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Bluefields / RAAS
La tarde de ayer (jueves), 37 presos recluidos en la galería número 4 de las celdas preventivas de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur, quemaron colchones y se amotinaron en protesta por las condiciones precarias en que se encuentran.

Una unidad del cuerpo de bomberos de la capital suratlántica tuvo que llegar al complejo carcelario para extinguir las llamas que amenazaban con expandirse por todo el recinto. Los privados de libertad gritaban aterrados, y cuando los periodistas logramos penetrar al lugar del incidente ya se habían extinguido las llamas, pero los reclusos aprovecharon para denunciar que cada día les dan menos comida y peor.

“Aquí nos vamos a morir de hambre o de una peste, ya no soportamos la forma en que nos mantienen”, gritaban en coro, mientras pedían la presencia de representantes de organismos de derechos humanos.

Tras los barrotes de la celda, un joven que se identificó como Kenneth Alexander, mostró una ración de arroz y frijoles, diciendo: “Ni los perros son capaces de comerse esta cochinada”.

Otro reo gritó: “Soy Eduardo Silva, tengo dos heridas de bala en una pierna pero no me quieren llevar al médico”, mientras sus compañeros de celda coreaban: “Es cierto, es cierto”.

Un joven robusto que se declaró líder de los presos gritaba: “Ya estamos hartos de esta situación; aquí hay niños de 12 años; nos perjudican con retardación de justicia, y a muchos que ya estamos condenados nos mantienen aquí y no quieren enviarnos al Sistema Penitenciario”.

Mientras que otro preso que estaba a su lado, decía: “Éste es sólo el comienzo. Estamos dispuestos a pegarle fuego a estas celdas o a matarnos si no escuchan nuestras demandas.

Hacinamiento
El jefe de la Policía de la RAAS, comisionado mayor Luis Alberto Pérez Olivas, dijo que el problema en las celdas preventivas es serio. “Son aptas para albergar a 40 reos, sin embargo, hay 120, de los cuales más del 50 por ciento están condenados, pero el Sistema penitenciario no los recibe”, explicó.

“¿Qué pasaría si cumplimos con la detención de más de 400 personas sobre las que pende órdenes de captura?”, se preguntó el jefe policial.

Pérez dijo que para nadie es un secreto los problemas presupuestarios que impiden brindarle mejores condiciones a los reos. “Por eso hemos sido flexibles, y les damos ciertos privilegios como convivencia familiar y ‘pasamano’ que consiste en permitirles que ellos mismos participen en la elaboración de su comida”, concluyó.