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La crisis financiera que atraviesa la Contraloría General de la República, CGR, pudo haber sido provocada por decisiones administrativas desacertadas, entre las que destaca la utilización de fondos destinados para el quehacer de la institución en pagos de salarios no presupuestados, en detrimento de los gastos necesarios para la realización de 13 auditorías en los departamentos.

El contralor Guillermo Argüello Poessy, quien preside ese órgano fiscalizador, pese a que su período está vencido, confirmó que parte del déficit presupuestario que enfrentan se debe a que han mantenido durante todo este año los salarios de los funcionarios miembros del Proyecto de Modernización y Fortalecimiento, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, aunque esos sueldos no debían ser pagados por esta entidad.

Este año, en el Presupuesto General de la República le fueron asignados a la Contraloría 139 millones 820 mil 699 córdobas, y en la reforma le dieron 5 millones 785 mil 501 córdobas más.

El ente fiscalizador obtuvo 4 millones de córdobas más en concepto de economía de salarios, confirmó el responsable de la Oficina de Presupuesto de la Contraloría, Francisco Javier Caldera.

Paso a paso
En un memorando enviado el 29 de agosto por el director administrativo financiero, Rodolfo Escobar Wong, a los miembros del Consejo Superior de la Contraloría, se detallan todos los gastos proyectados y realizados, entre estos, los salarios de los empleados del proyecto financiado por el BID.

La semana pasada, el contralor Argüello Poessy adujo que la crisis se debía, entre otros aspectos, al encarecimiento del precio de los combustibles y a la falta de presupuesto para el mantenimiento del nuevo edificio donde están los auditores, sin embargo, durante una entrevista realizada el viernes, aceptó que la decisión de mantener los salarios de esta unidad afectó seriamente el presupuesto.

“Pues no solamente por eso (es la crisis), la unidad de apoyo del BID se necesitaba para la construcción del edificio. Ahora el BID asumirá el pago de esa unidad, decidió que esos salarios van a pagarlos ellos…”, justificó el funcionario.

Habla excontralor
El excontralor Juan Gutiérrez consideró que pese a que la CGR goza de autonomía financiera y administrativa, la utilización de sus recursos en imprevistos puede ser considerada como un desvío de fondos. Y más grave aún, es que no se prioricen los recursos para cumplir con su quehacer: la realización de auditorías.

“Es la primera vez en la historia que se mira esto, y es negativo, porque el quehacer de la Contraloría es hacer auditorías”, expresó Gutiérrez.
Adicionalmente, en las liquidaciones pendientes de pago se incluyó a los funcionarios involucrados en el manejo irregular de más de 400,000 córdobas de una cuenta que el BID destinó para el Proyecto de Modernización y Fortalecimiento de la entidad.

Estos exempleados, a quienes se les estableció presunción penal en un proceso de auditoría, obtuvieron préstamos o anticipos de las cuentas que esa entidad tiene en el Banco de América Central, BAC, desde julio de 2008, y reembolsaron el dinero en diciembre de ese año.

Según investigaciones periodísticas, de común acuerdo, los exfuncionarios extrajeron de la cuenta del BID 430 mil córdobas para trasladarlos a cuentas personales.

Siguen en lista de pendientes
Pese a eso, están incluidos en la lista de personas pendientes de pago de liquidaciones. En total, 800 mil 025.05 córdobas es lo que la Contraloría está presupuestando para pagar estas indemnizaciones, detalla la directora de la División de Recursos Humanos, Lizet López González, en un memorando enviado a Rodolfo Escobar Wong.

Esta cifra no concuerda con la presentada en la proyección de gastos para el cierre de 2011, donde está detallado el sobregiro de 4 millones 169 mil 917.88 córdobas. Allí se dice que la Contraloría necesita 843 mil 360.54 córdobas para el pago de liquidaciones.

Arguello Poessy, sin embargo, aseguró que además de los exempleados involucrados en malos manejos de la cuenta del BID, están otros más.