•   Managua  |
  •  |
  •  |

I de II entregas

William José Peralta Téllez, de 12 años, lleva ya varios exámenes parciales en los cuales sólo logra obtener números “rojos” en su boletín de calificaciones escolares, pero su mamá, Rosa Téllez, nos dice que no hará nada al respecto. Ella sabe que son los efectos del plomo que su hijo ha absorbido durante toda su vida.

Hace unos meses, unos especialistas del Ministerio de Salud, Minsa, le dijeron que le llevara a William para a hacerse unos exámenes de sangre. Ellos sospechaban, aunque aparentaba ser un niño sano, que estaba contaminado y posiblemente intoxicado con plomo.

No es para menos. Ellos viven en un taller de reparación de baterías de carros propiedad del jefe de la familia, ubicado en la entrada a Jardines de Veracruz, y desde su nacimiento no ha dejado de respirar el plomo que se produce de los residuos de las baterías usadas que debe entregar como nuevas.

Algunos días después del último reporte escolar en que William reprobó varias asignaturas, las pruebas sanguíneas terminaron de confirmar las sospechas de los médicos. La especialista que le atiende en “La Mascota” es la doctora Luz Marina Lozano, quien también es directora del Departamento de Toxicología del Minsa.

La doctora Lozano, también es autora de un estudio realizado por el Centro Nacional de Prevención y Control de Sustancias Tóxicas del Minsa, a cuyos resultados tuvo acceso EL NUEVO DIARIO.

1,200 niños contaminados
La investigación revela que de 100 niños que viven en el perímetro de 200 metros alrededor de un taller artesanal de baterías, 36 están contaminados con plomo en la sangre. De acuerdo con la investigación, más de un mil 200 niños en Managua están contaminados con plomo por la presencia de estos talleres.

Y la mitad de ellos presentaron síntomas de intoxicación en diferentes niveles, siendo los más afectados los niños que viven en talleres que también sirven como casa de la familia, tal es el caso de William.

“Va mal en clases, pero no es cosa de él, la doctora nos dijo que son los efectos del plomo que hay en su cuerpo”, nos cuentan en su pequeña vivienda.

Doña Rosa relata que de no ser por la visita que hizo a su casa el grupo de especialistas del Minsa, jamás se hubiese dado cuenta de que su chavalo concentraba en los huesos y en la sangre grandes cantidades de plomo.

Desde ese día, las visitas y chequeos al Hospital Manuel de Jesús Rivera “La Mascota” son parte de la rutina. Una, dos y a veces toda la semana. “Nos preocupa mucho y seguimos al pie de la letra las indicaciones de la doctora”, nos cuenta.

Plomo en las venas
“Comenzamos a darle de todo: hierro, leche y vitaminas, y me dijo que lo lleváramos al psicólogo. Él se siente solo y es lo único de lo que nos dijo la doctora en lo que no le hemos cumplido, necesitamos que nos ayuden en esa parte, porque me ha dicho que se me quiere suicidar”, nos cuenta.

Lozano, explica, que tomaron una muestra al azar de 15, de los más de 250 talleres que operan ilegalmente en Managua. En los alrededores de éstos censaron a 600 niños y seleccionaron a 100, a los que les hicieron pruebas de sangre, en las cuales se descubrió que por las venas de estos niños corre el metal.

La especialista afirmó que el plomo se puede detectar en la sangre y se acumula en los huesos. “Seleccionamos a los niños porque sabemos que ellos están propensos a la intoxicación y contaminación hasta tres veces mas que un adulto”, afirma.

“Hay contaminación e intoxicación en las personas, y el problema es que en Managua son más de 250 talleres de baterías, sin incluir talleres de mecánica y soldadura que también trabajan con baterías”, afirma la especialista.

Dijo que para el Minsa el problema es grave y pretende ponerle mucha atención.

“Si multiplicamos los 250 talleres por los 36 niños intoxicados, hablamos de miles de niños intoxicados por plomo, sin incluir a los adultos”, agrega.

Nadie denuncia contaminación
“La contaminación está extendida por todo el municipio”, se lamentó la especialista, sin embargo, al parecer, la Alcaldía de Managua conoció de la investigación hasta que entrevistamos al ingeniero Modesto Rojas, Director General de Medio Ambiente y Urbanismo.

Rojas reconoció que este tema ha sido olvidado por la comuna capitalina, pues el problema de la contaminación por plomo no es “denunciado” por los ciudadanos.

“Es un área que no hemos tocado todavía”, nos dijo en su despacho ubicado en uno de los edificios de la comuna capitalina.

