Ricardo Cuadra
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Vecinos de Las Flores, donde vivía hasta hace poco la familia de “Rosita”, revelaron que el padrastro de la muchachita abusada intentó suicidarse, escuchándose los ruegos de ella para que no tomara la fatal determinación.

Así, muchas cosas ahora se cuentan en el vecindario sobre lo que acontecía en la vivienda donde ayer sólo se encontraba escondido, pero siempre alerta, “Canelo”.

La mascota es lo único viviente que queda de la casa en donde hasta hace unos pocos días vivían Francisco Leonardo Fletes Sánchez, María de los Santos Esquivel Reyes, y su hija “Rosita”.

Como fiel custodio del lugar, Canelo, el perro con el que acostumbraba jugar todos los días Lupita, la niña de Rosita, de diecinueve meses. Con sus ladridos nos avisa que no somos bienvenidos y que el acceso está restringido.

El par de jeans desteñidos que cuelgan en un tendedero en el patio trasero de la vivienda, y una silla plástica rojo vino, en el porche, son los únicos objetos que indican que la vivienda estuvo habitaba.

Según los vecinos, “Rosita” llegó hace unos cuatro años. “Vinieron así de repente, y a los pocos meses agrandaron la casa, hicieron el porche con verjas y todo, y unos cuartos en el fondo”, dijo una señora que pidió omitiéramos su nombre.

“Después nos dimos cuenta, porque nos contó doña María (la mamá de “Rosita”), que estuvieron primero un tiempo en la comarca La Bolsa”, dijo Luz Marina Barahona, quien habita en la casa contigua.

Según Barahona, en el vecindario siempre vieron rara la relación de Francisco Fletes con su supuesta hija. Los vecinos afirman que Francisco Fletes y Rosita se encerraban cuando la mamá de la muchacha andaba en Masaya, donde trabajaba como doméstica, y que pasaban mucho tiempo juntos.

“Hasta se iba a trabajar con él a las labores del campo a aporrear maíz y frijoles”, asegura Barahona.

Asimismo, afirman que Francisco no permitía muestras de cariño de parte de su esposa cuando “Rosita” estaba en su presencia. “Cuando le quería dar un abrazo o un beso, Francisco siempre se apartaba y le decía, perate no me estés molestando”, aseguraron.
¿”Rosita” tiene 16 años?
Según Luz Marina Barahona, hace un par de meses, “Rosita” le comentó que pronto cumpliría dieciséis años. Muchos vecinos concuerdan en afirmar que la niña no aparenta 14 años, sino que le calculan hasta dieciocho. “Esa muchacha (Rosita) tiene como 16 años, cuidado tiene dieciocho, ya tiene cuerpo de mujer, no de niña”.

Los vecinos afirman que las discusiones eran constantes, y describen a Francisco Fletes como una persona violenta que se molestaba mucho y reclamaba cuando enamoraban a su hija, y que una vez hasta intentó suicidarse.

Francisco se molestaba y hasta amenazaba a los muchachos que enamoraban a “Rosita”. “Tampoco a ella le gustaba que los muchachos le dijeran cosas, siempre les decía: le voy a decir a mi pito, porque a él no le gusta que me enamoren”.
“Pito, no te matés”
“La Rosita se fue a pasar la Navidad a El Crucero, donde la mamá de Francisco. Primero se fue ella y después él, por eso doña María se quedó solita el 24 de diciembre. Todos esos días se le miraba triste, toda afligida”, recuerda Barahona.

Cuentan los vecinos que a inicios de año, tras una fuerte discusión, Francisco se encerró en su cuarto y amenazó con quitarse la vida ahorcándose. “Ese bochinche se escuchó en todo el barrio, doña María gritaba, Francisco también y la “Rosita” llorando le decía: “’Pito’ no te matés, por favor. ‘Pito’, no te matés”.

Los vecinos aseguraron que Rosita estudiaba el sexto grado en la escuela de Las Flores, pero al salir embarazada dejó los estudios.

“Nosotros siempre vimos raro eso de Francisco con la “Rosita”, y creemos que la mamá siempre lo supo, que lo apañaba, tal vez como ella no le pudo dar un hijo a él, dejó que embarazara a su hija, pero como la quisieron dejar fue a denunciarla por despecho. Ella es cómplice, una madre no puede hacer eso con una hija, tiene que rendir cuentas ante la ley”, aseguró Barahona.