mayo de 2007, revela que en las zonas donde existieron plantaciones bananeras en los años 70 y 80, se encontraron residuos de DBCP y otros diez plaguicidas empleados en el cultivo del algodón y banano.

El estudio se denomina “Presencia y concentración de residuos de plaguicidas y contaminantes biológicos en el agua de pozos para consumo humano en localidades de antiguas plantaciones bananeras en el Occidente de Nicaragua”. A cargo del mismo estuvieron los especialistas Salvador Montenegro Guillén y Mario Jiménez García.

Según el resumen del estudio completo, los científicos investigaron la calidad físico-química, microbiológica y aspectos toxicológicos por presencia de residuos de plaguicidas organoclorados en el agua de 15 pozos excavados a mano, que abastecen a campesinos en el departamento de Chinandega, desde 38 años a menos.

100% Nemagón
“Los resultados analíticos muestran presencia de residuos de plaguicidas empleados en el cultivo del algodón y banano. El residuo del Dibromo-Cloro-Propano (DBCP), o Nemagón y Fumazone por sus nombres comerciales, se encontró en todos los pozos muestreados, en bajas concentraciones”, dice el informe, donde se lee la presencia de al menos once sustancias tóxicas más, entre las cuales se mencionan el hexaclorobenceno, beta benzenehexaclorido, heptacloro, heptacloro epoxido, dieldrin, endrin, DDE, DDD, DDT y toxafeno.

Chinandega fue por varias décadas un emporio agrícola al que le cayeron toneladas de químicos para matar y controlar las plagas de los cultivos de banano y algodón. Años después que terminara el boom de las producciones agrícolas de estas plantaciones, miles de campesinos ex trabajadores de esos rubros, empezaron a denunciar la presencia de enfermedades graves.

Unos ocho mil de ellos, ex trabajadores de las haciendas de banano, aducen ser víctimas de los efectos nocivos de la sustancia DBCP, que se comercializó en Chinandega bajo los nombres comerciales de Nemagón y Fumazone. Al menos 2000 de ellos han muerto y otros miles se encuentran enfermos, según datos de la Asociación de Trabajadores y ex Trabajadores afectados por el Nemagón (Asotraexdan).

Para efecto de este estudio, los investigadores, con ayuda de ex trabajadores de las plantaciones bananeras, identificaron diez pozos cavados a mano y que aún son de consumo humano, ubicados en zona de antiguas plantaciones bananeras en el departamento de Chinandega, sobre todo los ubicados al oeste y noroeste del municipio El Viejo.

Además de veneno, heces
Cinco pozos con un uso de entre cinco y 38 años, ubicados al este de Chinadega, en la comarca La Mora --unos dos kilómetros al sureste de la ciudad y donde no hubo cultivo del banano--, fueron seleccionados para comparar la calidad del agua.

Según el documento, en cada uno de los pozos seleccionados se usaron muestreadores pasivo a base de membranas semipermeables (SPMD), capaces de capturar concentraciones pequeñas de residuos, los que se plantaron en marzo de 2006 y fueron retirados en abril del mismo año, además de muestras de agua para los análisis físico químico general y microbiológico.

En el caso del DBCP, fue detectado en pequeñas cantidades en las aguas de todos los pozos estudiados, tanto en los ubicados en el área cercana a las fincas bananeras como en los tomados como controles de comparación.

Los valores de los residuos de Nemagón encontrados fueron de unidades que no alcanzan su nivel máximo de contaminación, no así la presencia bacterial que demuestra altos grados de contaminación --por heces humanas y animales-- del agua que consumen en la zona investigada de Chinandega.

Cóctel mortal
“Entre los más frecuentes residuos de once plaguicidas detectados se encuentra el DBCP, que se identificó con el 100% de los pozos estudiados, en ocho pozos (66.6%) fue detectado el pp-DDE, el Dieldrin en siete pozos, el pp-DDT fue identificado en cuatro pozos, en tanto que el Eldrin y el pp-DDD fueron encontrados en dos pozos cada uno, y el BHC, Heptacloro, Heptacloro Hepóxido y Toxafeno, fueron detectados cada uno en un pozo diferente”, cita el estudio que reitera que el nivel de las sustancias encontradas aparentemente no implica riesgos a la salud humana, pero al mismo tiempo, advierte que no hay que descartar riesgos.

