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LEÓN
Edwin Anastasio Villavicencio Vargas, de 26 años, originario del barrio Guadalupe de León, murió instantáneamente en la fábrica de cohetes “Marca 38” propiedad de Félix De Baloy Reyes Rostrán, ubicada en la comunidad El Convento, dos kilómetros al suroeste de la cabecera departamental, al explotar dicha fábrica a las nueve y media de la mañana de ayer martes.

El fuego fue sofocado por miembros de la Dirección General de Bomberos y del Benemérito Cuerpo de Bomberos, los que trasladaron al Hospital Escuela “Óscar Danilo Rosales Argüello” (Heodra) de León, a Mauricio Vargas Vargas, de 34 años, y a Francisco Reyes González, de 60, quienes presentaban fracturas en sus miembros inferiores, golpes y quemaduras de primer grado.

También fueron trasladados con shock nervioso Armando José Vargas, de 26 años, trabajador de la pirotecnia, y Herminia Puerto, vecina del lugar. Al momento de la explosión, se encontraban nueve de once trabajadores junto al propietario del negocio, quien estimó las pérdidas materiales en 70 mil dólares.

Un descuido fatal
Pablo Martínez Álvarez, de 27 años, trabajador de la empresa pirotécnica, aseguró que la explosión se produjo luego que Edwin Anastasio se dirigió a una de las bodegas para guardar una batea de pólvora a granel que contenía más de cinco libras. Aparentemente se le resbaló de las manos, y al caer al suelo se produjo una fricción que provocó la explosión, que luego se extendió hacia la bodega grande en donde se encontraba todo el material inflamable.

“Cuando escuchamos la primera explosión, todos los trabajadores salimos corriendo para salvar nuestras vidas. Estamos claros de que cuando uno trabaja con pólvora no hay seguridad. Aquí uno tiene la vida en la boca, a la hora de una explosión el que logra sobrevivir es porque no estaba en su hora de morir”, dijo Pablo Martínez Álvarez, quien tiene ocho años de laborar en este oficio.

Enorme destrucción
Consternado por la muerte de su compañero de labores, Silverio Hernández Castillo relató que Edwin Anastasio no tuvo posibilidades de salvar su vida, pues la explosión fue mortal, destruyó las paredes, lanzó por los aires las láminas de zinc de la casa y destruyó completamente las dos bodegas de la empresa. Las personas que logramos sobrevivir fue porque actuamos de inmediato, salimos corriendo y nos alejamos lo más que pudimos del lugar, dijo Hernández Castillo.

En la fábrica de cohetes se encontraban laborando Gastón Galeano Hernández, Marlon Rafael Vargas, Oscar Ruiz, Luis Francisco Romero y Luis Alfaro, además de los tres trabajadores lesionados que fueron trasladados al hospital.

El cadáver de Edwin Anastasio Villavicencio Vargas fue entregado a su tía Argentina Villavicencio, quien aseguró que su sobrino tenía varios días de haber manifestado problemas de salud, calentura, dolor de cabeza y debilidad en su cuerpo.

Explosión se oyó desde lejos
La detonación se escuchó a cinco kilómetros de distancia. La ola expansiva destruyó la infraestructura de la pirotecnia y de varias casas vecinas. El subcomandante Eleázar Eugarrios Valle, jefe de la Dirección General de Bomberos de León, señaló que el taller se encontraba con su documentación legal, y que tenía dos años de haberse trasladado del bario de Sutiaba hacia la comunidad El Convento, a dos kilómetros del casco urbano.

La falta de hidrantes para abastecer de agua las cisternas de los bomberos dificultó el trabajo para sofocar el fuego generado por la explosión. Los bomberos tenían que trasladarse hacia León, mientras tanto, la combustión se propagaba. Se utilizaron más de siete mil galones de agua.

La pirotecnia “Marca 30” era considerada como una de las empresas más fuertes en la elaboración de productos explosivos (cohetes, bombas, cachinflines, etc.). “Éste es un accidente laboral que nadie esperaba, aquí laboraban once personas adultas, se quemó la casa, la dos bodegas, un vehículo y todos mis enseres personales, ahora tengo una deuda enorme que voy a ver cómo la cubrimos, quedé con las manos cruzadas. No tengo nada, así como me ven en short y chinelas, así quedé”, dijo Félix De Baloy Reyes Rostrán, quien calcula perdidas en más de 70 mil dólares.

Negocio cumplía normas
El segundo jefe de la Policía de León, comisionado Yamil Gutiérrez, señaló que este negocio cumplía en cierta medida con todos los requerimientos establecidos en la ley 520. “Si esta explosión, con semejante magnitud, hubiese ocurrido en el casco urbano de León, estuviéramos lamentando muchas muertes, es por eso que necesitamos reubicar estas empresas hacia sectores alejados de la ciudad y garantizar mayores niveles de seguridad para los trabajadores y la población vecina.

De acuerdo con Gutiérrez, todavía no se ha determinado el área donde serán reubicadas las empresas pirotécnicas, sin embargo, se realizan reuniones interinstitucionales con los Bomberos, Alcaldía, Defensa Civil, Policía y los dueños de empresas pirotécnicas para que a partir de enero del próximo año, más de 16 empresas salgan el perímetro urbano, refirió.

La ciudad de León ocupa el primer lugar como fabricante de productos pirotécnicos, y hace tres meses se produjo la primera explosión del año, que dejó únicamente daños.