“Aunque el tema está enmarcado en la contaminación que a diario vemos desde la alcaldía”, agregó. Aunque esto es cuestionable, porque también afirmó que la Alcaldía desconoce cuántos talleres de batería operan legal o ilegalmente en la capital.

La doctora Lozano sostiene que para hacer un “frente común” al problema deben involucrarse instituciones como la Procuraduría Ambiental, el Ministerio del Ambiente y la misma Alcaldía.

Indicó que lo ideal es que estos lugares no deben operar en los barrios, ni cerca de cauces, y que deben cumplir con normas que duda mucho que éstos cumplan.

Dijo que el estudio demostró que los niños que viven en los talleres ubicados dentro de las viviendas resultan ser los más afectados.

“Uno de los niños fue operado por la intoxicación, se le dio tratamiento muy caro, si una familia esta adquiriendo y absorbiendo plomo por mucho tiempo, los niños son los mas afectados”, explicó.

En el caso de los adultos, pueden tener afecciones menos dramáticas, pero en el caso de las mujeres corren el riesgo de que haya un aborto y quedar estériles para siempre.

Consecuencias por la intoxicación
La especialista dijo que la intoxicación por plomo es considera como crónica al haber estado expuesto potencialmente durante años, caso en el que los síntomas pueden aparecer de forma aguda.

Las manifestaciones clínicas de la intoxicación crónica por plomo son multiformes y abarcan prácticamente todos los órganos y sistemas, en particular los de formación de células sanguíneas.

Explica que también afecta el sistema gastrointestinal y
cardíaco.

“Los síntomas más comunes son la perdida de apetito, anemia, malestares generales, insomnio, cefalea, irritabilidad, dolores musculares y de articulaciones, temblores, parálisis fláccida sin anestesia, alucinaciones y otros disturbios de la percepción, debilidad muscular, gastritis y alteraciones hepáticas”.

La ruta del plomo
La doctora Lozano dijo que la contaminación por plomo en las personas también es conocida como la enfermedad de Saturnismo. Dijo que la magnitud y la gravedad del problema es que además de afectar a las personas expone de manera general al medio ambiente.

Explica que este mal consiste en la entrada de partículas de mineral de plomo en el organismo humano por inhalación e ingestión y consiguiente absorción.

Se conoce que los efectos nocivos del plomo afectan todos los órganos y sistemas del cuerpo humano, por lo que el plomo es un veneno de alto riesgo y causa de graves e irreversibles consecuencias.

”La característica más peligrosa del daño que produce el plomo es mayor cuando su absorción es lenta, casi invisible, sin signos y síntomas evidentes en la primera etapa, pero con graves consecuencias posteriores”, explica.

El plomo y sus compuestos penetran el organismo por diferentes vías, especialmente la respiratoria y la digestiva. Por la vía respiratoria se absorbe entre el 30 y 50% del plomo inhalado, y por la vía digestiva se absorbe el 10% (50% en los niños.)
El plomo absorbido es transportado por la sangre, y alrededor del 90% se fija en los glóbulos rojos, y luego tiene tres tipos de alojamiento: el sanguíneo, los tejidos blandos y el tejido óseo.

Su presencia se mide por el “nanogramo”, que es una unidad de medición. La intoxicación se mide por la concentración de plomo en la sangre.

El máximo permitido actualmente es de 10 nanogramos por decilitro de sangre (10 ug/Dl). Este máximo desde luego no representa ninguna seguridad y es simplemente un límite arbitrario.

Dijo que las cantidades menores a ese límite causan importantes trastornos, sobre todo en el momento en que las mujeres dan a luz y en los niños.

Otras consecuencias
Los principales efectos letales de la exposición ambiental a plomo son los neurológicos, entre los que están:
1. La encefalopatía, manifestación más grave y más frecuente en niños que en adultos. Los signos incipientes pueden ser torpeza, vértigo, caídas, cefaleas, insomnio, inquietud e irritabilidad.

Al evolucionar la encefalopatía, el afectado muestra confusión, alteraciones de la visión, delirio, convulsiones repetidas o letargo y coma.

2. Deterioro psíquico definido y progresivo en niños, donde muestra una pérdida progresiva y constante de sus capacidades motoras y del habla. Pueden mostrar hiperkinesia intensa y conducta agresiva, que a su vez altera la percepción sensorial, impidiendo el aprendizaje normal, demostrando a su vez una mayor incidencia de conductas antisociales asociadas al síndrome de déficit de atención en niños expuesto a plomo.