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En noviembre próximo, cuando inicien las principales obras de infraestructura de la empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (proyecto Tumarín), se dará fin a 18 meses de retrasos conforme el plan inicial de arrancar en mayo de 2010; no obstante, la magnitud de la obra y su importancia futura en el desarrollo económico del país, despierta grandes expectativas y optimismo en las autoridades nicaragüenses.

EL NUEVO DIARIO informó que el Ministerio de Energías y Minas autorizó al consorcio brasileño la construcción de obras menores, pero que debido a atrasos en el desembolso de los fondos no se le había autorizado de momento la licencia de generación hidroeléctrica.

Ayer se buscó más información en la compañía  Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua, CHN, que realiza la obra, para conocer los motivos del atraso y los planes de desarrollo de la obra, pero no fue posible establecer comunicación con sus representantes.

Sin embargo, para el ingeniero Agustín Jarquín Anaya, miembro de la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional, los retrasos reflejados en el proyecto hidroeléctrico no deben desalentar a nadie ni causar preocupación en la ciudadanía “puesto que el proyecto va avanzando y a mi criterio es una bendición para la economía y desarrollo de Nicaragua”.

Según Jarquín, las demoras en el arranque de las obras mayores de la central hidroeléctrica, fueron explicadas por las autoridades de la CHN a las autoridades nicaragüenses, quienes dieron el respaldo una vez más al proyecto.

Beneficios históricos

De hecho, según Jarquín, la Asamblea Nacional emitió hace unos meses un respaldo institucional al proyecto que respalda la Ley Creadora del Proyecto Energético Tumarín, “porque el proyecto generará al país unos beneficios históricos en materia energética, económica y de desarrollo tanto de las comunidades vecinas al proyecto como del país entero”.

La Asamblea Nacional antes aprobó una ley específica para el proyecto, brindándole un soporte jurídico al proyecto, que es considerado de carácter nacional y estratégico, puesto que forma parte del programa del MEM en el cambio de la matriz energética. Se espera que el proyecto entre en funcionamiento en 2015

“En lo absoluto debe generar preocupación ese atraso, la empresa va avanzando y ya han comenzado los trabajos de rehabilitación de carreteras para traslado de maquinarias, reforestación y capacitación de personal”, explicó Jarquín.   

Añadió que debido a la magnitud de la inversión del proyecto, valorado en 1.100 millones de dólares, y a los beneficios que otorgaría al país, calculados en un ahorro de 2.000 millones de dólares en consumo de energía en los primeros diez años, los atrasos “son normales y no deben preocupar a nadie”.

“Una obra de esa envergadura puede sufrir retrasos como esos, de hecho se espera siempre que haya algunos tiempos muertos, pero eso no pone en riesgo el proyecto, al contrario, puede servir para mejorar aspectos iniciales del proyecto que a lo mejor era necesario corregir en tiempo y forma”, dijo

Hace unos meses Marcelo Conde, presidente de la firma Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica, CHC, del grupo brasileño Queiroz Galvao, aseguró a autoridades nacionales que los retrasos estaban previstos en el cronograma del proyecto y que no afectarían la finalización de las obras ni el monto de las inversiones.