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La Policía Nacional expuso ayer todo el proceso de investigación que determinó que el autor de las llamadas con mensajes amenazantes a diversos sacerdotes del país, era Alberto Conde Torres, quien fue liberado este lunes, luego de que ninguno de los afectados interpusiera denuncia y se vencieran los términos de ley para mantener una persona detenida.  

El comisionado general Juan Ramón Grádiz, Secretario General de la Jefatura Nacional de la Policía, explicó en rueda de prensa, que la empresa Movistar proporcionó la información necesaria para conocer quién era el dueño del teléfono con doble chip, que resultó ser el de Conde.

Los mensajes salían del número 8484-3689 y el otro número 8818-2393 es un prepago, no identificado, pero que se vincula al aparato telefónico propiedad del joven. Las autoridades indicaron que este fue ésta la principal pista para dar con el autor de los mensajes amenazantes.

Grádiz indicó que de acuerdo con el período de ley establecido, y después de analizar todos los resultados que arrojaron las investigaciones, decidieron dejar en libertad a Conde. “El expediente queda cerrado administrativamente y se archivan las diligencias”.

Por qué investigaron

El comisionado general Grádiz, al ser consultado sobre qué los motivó como Policía a investigar las amenazas, respondió que fue el hecho de que los sacerdotes de Nindirí y de Managua, hicieron una denuncia pública a través de los medios de comunicación.

“La Policía decidió iniciar una investigación para identificar a la persona o personas que estaban generando estos mensajes; la feligresía de distintas parroquias, y los sacerdotes, habían manifestado que estaban atemorizados, y de acuerdo a lo que establece la Ley, era nuestra obligación llevar a cabo una investigación”, explicó el comisionado general Grádiz.

En cuanto a las denuncias de otros sacerdotes, el alto cargo declaró que todos tienen derecho de expresar lo que consideren, y que la Policía va a hacer el trabajo que le manda la ley.