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A las 9:45 de la mañana, en el kilómetro 29 y medio de la carretera El Crucero-Diriamba, Francisco José Fletes cayó en una trampa tendida por la Policía Nacional, de la cual se desconocen los detalles, sólo se informó que fue detenido para responder por el delito de violación contra la niña “Rosita”.

No obstante, EL NUEVO DIARIO conoció que en el lugar y a la hora cuando se produjo la captura, Fletes tenía previsto reunirse con un abogado. También conocimos que, efectivamente, al momento de la detención Fletes se encontraba con otra persona. El operativo duró poco menos de una hora, y a pesar de que Fletes portaba un arma blanca, fue reducido por los agentes policiales.

La “emboscada” fue planificada la noche del jueves, informaron fuentes de todo crédito a EL NUEVO DIARIO. El actuar de la Policía fue “relámpago”, comentaron algunos pobladores que presenciaron las acciones, e incluso pensaron que se trataba de un “secuestro”.

Igual se obtuvo información de que la Policía sabía que Fletes se encontraba escondido en la casa de su mamá, ubicada en el kilómetro 27 de la misma carretera. Sin embargo, la señora Paula Marlene Fletes lo negó todo el tiempo durante una entrevistas brindada a este periódico.

Sevilla parco y misterioso
Por su parte, el Jefe de la División de Relaciones Públicas, comisionado mayor Alonso Sevilla, expresó que “es el resultado de todo un trabajo que se ha venido haciendo para la captura de esta persona”, pero evitó dar detalles de la misma.

“Mira, hay trabajos de inteligencia que nosotros no podemos detallar, hay formas y métodos para mover a la gente de un lugar a otro. Hay un trabajo de información e inteligencia de por medio para poder lograr su captura, estaba oculto en una casa de ese sector”, se limitó a decir.

Cuando se le preguntó a Sevilla cuál había sido la reacción de Fletes tras su captura, manifestó: “No ha dicho nada relevante, nada en particular, se ha limitado a sostener lo que algunos medios publicaron en su momento”.

Fletes, vía telefónica, había reconocido a EL NUEVO DIARIO que, efectivamente, sostenía una relación con la niña “Rosita”, producto de la cual existe una niña de 19 meses de nacida. Negó todo el tiempo haber violado a la menor de edad, aduciendo que ambos se “enamoraron”, razón por la cual su cónyuge María Esquivel decidió denunciarlo.

Prisión preventiva
Al momento de la captura, Fletes vestía una camisa roja, una chaqueta café y pantalón oscuro. Fue trasladado a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) para luego ser presentado de manera rápida a los medios de comunicación y remitido al juzgado de Masaya, para responder por el delito de violación.

El juez de Audiencia de Masaya, Leonel Alfaro Sánchez, dictó prisión preventiva ayer mismo en contra de Fletes, y fijó el juicio oral y público para el próximo diecisiete de octubre.

La audiencia preliminar con carácter de inicial se realizó sin la presencia de los medios de comunicación, a petición de la procuradora especial de la Niñez y la Adolescencia, Norma Moreno, quien argumentó que se amparaba en el Código de la Niñez, y en una petición realizada a la primera comisionada Aminta Granera.

Abelardo Obando, defensor público, estuvo a cargo de la defensa de Fletes, quien a las seis y cinco minutos de la tarde ingresó a las instalaciones del Complejo Judicial de Masaya, resguardado por un grupo de agentes policiales.

Al preguntarle si era el papá de la niña de diecinueve meses de “Rosita”, contestó que no, y que no era culpable de ningún delito, “traigan a la mamá, traigan a Rosita, tráiganme testigos”, respondió, mientras era llevado esposado.

Se cubría el rostro

La audiencia culminó a las siete y veinticinco minutos de la noche. Fletes recorrió todo el trayecto desde el Juzgado de Audiencia de Masaya sin emitir una sola palabra y cubriéndose el rostro con las manos.

En la audiencia participaron la Jefa de la Policía de Masaya, comisionada Dora Isabel Galeano; la procuradora especial de la Niñez y la Adolescencia, Norma Moreno; la fiscal directora de la Unidad de Violencia de Género, Oddet Leytón; la procuradora especial de la Mujer, Débora Grandinson; y la fiscal departamental de Masaya, Leyla Ramírez.

Tanto la procuradora especial de la Niñez y la Adolescencia, Norma Moreno, como la fiscal directora de la Unidad de Violencia de Género, Oddet Leytón, descartaron que la madre de “Rosita” estuviera implicada en el abuso cometido por el padrastro.

“No parí un violador”
Un equipo periodístico de EL NUEVO DIARIO recorrió más de 15 kilómetros para lograr llegar a obtener declaraciones de doña Paula Marlene, a quien encontramos “aporreando” los frijoles.

En un principio dijo que no quería saber nada de medios, ya que sólo habían hablado mal de su hijo, al que recordó que creció con ocho hermanos entre varones y mujeres, y “nunca les hizo nada”.

“Mi hijo no es un violador, me di cuenta de que lo acusaban cuando fui a la casa de una vecina a ver la televisión, pero él tenía mucho de no venir a verme”, declaró la madre.

Asimismo, agregó que no quería saber más del “pleito” de las dos mujeres --“Rosita” y María Esquivel--, pues sólo “desgracia” le habían provocado a su vástago. Precisamente, la denuncia de la violación surgió a raíz de una discusión entre “Rosita” y su mamá, María Esquivel.

“Rosita” con su hija de 19 meses se traslada a El Crucero, tres días después llega Francisco Fletes y luego María Esquivel, quien amenaza a su esposo con denunciarlo por la “violación en contra de su hija”.

Llegó antes y después la denuncia
Pero el relato de la mamá de Fletes se contradice con el de otra familiar, la que aseguró que el jueves último Francisco llegó a la casa como a las nueve de la noche. “La Rosa contó que se peleó con la mamá y por eso vino aquí --a El Crucero--, pero tres días más tarde llegó mi tío y ocho días después la María, fue ahí donde empezó el pleito, hasta denuncia hay en la Policía de la golpiza que le dio la mamá a la Rosa”, relato el familiar de Fletes.

Recordó que también hubo visitas de mujeres que se identificaron como miembros de la Red de Mujeres contra la Violencia. “Ellas --las mujeres-- vinieron varias veces, sabían del pleito de la Rosa con la mamá y no sé realmente qué es lo que querían”, señaló.