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II Entrega

Algunas personas pensaron que no se podría volver a usar el Estadio Nacional tras el terremoto que hizo sucumbir a Managua el 23 de diciembre de 1972, sin embargo el coloso abrió sus puertas en 1973 para recibir a Mario Moreno “Cantinflas” como animador y presentador de la Banda de Carlos Santana.

Después de esa presentación artística, las puertas del Estadio de nuevo fueron cerradas y los juegos de baseball de la liga “Esperanza y Reconstrucción” se realizaron en el campo de la UCA.

Para los fanáticos fue inolvidable el 4 de julio de 1975, cuando en el segundo juego de la Serie Final del Campeonato “Roberto Clemente”, entre los equipos Búfalos del Bóer y Estelí se reabre el Estadio. Toda la serie había sido jugada de manera incómoda en el estadio de la UCA y en el estadio Quinta Susana.

Una euforia regresar

“Fueron los organizadores de la liga los que gestionaron ante el ministro del Distrito Nacional para regresar la recreación al coloso. Había mucha alegría en el ambiente cuando se anunció que el juego sería en el Estadio, todo el mundo se apuntó a ir, pese a que a nuestro ingreso nos encontramos con las columnas dañadas, el techo caído… pero fue una euforia colectiva regresar al Estadio”, señala el historiador del Bóer, Julio César Miranda Aguilar.

“Sin importar los riesgos, volvimos al Estadio. Era tan importante ir al Estadio que uno se volvía temerario”, dijo el señor Miranda Aguilar.

Como si fue ayer

Otro que recuerda con mucho agrado los aplausos y las ovaciones que recibió cuando comenzó a anunciar las posiciones de los jugadores, en la reapertura del Estadio en 1975, es el señor Ramiro Arnoldo Solórzano Villalta, conocido como “Fonguito”, quien es además una verdadera institución en el baseball nacional.

“La gente estaba animada, contenta después de tanta destrucción. La reapertura del Estadio fue una ruta de escape a la monotonía de la ciudad destruida. Al Estadio el terremoto le botó unas marquesinas en el left fielder pero pese a todo se jugó”, recuerda “Fonguito”.

En 1977 se prohibió el uso de algunas zonas por considerárseles de alta peligrosidad, y fue en ese mismo año en el Estadio Nacional, que el boxeador Eddy Gazo se proclama campeón mundial Súper Welter de la Asociación Mundial de Boxeo, AMB, al derrotar por unanimidad al argentino Miguel Ángel Castellini.

Debido a la situación de insurrección que se vivía en el país y a los constantes estados de sitio que se decretaban, la actividad en el Estadio Nacional disminuyó notablemente. Al triunfo de la Revolución Popular Sandinista, las puertas del coloso son cerradas de nuevo por segunda vez en su historia.

Reestrenando Estadio

Cinco años después del triunfo de la Revolución y tras un intenso trabajo que representó movimiento de tierra, colocación de nuevas tuberías y torres de iluminación, se reestrena el Estadio el cinco de enero de 1985, con un juego entre Los Dantos vs. León, encuentro que ganaron Los Dantos seis carreras a cero.

Ese mismo año, recuerda “Fonguito”, se dio un clásico, pues se presentaron en el Estadio en un juego amistoso los equipos de Nicaragua y Cuba, con los miembros de las escuadras que se enfrentaron en la XX Serie Mundial de 1972.

“En los ochenta los campeonatos fueron muy buenos y Los Dantos sobresalían, pero en ese período, el más corajudo de los equipos era el León, que perdiendo la serie final 3 a 0, se levantó y terminó ganando cuatro a tres. Era un equipo con peloteros muy buenos como Panal Delgado, Julio Vallejos, Arnoldo Muñoz y Julio Medina, que incluso eran selección nacional”, afirma “Fonguito”.

En el 88 se da en el Estadio Nacional una de las finales de fútbol más extraordinarias, pues los "Diablos Rojos" del América vencen 3 a 2 a los "Caciques" del Diriangén.

La década de Nemesio

Doña Violeta reanuda en 1990 la tradición de recibir la investidura presidencial en el Estadio Nacional. Meses después de su triunfo son reunidos allí algunos pelotones para anunciárseles que el Servicio Militar Patriótico ha concluido y pueden marcharse a su casa.

Para “Fonguito”, en la década de los noventa, el personaje símbolo del Estadio Nacional fue el pelotero Nemesio Porras.

“Nemesio en los noventa y todo el tiempo fue un gran deportista, disciplinado, educado, jamás lo botó un juez, él forma parte del selecto grupo de peloteros que nunca suspendieron, como Julio Cuarezma y Roberto Espino. A este último quien lo botó fue José Castillo “Sorbetero” cuando era coach, y eso lo indignó mucho porque me dijo: “Ni cuando jugaba ‘Fonguito’ me botaron, porque yo contestaba con el bate”.

Esos personajes…

Por el Estadio Nacional ha pasado infinidad de fanáticos y vendedores, pero hay algunos personajes que marcaron época dentro de estas instalaciones, como la señora Conchita Pravia, que llegaba al lugar a vender pasteles muy sabrosos que llevaba desde León.

Ella siempre se sentaba abajo al inicio de las graderías, señala el doctor Danilo Aguirre Solís, Director Fundador de EL NUEVO DIARIO, pero lo curioso era su forma de vender. Tenía en las manos siempre una pelota de tenis rota y mandaba la cantidad de pasteles que uno le pedía desde la parte alta acompañada por la pelota; cuando uno recibía los pasteles colocaba el dinero dentro de la rotura de la bola de tenis y se la lanzaba para pagar por ellos.

