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El comisionado general Juan Ramón Grádiz, Secretario General de la Jefatura Nacional de la Policía Nacional, aseguró que el párroco de La Concha, Marlon Pupiro, no recibió llamadas telefónicas.

Así lo reconoció en una entrevista con EL NUEVO DIARIO, enfatizando que todo está documentado en el expediente remitido al Ministerio Público.

En tanto, en su primera declaración Yazker Blandón admitió que no solo anduvo de un lado a otro el cadáver del sacerdote, sino que habló a varias personas, y hasta llegó a montar a dos de ellas en la camioneta del muerto, para que lo acompañaran durante el recorrido que emprendió al salir de La Borgoña.

En la declaración, cuya copia está en manos de END, Yazker relata los detalles no conocidos hasta ahora del robo, la forma en que dio muerte al sacerdote y por qué entró y salió rápido de moteles con su víctima, entre otras cosas.

Al salir de La Borgoña, Yazker dice que iba hacia La Concha, pero en el sector de la parada de Los Cocos, carretera a San Juan de La Concha, detuvo la marcha para sacarle el resto del dinero que quedaba en la cartera del padre y deshacerse de él.

Continuó su marcha y encontró a dos personas que se trasladaban en una mototaxi, a quienes preguntó dónde quedaba el camino que iba para “Chico Aguacate”. El conductor le dijo que su pasajero iba a ese sitio y que lo podía llevar. Yazker lo montó en la tina de la camioneta.

Avanzó dos kilómetros más, y cerca de “Chico Aguacate” el guía se bajó del vehículo.

El mesero pasó el lugar que buscaba y después se detuvo en el sitio conocido como “La Peña”, a las 5:35 am,  donde sin explicación alguna le propinó dos golpes con la llave Cresscent a Pupiro, en el cuello y en el mentón, luego lo asfixió apretándole el cuello y tapando su nariz. Le quitó los zapatos y el pantalón, el cual usó para limpiar la sangre que se escurrió sobre la calle. Luego subió el cuerpo a la camioneta y lo dejó en el espacio ubicado entre los asientos delanteros y traseros.

Quería dejarlo en el motel
Condujo hasta Venecia, y al ver una quebrada intransitable optó irse por Masatepe, giró hacia San Marcos buscando el empalme  de Las Cuatro Esquinas, en la Carretera Panamericana, y se dirigió hacia El Crucero. Observó el motel Kassandra donde quiso deshacerse del cuerpo y de la camioneta a eso de las 6:10 am.

Yazker pretendía dejar en el lugar a la víctima, al decirle al camarero del negocio que iba a ir a comprar comida a otro lugar, y que dejaría el vehículo allí, pero este le respondió que eso no podía hacerlo, por lo que decidió irse, pero se llevó dos almohadas y una sábana para cubrir el cadáver.

El recorrido continuó por El Crucero, Monte Tabor, el 7 Sur --donde puso 200 córdobas de combustible en una gasolinera--, después Ciudad Sandino, pasando por el Hospital Siquiátrico, los semáforos de Linda Vista y la Cuesta El Plomo. En el mercado de Ciudad Sandino compró una gorra, en el Palí, unas bolsas negras de las más grandes y un galón de agua.

Buscó a su exnovia
A eso de las 7:30 de la mañana del sábado 20 de agosto, el extenso recorrido continuó, pero se detuvo en el sector de la Ferretería Lang, en el barrio “Edgar Lang”, donde llamó a su exnovia Angélica Peralta para solicitarle que le recomendara un lugar donde pudiera dejar guardada la camioneta. Ella le sugirió que la dejara en el parqueo de la Casa Comunal de dicho barrio.

“Cuando Angélica se monta a la camioneta mira el colchón que va en el asiento trasero y me pregunta qué hacía ese colchón, yo le dije que lo acababa de comprar”, aseveró Yazker. Angélica fue visitada por END en su casa de habitación, pero se rehusó a hablar del tema.

A las nueve de la mañana, Yazker dejó el vehículo en el parqueo y se fue en un taxi a La Borgoña. Volvió por la tarde, no sin antes pasar por una farmacia del barrio “Edgar Lang” comprando algunos productos médicos.

Según Yazker, cuando sacó el automotor estaba lloviendo, y el vigilante le entregó las llaves del lugar, porque no quería mojarse. Sacó el cuerpo de la camioneta, lo envolvió en las bolsas, lo enrolló como caramelo y lo subió en la tina.

El vigilante del parqueo, quien sólo se identificó como Gil, reaccionó molesto ante las preguntas de este reportero, y prefirió no hablar del tema.

El recorrido continuó por el Hotel Los Encuentros, donde no explicó qué hizo, y por algunas gasolineras donde compró gasolina para quemar el cuerpo. Llegó al basurero del kilómetro 16 y medio de la Carretera Vieja a León, donde intentó quemar a su víctima, pero no lo logró porque en ese momento se acercó un policía en una moto, al cual supo esquivar perfectamente diciéndole que esperaba a su novia que venía en un taxi que se encontraba a unos 300 metros del sitio. Después vendió el vehículo, y huyó algunos días hasta que se entregó en la Policía del Distrito Tres.

Policía: “No hubo llamadas”

José Adán Silva
El comisionado general Juan Ramón Grádiz, Secretario General de la Jefatura Nacional de la Policía Nacional, negó que Pupiro haya recibido llamadas.

¿Por qué no hicieron el mismo procedimiento del caso de Alberto Conde, de investigar las llamadas que le hicieron al padre Pupiro la noche de su muerte, con la intención de sacarlo de la Casa Cural?

No sé por qué usted dice que no se siguió este mismo procedimiento. En el caso del padre Pupiro todo está documentado en el expediente que fue remitido al Ministerio Público, y con base en el cual se presentó la acusación contra la persona acusada, posteriormente se hizo análisis de todas las llamadas, y esto fue plenamente documentado y presentado al Ministerio Público.

¿Se conoce, entonces, de dónde vino la llamada que hace que el sacerdote salga de la Casa Cural la noche de su muerte?
No, en ningún momento. Le repito: eso fue investigado, documentado y pasado al expediente del Ministerio Público, en base a todo el trabajo de investigación que se realizó en ese momento junto a la Fiscalía…

¿Quién le llamó?
Esa llamada que usted está planteando como un hecho, en ningún momento existió, de acuerdo con las investigaciones que hizo esta Policía.