Lizbeth García
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Dos días antes del trámite conciliatorio entre las máximas autoridades de la Corte Suprema de Justicia y el sindicato “Justo Rufino Garay”, que reclama el cumplimiento del Convenio Colectivo, el secretario general del sindicato, Luis Enrique Gutiérrez, fue apresado por la Policía este viernes, por la presunta autoría del delito de lesiones síquicas y amenazas en perjuicio de su ex compañera de vida, quien lo acusó el año pasado.

La audiencia inicial con características de preliminar para el sindicalista, comenzó a las cinco de la tarde de este viernes y culminó a las siete de la noche, con una resolución adversa a Gutiérrez, quien quedó en prisión preventiva hasta el 28 de mayo, cuando se celebrará el juicio oral y público.

El abogado de Gutiérrez, Marcos Suárez, protestó la medida, mientras los trabajadores se declararon inconformes y comentaron que “es una pasada de cuentas” contra el sindicalista, por lo que anunciaron acciones de protesta para respaldarlo.

Según la acusación que la Fiscalía presentó a puertas cerradas en el Juzgado Tercero Penal de Audiencias, supuestamente desde 2002 Gutiérrez sometía a su mujer, de iniciales M. M.S., a violencia intrafamiliar a tal punto de llegar a amenazarla con un cuchillo en una ocasión.

Sin embargo, Gutiérrez negó tales acusaciones, y dijo que el Poder Judicial no ha desarrollado mecanismos de control para evitar que “cualquier persona vaya donde un médico forense y exprese un montón de cosas que no son ciertas”.

El sindicalista presentó a los medios de comunicación el trámite de mediación que suscribió con su ex mujer en el Ministerio de la Familia, antes de que lo acusara, documento en el que la supuesta víctima nunca habló de haber sido víctima de lesiones síquicas o amenazas. Gutiérrez dijo que lo que en realidad pasó, fue que él terminó y comenzó una nueva relación sentimental en su vida.

La acusación contra Gutiérrez fue presentada en noviembre del año pasado, pero el sindicalista señaló que nunca le notificaron, a pesar de que en el escrito está la dirección de su casa y de su centro de trabajo, que son los juzgados.

“La Fiscalía --digamos que de manera exagerada-- pidió la orden de captura”, agregó Gutiérrez, quien se declaró víctima de una “campaña vieja” orquestada, según él, por otro sindicato que le adversa, algunas instituciones y personas cuyos nombres prefirió no revelar por el momento.

“¿Cómo la voy a lesionar sicológicamente si yo tengo cinco años de no convivir con ella?”, agregó Gutiérrez, quien descartó la posibilidad de que su arresto tenga que ver con la cita que el lunes tienen las máximas autoridades de la Corte Suprema de Justicia con el sindicato en el Ministerio del Trabajo, para discutir el incumplimiento del Convenio Colectivo para los trabajadores.