“¿De quién es esto?”, era un pregón reconocido antes del terremoto en el Estadio Nacional, y era de “Tata Bucho”, a quien nadie nunca le supo el nombre, pero que vendía cartuchos de papel llenos de maní.

En cierta ocasión llegó “Tata Bucho”, pregonando además de su habitual “de quién es esto”, que uno de los cartuchos de maní tenia dentro como premio un viaje ida y regreso a Costa Rica que podría reclamarse en el Estadio.

“Con el anuncio todos comenzamos a comprar, hasta los que no comíamos maní, y cuando alguien se acercó a decirle que su cartucho era el ganador, “Tata Bucho” le dijo con acento cubano: “¡Qué bueno, chico, ya te puedes ir, porque el viaje es ida y vuelta a pie”. Recuerdo que lo anuncié por los parlantes, y al supuesto ganador no le quedó más remedio que reír de la ocurrencia del personaje por el que nunca pasaban los años”, expresa “Fonguito”.

De “Fondito” a “Fonguito”

Sin duda con más de cincuenta años como anunciador de los peloteros, “Fonguito” es otro gran personaje del lugar. Con su voz de locutor, manifiesta que salió del Estadio no por falta de ganas hace dos años, sino porque las rodillas le duelen mucho al subir las empinadas escaleras.

“A mí me ponen este apodo en 1955, y me lo dan porque siempre he usado estos anteojos gruesos. Entonces Daniel “Petaca” Rodríguez Beteta, me encajó “Culo de botella” pero eso se oía feo. Entonces Luis Medal, que era un fanático, y Enrique Vanegas, que era anotador, dijeron que era muy feo, que mejor lo cambiarían por fondo de botella, pero como yo era chiquito, me llamaría “Fondito”. Así me decían, pero yo bromeaba con el “Fat” García al que le decía “Gordito” en vez de “Fat”. Él fue quien me comenzó a decir “Fonguito” y así me quedé”, señala animado.

Las apuestas

Luis Felipe Navarro era el personaje que buscaban los fanáticos si querían probar suerte, pues él en todos los juegos del Estadio vendía “Quinielas”, una especie de rifa en la que el jugador compraba uno de los sobres que él vendía, y ganaba aquel que tuviese en su poder el sobre con el nombre del anotador de la primera carrera del encuentro.

“Otros que jugaban quinielas eran un grupo de oficiales de la Guardia conocidos como Jacoby, Peralta y otros. Al final se repartían el dinero de las ganancias, pero eran ladrones, porque los nombres de los buenos bateadores se los quedaban ellos, y sólo ponían a la venta los sobrecitos con los nombres de malos bateadores. Aun así --recuerda “Fonguito”-- yo les gané un premio de 170 córdobas al comprar el papelito con el nombre de un pitcher --que en este tiempo bateaban los lanzadores--, y éste anotó la primera carrera”.

Al raid

Su boca era sumamente sucia, siempre decía improperios a todos aquellos que le llamaban “Cola de vaca”, pero en el Estadio la gente reía a carcajadas cuando se daba esta situación con el señor Francisco Obregón.

“Él era un amante del baseball y un pedigüeño, pero se ganó el cariño de los jugadores y de los demás fanáticos cuando para un Mundial que se jugó en México, se fue al raid para hacerle barra al equipo de Nicaragua. Los jugadores se admiraron de verle allá, pero lo hizo el hombre, llegó a México sin pagar ni un peso”, relata “Fonguito”.

“Estoy haciendo un embrujo”

Durante los ochenta hubo dos personas que se ataviaban como indios. Uno que siempre acompañaba a los indios del Bóer y bailaba en Home Plate, del que nadie sabe el nombre, y el otro era el indio brujo de Los Dantos. Su nombre era Kid Taylor, y enloquecía a la fanaticada con una muñeca a la que colocaba en Home Plate, y decía que le estaba haciendo un embrujo al equipo contrario.

En una ocasión, antes de iniciar un juego en el cual Los Dantos se enfrentarían contra el Bóer, el jugador Róger Guillen tomó la muñeca como pelota y le dio un batazo que la mandó al techo, razón por la cual fue ovacionado por la barra brava del Bóer.

Otro inolvidable personaje al servicio del Estadio fue el ya fallecido Asunción “El Burrito” Lezama, quien tenía a su cargo el mantenimiento de la grama y de las rayas del cuadro. Lezama ejercía su trabajo con tal dedicación, que parecía estar arreglando la sala de su casa cuando se concentraba en preparar las condiciones del terreno.

MAÑANA, ÚLTIMA ENTREGA:

Estadio Nacional ¿Un museo?
Qué opinan los deportistas

Otros hechos memorables
1994 Previo a la inauguración de la XXXII Serie Mundial de Béisbol, se inaugura el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.

1996 Rosendo Álvarez defiende el título mundial Paja, noqueando en el tercer round al colombiano Kermín Guardia.

1996 Se presentan los grupos musicales: Frey, el rapero Caló, Llama Viva y Animación
1997 El doctor Arnoldo Alemán toma posesión de la Presidencia de la República.

1997 Se efectúa la segunda fecha del Campeonato Latinoamericano de Motocross. Al año siguiente se repitió la competencia correspondiente a esa edición.

1998 Se organiza la sexta edición de la Carrera de Carretones de Caballos "Ben Hur".

1998 Con lleno superior a las 22 mil personas, se presentó el grupo mexicano Maná.