“En términos generales, cabe señalar que aunque la mayoría de estos plaguicidas organoclorados se determinaron con un Nivel Máximo Contaminante bajo, no hay que descartar el efecto sinérgico de los mismos, el llamado efecto cóctel, que debido a la acción combinada de estos compuestos conlleva a las poblaciones expuestas a un mayor riesgo acumulativo de padecer patologías relacionadas con la exposición crónica a estos xenobióticos”, reza el informe.

Además, cita el estudio, la presencia de altas concentraciones de bacterias indicadoras de contaminación fecal humana y animal, hace que las aguas estudiadas no sean aptas para el consumo humano, y las convierte en un riesgo sanitario severo.

“El hecho de que en la actualidad el DBCP haya sido encontrado en pequeñas cantidades, evidencia que ha sido empleado en el Occidente del país y ha llegado contaminando el manto freático, dada su presencia en los pozos estudiados”, detalla el documento, que explica al mismo tiempo que en el agua subterránea, el BDCP puede persistir hasta 141 años debido a su baja tasa de hidrólisis.

Un siglo para limpiar veneno
“En vista de que la historia de aplicación de este compuesto se remonta a unos 40 años, aún quedaría un siglo antes de extinguirse por su propia descomposición”, sentencia la investigación.

El estudio cita, además, que los efectos crónicos en la salud humana del DBCP, tienen el potencial para causar daño en el riñón y efectos de esterilidad de la exposición a largo plazo, especialmente a niveles superiores.

“La agencia internacional para la Investigación en el Cáncer clasifica al DBCP como posible cancerígeno a humanos, ubicándolo en el grupo 2B de las sustancias cancerígenas”, reza el informe científico que determina que ésta es la primera vez que se incluye la búsqueda de DBCP en aguas subterráneas de Nicaragua. Y la primera vez que se encuentra.

“Tal vez así nos creen”
La existencia de un estudio que determina la presencia del químico DBCP, compuesto del plaguicida conocido como Nemagón, causó asombro y alarma entre los más de dos mil campesinos que pernoctan frente a la Asamblea Nacional en demanda de atenciones sociales.

Victorino Espinales, dirigente de los campesinos que se identifican como víctimas del Nemagón, llamó a reunión urgente este pasado jueves a los otros dirigentes campesinos para explicarles los alcances de la investigación del CIRA-UNAN.

“Ya con esto comprobamos que el Nemagón no lo llevamos en la sangre sólo los que trabajamos en las fincas, demuestra también que el veneno sigue vivo y contaminando a las nuevas generaciones que toman agua de esos pozos”, dijo Espinales, quien además anunció una jornada de protestas pacíficas para exigir la presencia del Ministerio de Salud en Chinandega, y obligar al gobierno a tomar medidas sanitarias en la zona investigada.

Por su parte Manuel Hernández, otro de los dirigentes, originario del municipio de Posoltega, Chinandega, clamó para que las autoridades sanitarias del país decreten un estado de emergencia en la zona investigada donde se determinó la presencia del químico, y se investigue a fondo la situación de otros pozos de la zona.

“Nosotros pensamos que la pesadilla del Nemagón se había terminado con nuestras enfermedades, pero ahora vemos que el diablo sigue vivito y coleando. Yo le pido al Ministerio de Salud que investigue a fondo, porque no puede ser posible que después de tantos años, ahora se siga condenando a la población a morir envenenada por el Nemagón”, reclamó.

Medicina Legal confirma
De igual modo, la líder campesina Daysi Ambota, presente en la reunión donde se discutía el informe del CIRA, llamó a las autoridades sanitarias y a las instituciones académicas a verificar a fondo la investigación del CIRA, ya que para ella “es grave saber que el Nemagón existe tranquilo en el agua que diario se bebe la gente de Chinandega”.

El estudio realizado por el experto Salvador Montenegro y por varios especialistas más, señala la presencia de DBCP y diez sustancias químicas más en nueve pozos seleccionados aleatoriamente en las zonas donde se cultivó banano en los años 70 y 80.

Cabe mencionar que el proyecto fue auspiciado financieramente por el Consejo Nacional de Universidades, con fondos donados y propios del CIRA; colaboraron, además, especialistas en análisis de laboratorio, y se realizaron en los laboratorios de microbiología, aguas naturales y radioquímica ambiental y contaminante orgánicos del CIRA.

El laboratorio del Instituto de Medicina Legal de la Corte Suprema de Justicia confirmó los resultados analíticos del DBCP en el agua, usando la técnica de espectroscopia de masas.