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Varios miembros de la Iglesia Católica rechazaron la investigación policial que llevó a capturar y a presentar al joven Alberto Leonel Conde Torres, como el responsable de enviar amenazas telefónicas a varios sacerdotes, y calificaron el hecho como “un montaje”, para evitar que en las parroquias se leyera la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal, que alude a las candidatos presidenciales del actual proceso electoral.

Con gritos de ¡Que viva la Iglesia Católica! ¡No más mentiras!, y ¡Queremos Justicia!, la feligresía apoyó al Vicario de la Catedral de Managua, padre Bismark Conde, hermano del joven capturado por la Policía, quien confesó amenazar al sacerdote Edwin Román Calderón, de la parroquia Santa Ana, de Nindirí.

De acuerdo con monseñor Miguel Mántica, Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Managua, ningún miembro de la Conferencia Episcopal ha hecho denuncia alguna ante la Policía Nacional, y por ello causa “extrañeza y confusión la investigación de oficio”.

“Cortina de humo”

El padre Edwin Román Calderón, de la parroquia Santa Ana, de Nindirí, dijo por su parte que esta situación “es una cortina de humo para desviar la atención”, porque ayer estaba indicada la lectura de la Carta Pastoral en las iglesias católicas de todo el país, haciendo un llamado a la ciudadanía a “votar sin miedo” y a elegir un candidato que respete la Constitución Política, y que no tenga historial de corrupción, entre varias recomendaciones.

Román exhortó a la jefa de la Policía, primera comisionada prorrogada en el cargo, Aminta Granera, a que “sea seria, y que devuelva la credibilidad” a esa entidad. Citando al papa Juan Pablo II, expresó: “Que no tenga miedo ella también, ella está presionada y sabe muy bien quién la está presionando”.

El sacerdote fue categórico al asegurar que “en la casa de los CPC de Nindirí se cocinó este montaje que están realizando ahora contra este joven (Alberto Conde) que es inocente”.

Román aseguró que lo sucedido fue “prácticamente un secuestro”, porque “lo tomaron de una calle de Nindirí, lo golpearon y lo subieron a un vehículo Yaris, blanco”.

El padre Mántica hizo referencia a este aspecto también, y afirmó que “hay testimonios de la gente de Nindirí, que lo capturó gente de civil y no policías en una patrulla”.

Por su parte, el padre Conde expresó su dolor ante la situación que está ocurriendo. “Yo lo que quiero es apoyar a mi familia, es lógico, nos golpean donde a uno más le duele. Este es mi hermano menor”, dijo, y aseguró que Alberto siempre ha sido un “hombre de Iglesia”.

Feligresía indignada

Varios católicos de Nindirí viajaron hasta la Catedral de Managua, para estar presentes en la Eucaristía dominical y pronunciarse ante la situación. Hay mucha indignación por el caso del joven detenido, y por la investigación posterior a la muerte del padre Marlon Pupiro, de La Concha.

Eso se evidenció cuando feligreses de Nindirí marcharon ayer para exigir la libertad de Alberto Conde, además, para mostrarle su apoyo al párroco Edwin Román.

Sobre esto, Román aseguró no tener miedo, y desde ya responsabiliza a las autoridades locales y a grupos afines al partido de gobierno, y mencionó a Orlando Noguera y a Juan Acuña, secretarios políticos departamental y municipal de esa organización, respectivamente. Ninguna voz oficial del partido ha reaccionado a estos señalamientos.

Así mismo, señaló a la alcaldesa de ese municipio, Clarisa Vivas, por si le llega a pasar algo. Durante la marcha por las principales calles de Nindirí, los pobladores también reclamaron a la Policía que se esclarezca “la verdad” del asesinato del padre Marlon Pupiro.

Recuadro

Policía se defiende

Al respecto, el comisionado general Juan Ramón Grádiz, Secretario de la Jefatura Nacional de la Policía, explicó a EL NUEVO DIARIO que a través de los medios de comunicación se hicieron públicas una serie de amenazas que estaban recibiendo sacerdotes de distintas parroquias.

“Desde ese momento, la Policía dispuso iniciar una investigación, como es nuestra obligación. La directora general de la Policía, el 28 de septiembre le hizo llegar una carta a monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua y Presidente de la Conferencia Episcopal, en la que le explicaba la disposición y el compromiso de la Policía a investigar, esclarecer y encontrar a las personas responsables de estas amenazas”, dijo.

“Igualmente se le hizo saber a monseñor Brenes que se habían girado instrucciones a los jefes de Policía de los lugares, de las localidades donde estaban siendo afectados los curas, para que se pusieran en comunicación con las personas afectadas”, relató.

“Así que el 28 de septiembre, el jefe de la Policía de Nindirí visitó al padre Edwin Román, párroco de Nindirí, para conocer los detalles que él había hecho públicos a través de los medios. El padre Edwin explicó en detalles, mostró uno de los mensajes amenazadores, mostró el número del cual estaba recibiendo las amenazas, que era el 8818-2393. Así mismo, el 30 de septiembre otro jefe policial visitó al sacerdote Gerardo Rodríguez, de aquí de Managua, y descubrimos que él estaba recibiendo mensajes amenazadores y ofensivos, y era del mismo número”, detalló.

“A partir de eso, se desarrolló un trabajo de investigación, y después de analizar, logramos determinar que el aparato telefónico del cual se estaban registrando las llamadas estaba registrado a nombre de Conde, ayer (el sábado) lo localizamos, lo entrevistamos y nos dijo esto que ustedes saben ya”, añadió.

Ante el reclamo de los sacerdotes de por qué actuaba de oficio en este caso la Policía, el jefe policial explicó que “esto fue una situación pública, era un hecho delicado que estaba creando un temor general en la feligresía”.

“Los mismos sacerdotes denunciaban las amenazas, y es nuestra obligación, y la Ley faculta a la Policía a actuar, a investigar de oficio, y a establecer de acuerdo con los resultados los hechos, para remitirlos a las autoridades competentes”, dijo, anunciando que hoy posiblemente el caso sea remitido al Ministerio Público.

(Con la colaboración de Arlen Pérez.y Mercedes Vanegas).